(26 pág.; CreateSpace) (12; febrero de 2023)
Descubrí a Poe cuando tenía once o
doce años a través de un libro en el que había varios de sus cuentos. Me gustó,
pero el terror no llega a traspasar mi piel y es un estilo al que no acudo
habitualmente.
Si aparece este cuento aquí es
porque Rosa M. nos ha encargado leerlo, pero remarcando cada una de las
palabras que se refieran a los sentidos: agotadora tarea. No hay línea en la
que no aparezca una de esas palabras y, en el colmo, hay una frase en la que
aparecen los cinco sentidos.
Si
alguien no sufre el terror, al igual que yo, le aconsejo que lo lea con las
condiciones en las que lo he leído ahora. Igual lo ve de otra manera. Se puede
empezar por contar las palabras de ese tenor que hay el la primera frase de la
novela y que he puesto después de la portada. A mí me salen diez.
“Durante un día entero de otoño, oscuro, sombrío,
silencioso, en que las nubes se cernían pesadas y opresoras en los cielos,
había yo cruzado solo, a caballo, a través de una extensión singularmente
monótona de campiña, y al final me encontré, cuando las sombras de la noche se
extendían, a la vista de la melancólica Casa de Usher”.
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