domingo, 30 de enero de 2022

H.P. Lovecraft: En las montañas de la locura (*)

(152 pág.; Acantildado)                      (3; enero de 2022)

En 2013 elegí de nuestra biblioteca a Loos en lugar de Lovecraft y, como no me gustó, me lamentaba. Seis años más tarde elegí el de Lovecraft y, aunque comenté en este blog que prefería a Poe, me gustó. Ahora, repetiría con gusto a Loos, pues este aún me ha gustado menos.

Vayamos por partes, es decir, desmenucémoslo: si quiero imbuir terror en el ánima de un lector tendré que, subrepticiamente, ir influyendo en él en el sentido de que hay algo que no es bueno, o sobrenatural, o que nos puede ocasionar un daño por encima de los que podamos haber conocido; esto en la literatura. En el cine, la imagen o el sonido añaden facilidad para producir sobresaltos, que no es lo mismo que terror, pero que nos puede llevar a sentir miedo ante el siguiente susto. Aclarado mi punto de vista, poco terror, y ningún miedo, les tendré a unas montañas que son presentadas en la página tres como las “de la locura”, a menos que rápidamente haya algo que pueda asustarme. Si luego no hay nada más que la opinión del autor de que son las “montañas de la locura”, una y otra vez (trece veces), lo que me producen dichos engendros de la naturaleza es tedio.

A Lovecraft le parece que utilizar muchas veces palabras científicas sobre el paso del tiempo, eones (19 veces), glaciación, Pleistoceno y otras muchas de esta índole; o sobre obras que pueden provocar supuestos daños al lector como el Necronomicón (11) y algunas más; e insistir constantemente en que la existencia de unos seres que se deduce de unas borrosas señales en un idioma totalmente desconocido pueden provocar terror está equivocado, por lo menos actualmente, es decir, poco más de ochenta años después de haber escrito esas páginas.

A vuelapluma: me cuesta creer que a la velocidad de una avioneta y en medio de nubes sea fácil ver todo lo que se llega a describir de unas fantásticas construcciones y sus dimensiones a través; y que dentro de estas construcciones, y sin apenas luz, se sepa valorar en cientos de miles de años la existencia de las mismas.

Obviamente, no culpo a Joel del contenido de este libro que lo eligió para que fuera el décimo octavo del CLC, pero lo que es a Lovecraft…





Me veo obligado a hablar, pues los hombres de ciencia se niegan a seguir mi consejo sin saber por qué.”



sábado, 29 de enero de 2022

Leonardo Padura: La novela de mi vida (**/***)

(422 pág.; Tusquets)               (6; enero de 2022)

Marisol me recomendó esta novela hace bastante tiempo y la puse en la lista de los libros a leer. Ya era el segundo libro de este autor que me recomendaba (el anterior fue hace cuatro años) y este mes pasó a ser el primero de la lista y aquí está mi comentario.

“La novela de mi vida” es una supuesta autobiografía que dejó antes de morir el poeta cubano José María Heredia y que, el protagonista de la novela de Padura, intenta encontrar después de solicitar la entrada a Cuba por dos meses porque fue obligado a exiliarse. Padura se basa en la vida de Heredia para crear un personaje paralelo al que le suceden muchas de las mismas circunstancias vitales y crear una historia entre la vida de ambos y la del hijo de Heredia, que también tuvo que ver con la mencionada autobiografía.

Padura es un autor que sabe recrear el ambiente de lo que cuentan sus historias y, de paso, darnos una pequeña lección de historia cubana. Hace exactamente doce años que leí Los detectives salvajes de Bolaño y cuando empecé el libro que hoy nos ocupa me lo trajo a la memoria. Creo que algo hay de similar en este libro, pues en aquel hay literatura y más literatura y también se persigue la búsqueda de algo que, si mal no recuerdo, es encontrar a una poetisa. En cualquier caso, esta novela vale la pena leerla.





“—Ponme un café doble, mi hermano.”



domingo, 16 de enero de 2022

Fernando Díaz-Plaja: Otra historia de España (***)

(316 pág.; Círculo de Lectores)                      (5; enero de 2022)

Ayer acabé de leer este libro que me ha parecido muy interesante, pues la historia explicada así es mucho más atractiva que la mera relación de fechas, reyes o batallas.

Claro está que aquí también aparecen los hechos relativos mencionados en la línea anterior, pero explicando las razones por las que se produjeron, lo que lo hace mucho más comprensible y ameno.

