(330 pág.; Anagrama) (12;
marzo de 2017)
La protagonista de la novela inicia
su historia diciéndole a su marido que quiere el divorcio y que acaba de
acostarse con un hombre. El marido,
columnista de un periódico, se encarga de la casa y de sus dos hijos, pero es
un hombre “airado”, como el título de su columna, pero conoce a un curandero
que tiene ansias de cambiar el mundo y esto lo convierte en un hombre “bueno” y
ella se las ve y se las desea para no parecer una mujer cínica y que no desea
lo mejor para los demás.
La novela es para pasar el rato,
pero no por ello deja de lanzar al aire la cuestión de porqué no podemos ser
más buenos con nuestros semejantes más desfavorecidos, y la tesis la plantea a
través de las situaciones en las que se encuentran sus personajes. Agobia
pensar en ser uno de ellos, pero divierte verlo desde afuera.
“Estoy
en un aparcamiento de Leeds cuando le digo a mi marido que no quiero seguir
casada con él.”
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