Está escrito en 1971 por lo que la “historia” de los últimos treinta años está muy matizada, sin entrar a dar explicaciones ni adjetivar hechos, personas ni situaciones.

En cualquier caso, muy interesante.





“Hay, decía un profesor amigo, dos períodos históricos que me encanta estudiar.”



sábado, 15 de enero de 2022

Fernando Aramburu: Años lentos (***)

(224 pág.; Tusquets)               (4; enero de 2022)

A saber cuándo me la recomendó Marisol, pero lo anotado no se olvida y más cuando se trata del autor de Patria.

Estos años que refleja la novela vienen a ser anteriores a los años en los que suceden los hechos relatados en la última novela mencionada. Algunos personajes serían los que luego aparecerían como principales en la tan renombrada, aunque en algunos casos con variaciones, pero aquí no se llega a la tensión y de lo que trata esta novela es de cómo se vivía en el País Vasco antes de ETA y en sus inicios.

Un descubrimiento del autor es tratar la historia como si a él se la estuviera refiriendo el protagonista a través de unas cartas y Aramburu fuera tomando notas para sí mismo en relación a palabras, expresiones, hechos, lugares, etc., a fin de que cuando fuera a escribir la novela no se le escaparan algunas ideas que ha tenido mientras leía lo que le contaban. Sus notas le dan un toque, sino divertido, sí muy ligero a una historia que no llega a ser dramática, pero lo anticipa. Muy buena.





Yo, señor Aramburu, por las razones que usted conoce, siendo niño pasé nueve años con unos parientes míos de San Sebastián.”



domingo, 9 de enero de 2022

Ricardo Palma: Tradiciones en salsa verde (**/***)

(42 pág.; Createspace)                       (2; enero de 2022)

Se acabó el año de McCullough y comienza el de Palma, aunque por la dificultad de encontrar obras suyas probablemente no llegaremos al año.

Esta pequeña obra la he encontrado en Amazon, lo que no deja de ser sorprendente por muchas razones: el autor desconocido para medio mundo, el tamaño del libro o su contenido, pero a mí me ha hecho muy feliz, aunque esperaba más hojas, pues estoy seguro que D. Ricardo almacenó muchas más historias a lo largo de su vida, pero quizá le pudo el pudor, pues no llevó a la imprenta estas páginas hasta entrado el siglo XX.

Por si no queda claro en el título, en este libro cuenta unas tradiciones en las que hay algo soez, atrevido, de sal gruesa, vamos. La que más me ha gustado es la que aparece al pie de la portada y creo que debería ser paradigma del respeto que se le debe tener a una madre y, llevado al caso concreto, no olvidar que, si alguien cree que su madre era una puta, él es un hijo de.





“Cuando el rey don Juan de Portugal se vio forzado, en los primeros años del siglo XIX, a refugiarse en Brasil, tuvo, pues su majestad fue muy braguetero, por combleza o manfla, querida o menina, a la más linda mulatica de Río de Janeiro, relaciones pecaminosas que, a la larga, dieron por fruto un muchacho, lo que nada tiene de maravilloso, sino de muy natural y corriente.”

Fatuidad humana



sábado, 8 de enero de 2022

Laurie Colwin: Tantos días felices (*/**)

(264 pág.; Libros del Asteroide)                    (1; enero de 2022)

Pocas veces detecto al leer si el autor de un libro es hombre o mujer, con independencia de que no me importa realmente, pero en esta ocasión, y a pesar de que el nombre propio no me indicaba su sexo por mi desconocimiento, sí que me pareció que tenía que ser una mujer la autora de la novela, dada la forma y el detalle mediante los cuales iba describiendo a los personajes y sus sentimientos.

Un lector con buena vista y que se fije en los detalles apreciará en la portada del libro dos pares de zapatos de hombre y dos más de mujer, que son los que corresponden a los protagonistas de la historia: se conocen, se sienten atraídos o no, desean casarse el uno con la otra pero no está segura o seguro; en fin, bien dicho, pero sin mucha más sustancia es de lo que trata el libro.

Aunque puede que tengan alguna gracia los caracteres de los personajes no creo que la historia pueda sustentarse solo por ello, de aquí que mi calificación haya sido de no recomendable.






“Guido Morris y Vincent Cardworthy eran primos terceros.”



sábado, 1 de enero de 2022

Svetlana Alexiévich: La guerra no tiene rostro de mujer (***)

(364 pág.; Debolsillo)       (52; diciembre de 2021)       (Premio Nobel 2015)

Este regalo de Anna para mi cumpleaños ha sido estupendo y, aunque no te deja indiferente ni contento, te muestra aspectos de la guerra, y formas de enfrentarse a ella, que uno no puede ni imaginarse. Aunque no hay que dejar de lado el hecho de que solo hablan las mujeres rusas, por lo que no se habla de lo malo que pudieron hacer los rusos a los alemanes, también es cierto que los invasores fueron los alemanes y que esto hizo, para mi sorpresa por mi desconocimiento, que las mujeres rusas se levantaran en armas contra ellos. También me ha sorprendido que el gobierno ruso aceptara, hace ochenta años, no solo a mujeres sino a adolescentes, pues a partir de los dieciséis años te permitían entrar en el ejército.

Aunque hay comentarios que expresan que les costó mucho el ser admitidas en el ejército, y más en el frente, porque había mandos que no creían que se tuviera que echar mano de ellas, esas mismas personas explican que fue su empecinamiento el que consiguió doblegar el rechazo inicial. Es muy difícil poder leer todos los relatos y no sentir un nudo en el estómago o la garganta, pues Alexiévich consigue transmitir en un par de párrafos (hay participaciones de un par de líneas y alguna de dos o tres hojas, pero la mayoría no ocupan una página) todo un mundo de terribles sensaciones: desde el hambre más atroz; a los diferentes miedos que se pueden sentir en una guerra, miedos por una misma, por sus hijos o padres, por quedar lisiada y no encontrar a nadie para el resto de la vida; por el contrario al miedo, el poder sacar fuerzas como para arrastrar cuerpos que pesan el doble que una, o vencer los diversos temores que toda persona lleva consigo y poder atender a los millones de heridos que hubo; o bien, tener la fuerza interior suficiente de matar a alguien, ya sea a distancia (hubo muchas francotiradoras) o en el cuerpo a cuerpo.

Todo lo anterior y mucho, mucho más se encuentra en este libro, donde las diversas voces de unas mujeres con estudios o sin ellos, con profesiones o solo amas de casa, nos retrotraen a una guerra que, aunque sea de aplicación a todas las guerras, no debiera haberse producido nunca. Su lectura contradice el famoso proverbio de la imagen vs el millar de palabras: yo no he visto nunca una imagen más clara del padecimiento humano como las muchas que se han formado en mi imaginación, a cuál más terrible. A pesar de ello, considero que su lectura es de lo más interesante e imprescindible.





“–Según los estudios históricos, ¿desde cuándo han formado parte las mujeres de ejércitos profesionales?”



domingo, 26 de diciembre de 2021

Friedrich Dürrenmatt: Justicia (*/**)

(214 pág.; Tusquets)               (50; diciembre de 2021)

Marisol elige este libro (que había comprado hace muchos años y del que no había leído nada) y se convierte en el décimo séptimo del CLC. Podría haber permanecido en la más absoluta oscuridad y no se habría perdido nada. De este autor me gusta mucho la historia de la vieja dama, que algún día repetiré o leeré por vez primera, pues no recuerdo si la he visto representada o la leí. Lo que ya es más difícil es que vuelva a leer otro libro de él, pues ha ido a parar al fondo de escritores a repetir (no obstante, Camarasa aconseja La sospecha, ahí queda).

Supongamos que el billarista de la imagen es la representación de doctor h.c. Kohler, personaje principal de la historia de este libro y, como lo que viene a continuación está en la contraportada y en las primeras páginas del libro, no desvelo nada imprudente: este sujeto acompaña a un ministro al aeropuerto y decide hacer una parada, entrar en un restaurante y pegarle un tiro a uno de los comensales. Luego sigue camino al aeropuerto. Todos los presentes en el restaurante lo han visto y él es conocido por todos, por lo que no hay ninguna duda de quién ha sido el homicida.

Este inicio me parece muy intrigante, ya que debería ser obvio que será declarado culpable y condenado, por lo que algo tendrá el autor en la bocamanga que haga que su historia valga la pena ser leída: pues, lamentablemente, tiene tal profundidad que se me ha escapado y hecho larguísimas sus doscientas páginas (¡qué gran idea tuvo Anna al sugerir que los libros no pasaran de trescientas!). Tiene unos toques de crítica hacia la forma de ser de los suizos y sus costumbres, pero la vuelta de tuerca que fuerza Dürrenmatt sobre si el asesino es el que todo el mundo ha visto u otro, no me ha resultado nada atractiva y me ha parecido, para ser una decena de personajes, muy enmarañada. El formato de epístola tampoco hace más fluida la narración. En resumen, un tostón, aunque lo he acabado.





“Es cierto: escribo este informe por amor al orden, impulsado por cierta pedantería escrupulosa, a fin de que conste en actas.”



domingo, 19 de diciembre de 2021

Jean Echenoz: Correr (**/***)

(140 pág.; Anagrama)            (51; diciembre de 2021)

Compré este libro, junto con otro de este mismo autor que sigue pendiente de lectura, a finales del diecinueve o principios del veinte (me refiero al año de este siglo y no a la centuria) y, una vez bien macerado, lo empecé ayer por la noche y este mediodía lo he acabado. No es ninguna gesta, pues tendría cien páginas si no hubieran usado un tipo de letra grande y los márgenes fueran para aprovechar el papel, pero el mayor motivo para acabar el libro en menos de un día es porque está muy bien escrito y lo que explica es muy interesante.

Emil Zátopek fue un corredor único y en este libro se explica por qué: nadie hubiera apostado nada por él, los entrenadores y entendidos decían que era desgarbado y su manera de correr nada elegante, y los médicos insistían en que terminaría muriendo (obviedad), pero se referían a que lo haría en una carrera, pues llevaba su cuerpo a un extremo que no era soportable (él lo soportó hasta los 78 años). Batió muchos récords y consiguió algo que nadie ha vuelto ha lograr en setenta años: fue medalla de oro en unos Juegos Olímpicos en cinco mil, diez mil y la maratón… en menos de una semana.

Sería muy fácil seguir narrando gestas deportivas o los desprecios a los que se vio sometido por parte de las autoridades comunistas, pero lo mejor es leerlo directamente en el libro de Echenoz, con su entretenida y natural prosa y sus cortos capítulos que sirven para ir separando hazañas y vivencias.





“Los alemanes han entrado en Moravia.”



sábado, 18 de diciembre de 2021

Almudena Grandes: Los pacientes del doctor García (***)

(763 pág.; Tusquets)               (49; diciembre de 2021)

No es la primera vez que me pasa, o que le pasa al autor del libro que estoy leyendo, que este fallece mientras lo leo. Así ha sido con esta autora, que aún era joven. Otra casualidad menos dramática que la anterior, es que haya leído seguidos dos libros de autores españoles en los que los personajes cambian de nombres. El libro me lo recomendó Marisol el pasado año y, aunque es uno intermedio de una serie, se puede leer con independencia de los anteriores.

El doctor García que da título a la novela, personaje de ficción entre una docena de reales y varias más de personajes inventados, es un hombre joven de izquierdas, no adscrito a ningún partido, que tiene la suerte, o desgracia, de estar en el sitio indicado en el momento oportuno, por lo que, aparte de salvar vidas mediante transfusiones de sangre indirectas durante la guerra civil, se verá envuelto en una trama para desactivar una red encargada de ocultar nazis en Argentina y, de paso, provocar la caída del dictador Franco. Al igual que en la foto original de la portada, en la que el hombre que aparece en primer plano no llevaba corbata y la americana estaba arrugada, Grandes mezcla lo real con lo ficticio para crear una historia que se imbrica de tal manera que es difícil creer que no todo puede ser verdad. Muy interesante y, si no fuera porque varios personajes cambian de nombre, de lectura fácil y amena.





“El último domingo de marzo de 1947 fui al encuentro de una mujer que conocía mi verdadera identidad.”



domingo, 12 de diciembre de 2021

Didier da Silva: La noche del 4 al 15 (**/***)

(228 pág.; Periférica)             (48; noviembre de 2021)

En La Cultureta hicieron la crítica a este libro y lo pusieron muy bien, por lo que me pareció interesante, así que se lo regalé a Joel y he aprovechado para leerlo yo. Aunque sabía del ajuste entre el calendario gregoriano y el juliano, no caí en la cuenta que entre los dos días del título del libro no pudo suceder nada en el mundo porque se saltaron, y el autor ha decidido “llenarlos” con coincidencias habidas, a lo largo de la historia, en los diferentes días del año.

Es decir, para cada día del año se escribe una reseña de coincidencias de hechos civiles (nacimientos, defunciones), militares o políticos, sociales, culturales y científicos, buscando una unión entre lo que se comenta de ese día. Los hay más afortunados que otros, pero en cualquier caso siempre son interesantes y, la mayoría, curiosos o desconocidos.

Aunque hoy sea muy sencillo obtener información de lo que ocurrió un día concreto del calendario (lo he comprobado con el día de mi nacimiento en Wikipedia y es larguísima la información que ofrece) hay que elegir los hechos más interesantes para un libro de este estilo y redactar más de setecientos párrafos, aproximadamente, para dar consistencia y no ser, exclusivamente, un listado de sucesos. Información y entretenimiento por partes iguales.





“El 8 de septiembre es el día de Año Nuevo o día uno del mes de absoluto en el calendario patafísico.”



sábado, 11 de diciembre de 2021

Javier Marías: Tomás Nevinson (**/***)

(680 pág.; Alfaguara)             (47; noviembre de 2021)

Este libro lo había leído Marisol y le aconsejó a Anna que me lo regalara por el día del padre y me alegro porque Marías es un autor que me gusta, aunque no es fácil de leer si él decide escribir una novela y volcar en ella todo lo que piensa sobre un asunto. Y este libro es un buen ejemplo: casi setecientas páginas que parecen mil.

Según el autor, y debe tener razón pues es su obra, esta novela no es la continuación de Berta Isla, pero lo cierto es que tanto el personaje que da título a la novela, como algunos más, también salen en la primera. El Tomás de la portada, ya retirado del servicio activo, es requerido por su anterior jefe para que localice a una antigua etarra y miembro del IRA también. Esto le da pie a Marías para bucear entre las noticias de atentados entre las décadas de los setenta a noventa e ir presentándolas para ser el andamio sobre el que edifica su historia de ficción.

La ficción de la historia es mucho menor que sus disquisiciones sobre lo sucedido y los atentados, lo que convierte su lectura en algo bastante arduo; quiero decir, que no es una historia que pueda leerse sin más, sino que Marías hace de ella una de sus columnas de El País, dedicada exclusivamente al terrorismo. Algunos de los nombres de los personajes son bastante curiosos, casi diría que inverosímiles. Alguna razón escondida pudiera haber.

Mientras iba leyendo el libro pensaba en Pamuk, sus novelas me gustan y creo que gustan en general, pero no se ahorra ninguna página. Su museo es una buena muestra de ello. Marías acabará ganando el Nobel (que se lo merece), aunque solo sea por similitud con este reconocido autor.





“Yo fui educado a la antigua, y nunca creí que me fueran a ordenar un día que matara a una mujer.”



domingo, 28 de noviembre de 2021

H.G. Welles: La isla del doctor Moreau (**/***)

(192 pág.; Alianza)                 (45; noviembre de 2021)

Anna elige este libro para que sea el que hace dieciséis del CLC y lectura de noviembre. Cuando termino el anterior me sumerjo (curioso verbo elegido hablando de isla) en la obra de Wells, del que aún no había leído nada, y lo recorro de cabo a rabo (no me saco ni la isla ni la portada de la cabeza) en un solo día, pues su lectura es muy entretenida y tan profunda (¡otra vez!) como uno quiera. Muy buena elección.

Un náufrago es recogido por un barco en el que viajan animales que serán desembarcados en una isla. El capitán de este barco, hombre muy áspero y alcohólico, no quiere seguir llevando al náufrago y lo deja en un esquife a su ventura. El doctor Moreau, en contra de lo que desea, lo remolca hasta su isla, dejándole bien claro que no ha sido invitado, sino que las circunstancias humanitarias lo han obligado a hacerlo. Lo que verá y vivirá allí será tan extraordinario que dejará unas memorias explicándolo, pues en vida nadie le creyó.






“El 1 de febrero de 1887, el Lady Vain naufragó tras colisionar con un pecio cuando navegaba a 1º de latitud sur y 107º de longitud oeste.”



sábado, 27 de noviembre de 2021

Platón: Obras completas - III (**/***)

(leídas 305 de 339 pág.; Aguilar)                  (46; noviembre de 2021)

Tercera parte de las cinco en las que he dividido este volumen de Platón. Aunque solo dejé de leer las últimas treinta y cuatro páginas del Parménides ha sido realmente duro leer tantas ideas que no puedo compartir porque han pasado dos milenios y los planteamientos actuales no son los de la época en que fueron escritos o porque no llego a comprender muchos de los razonamientos utilizados. En el caso concreto del diálogo mencionado, dejé de leerlo porque no entendí desde el principio a qué se refería, aunque sí podía seguir la conversación un jovencísimo Aristóteles.

Es muy impresionante el diálogo llamado La República, que no es diálogo sino un larguísimo monólogo de casi doscientas páginas, en las que se plantea la construcción de un estado cargo a cargo, profesión por profesión, y razonando el porqué de todas y cada una de las decisiones. Curiosamente, a pesar de que siempre se habla en masculino, se contempla el hecho de que hay mujeres tan válidas como los hombres, por lo que también serán como ellos en algunos de los cargos necesarios. También se habla de que los vigilantes de la sociedad compartirán las mujeres que les haya sido asignados, al igual que los hijos y padres, pues de esta manera no tendrán familiares propios, sino que serán de toda la comunidad. Como lectura es muy larga y aburrida en general, pero parece increíble que una sola persona haya podido planificar, nos gusten sus decisiones o no, la organización de un estado dirigida, según su criterio, a la máxima efectividad común.

En el Teeteto, dedicado a la ciencia, Sócrates conoce al muchacho de ese nombre y, como es alabado por su tutor, lo lleva por derroteros lógicos a lo largo de casi cincuenta páginas. Me sorprende que uno se pudiera parar a hablar durante varias horas y sobre temas tan densos como los que tratan los diálogos de Platón. El mundo ha dado muchas vueltas desde entonces y hemos perdido la capacidad, el tiempo y las ganas de pensar. Yo el primero.





“I. En compañía de Glaucón, el hijo de Aristón, bajé ayer al Pireo con objeto de dirigir mis súplicas a la diosa y deseoso de ver así mismo cómo realizaban la fiesta que iba a tener lugar por primera vez.”

La República



sábado, 6 de noviembre de 2021

Colleen McCullough: La huída de Morgan (**/***)

(733 pág.; Ediciones B)                      (44; octubre de 2021)

Décimo libro que leo de esta autora y cuarto a lo largo de este año, aunque este ha costado bastante más que los anteriores, debido, entre otras cosas, a la pésima traducción que hace interrumpir la lectura porque no se termina de entender una frase o porque esta tiene errores de sintaxis. El título original es Morgan’s run que se refiere a un terreno en el que hay una corriente de agua y en el que Morgan construye su casa por lo que un título más cercano sería “El arroyo de Morgan” o similar; además, Morgan no huye de ningún sitio, por lo que el título y, sobre todo la portada, son engañosos.

En cuanto a la historia: un primer capítulo de unas doscientas páginas en la que se nos cuenta, de forma muy bucólica, la vida de Morgan en su ciudad de nacimiento y su vida hasta la edad adulta (se hace largo). Una vez es juzgado y condenado a siete años de reclusión se anima un poco la historia, pero donde gana enteros es cuando llegan a Oceanía, pero el detalle (interesante en cuanto explica a alguien como yo que no se imagina lo que es llegar a un territorio no civilizado) hace que también sea algo tedioso.

En resumen, y teniendo en cuenta que la autora se casó con un tataranieto, o más allá, del protagonista de la historia tiene su gracia, pero le sobra algún centenar de páginas. Ya no me quedan libros de ella en casa por leer y no sé si leeré diez más antes de que se acabe el año. En mes y medio lo sabré y veremos cuál elijo, pues fuera de Roma no es igual de interesante su pluma.





“–¡Estamos en guerra! –gritó el señor James Thistlethwaite.”



domingo, 31 de octubre de 2021

Julian Barnes: Niveles de vida (**/***)

(152 pág.; Anagrama)            (41; octubre de 2021)

Con este libro elegido por Josep M. cerramos la tercera vuelta, es decir, llevamos quince meses eligiendo libros para leer en un mes. Aun no hemos estado los cinco componentes del CLC juntos, pero Josep M. y yo nos reímos mucho cada vez que comentamos un libro, pues no hemos tenido mucha suerte con nuestras elecciones. Espero que cambie su suerte con este libro, pues las dos puntuaciones que conozco cuando escribo estas líneas están por encima de la media de lo que ha recibido en sus dos anteriores sugerencias.

Este libro, cortísimo, está compuesto por tres relatos, los dos primeros relacionados entre sí y el tercero muy alejado de los anteriores. En los dos primeros habla de los vuelos en globo y de personas conocidas aficionadas a ellos, como por ejemplo Sarah Bernhardt. Un personaje importante en los dos relatos es un militar inglés que cae rendido a los pies de la actriz. Aunque no son relatos cómicos, sí que puede afirmarse que son divertidos en el sentido de que lo que cuenta en ellos está hecho con soltura y gracia.

En el tercer relato, verdadero motivo del libro, nos explica lo que representó para él la pérdida de su mujer y hace unas disquisiciones entre lo que es el duelo y las otras sensaciones que puede uno sentir cuando fallece alguien que has querido y ha estado a tu lado muchos años. Está claro que no es igual esta parte a la anterior. Está muy bien explicado y este es el motivo por el que mi nota quizá sea un poco más alta, ya que si fuera por la longitud o la homogeneidad de las historias se habría quedado con dos estrellas peladas.





“Juntas dos cosas que no se habían juntado antes.”



sábado, 23 de octubre de 2021

William M. Clarke: La vida secreta de Wilkie Collins (***)

(477 pág.; Alba)                      (43; octubre de 2021)

Hace muchos años que me regalaron este libro comprando uno del biografiado… y en biografías aguardaba su momento. Y ya llegó. El autor se casó con la nieta de Collins y ha hablado con media humanidad descendiente o colateral del mismo, hecho que, parece ser, nadie había conseguido.

Además, y los centenares de notas así lo indican, ha visitado decenas de lugares donde guardan cartas de él o dirigidas a él, por lo que tiene muy documentados muchos hechos de la vida de Collins, familiares, amigos y conocidos. Entre estos grupos se encuentra la flor y la nata de la literatura y la pintura inglesas del XIX, pues no solo fue muy amigo de Dickens, por ejemplo, sino que una hija de este se casó con el hermano de Collins.

Me parece que ya he dado una idea de lo muy bien documentado que está el libro, pero aún falta lo mejor: la vida de Collins es tan singular que, aparte de un libro como este, se merece una película de esas que pone “basada en hechos reales” que, en este caso, es imprescindible, pues parece que no pueda ser cierta. Vale la pena su lectura pues nos acerca a una época que parece muy lejana, pero solo es finales del XIX, y a un autor muy interesante.




“Hacia finales de septiembre de 1889, Londres ya se estaba preparando para el invierno.”



sábado, 16 de octubre de 2021

Lea Cohen: La estratagema (***)

(360 pág.; Libros del Asteroide)                    (42; octubre de 2021)

Libro comprado por Marisol que, parece ser, aún no ha leído. ¡Ahora soy yo quien le recomienda que lea un libro suyo! Y lo hago porque me ha parecido muy bueno, con una prosa elegante, sencilla, que va dando la información más tarde de cuando uno cree necesitarla por lo que se crea una intriga solo por el mero hecho de desconocer algo, no porque haya sucedido, y que va explicando qué era vivir en Bulgaria hace medio siglo. Vamos a ver qué puedo decir de la historia.

Supongamos que la de la portada es la protagonista (aunque la foto parece más antigua que los años setenta en Bulgaria; bueno, en este país quizá no). Explica algunas cosas de su infancia, que tuvo dos amigas hijas de amigos de sus padres, que no se han visto en treinta años, que quien podía se escapaba de Bulgaria, que sus padres y ella no lo hicieron; que siendo adolescente conoció a un hombre por la que estaba embobada y que, sin despedirse, parece ser que huyó. Los abuelos de una de sus amigas eran riquísimos y su padre y sus amigos trabajaban para él. ¿Y esto es bueno? ¡Buenísimo!





“¿Dónde están los inviernos de mi infancia?”



sábado, 9 de octubre de 2021

Joanot Martorell: Tirant lo Blanc (***)

(967 pág.; Proa)                      (40; octubre de 2021)

Marisol me regaló este libro en Navidad del pasado año, pero si he tardado tanto en leerlo es porque lo tenía que leer en papel… y hay cola. Para cuando lo he cogido ya estaba digitalizado en una de mis webs suministradoras de archivos ilegales, pero yo he pagado un ejemplar por lo que nada se me puede echar en cara. Desde que leí el Quijote me ha interesado la lectura de los libros de caballería, pero no hay problema de que me ocurra lo del caballero anterior, pues al Amadís le di puerta con solo un quince por ciento leído (https://autobiografialectora.blogspot.com/2019/02/garci-rodriguez-de-montalvo-amadis-de.html), pero ver una versión del Tirant en un catalán que puedo entender no me hizo dudar ni un momento en pedir tamaño regalo (¡mil páginas!). Y para acabar con mi rollo alguien al que no se le puede discutir: “Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo este el mejor libro del mundo:…” (Cervantes en el Quijote).

Este libro trata de las aventuras caballerescas del joven Tirant, llamado a ser un héroe de su tiempo, pues no solo venció en todos los combates a los que se enfrentó contra caballeros, sino que también en la guerra contra los turcos y los moros fue invencible. ¿Qué le distingue, pues, de Amadís de Gaula? Que aquí las historias que se cuentan son en un tono de realidad; que los amores que se trenzan son con grandes damas y no tan grandes y respetables; que en las batallas se cuentan estrategias y estratagemas interesantes e inteligentes; y los cristianos, y Tirant en particular, no son Rambos alocados y, por último, lo mejor de todo: aunque no está a la altura de la novela de Cervantes, hay buenos consejos. Tema aparte es lo que se llega a hablar de la virginidad en un libro del siglo XIV. Sin duda: si no la mejor, una de las mejores novelas en catalán de aquel tiempo. Hay que agradecer a Marius Serra que se haya tomado la molestia (enorme por su volumen) de hacerlo accesible.





“L’estament militar és tan destacat que cal tractar amb gran reverència els cavallers que en respecten les normes.”



sábado, 2 de octubre de 2021

Enrique Llamas: Los Caín (***)

(240 pág.; Alianza)                 (39; septiembre de 2021)

Marisol me recomendó hace bastante tiempo la primera novela de este autor y yo, confiando en su ya demostrado buen criterio, lo añado a la lista y lo leo cuando le toca. Bueno, no exactamente, le tocaba después de quinientas páginas más del Tirant, pero he tenido que hacer un alto en su lectura para no convertirme en el primer caballero andante del XXI, pues ya no tengo edad para esos trotes.

En un pueblo perdido de Castilla, de extraño nombre, suceden cosas más extrañas todavía, y un amigo del protagonista nos las cuenta de una manera tan sui géneris que, aunque no te vas enterando qué sucede exactamente, poco a poco te lo va aclarando y la novela gana en intensidad dramática. El protagonista es profesor y llega para dar clase en un colegio. Hace años murió una niña y hace menos una joven y, ahora, aparecen ciervos muertos sin motivo aparente. En el pueblo hay dos facciones que se odian desde no se sabe cuándo ni por qué, y eso lo pagan todos los que allí viven. Fascinante.





“Nadie supo nunca que aquella primera noche la tumba de Arcadio Cuervo quedó mal cerrada.”



domingo, 26 de septiembre de 2021

Gustave Flaubert: Salambó (**)

(278 pág.; Comunicación y Publicaciones)        (38; septiembre de 2021)

Tercer libro que leo de este autor y lo cojo con muchas ganas, tantas como para que lo proponga como el decimocuarto libro del CLC… para desgracia de los partícipes al mismo, pues más que una novela es un libro de historia, tan detallista que lo hace un poco desconcertante. Las dos líneas publicitarias de la portada son una exageración sin paliativos.

Salambó, hija de Amílcar Barca, está en Cartago esperando la vuelta de su padre. Las tropas de este han llegado antes que él, después de haber ganado la guerra y aún no han cobrado. Llegan a la fortaleza donde se encuentra ella y allí arrasan con la comida, la bebida y los jardines. Un mando de este ejército ve a Salambó y queda prendada de ella.

Este es un mal resumen del primer capítulo, uno de los mejores, ya que con la poderosa descripción de Flaubert el lector se encuentra inmerso en la orgía de los soldados. Tardaremos en encontrar otro igual, pues no es hasta que aparece Amílcar, y volvemos a disfrutar de su lectura. ¿Por qué, entonces, no es una novela tan buena como Madame Bovary o La educación sentimental? Porque tanto detalle descriptivo nos aleja de la trama novelesca, y entre los personajes no hay “química”, es como si cada uno fuera por su lado con sus sentimientos y no interactuaran con los otros.

Este libro de historia, que no novela, me ha recordado las partes descriptivas de Guerra y paz, que considero ralentizan la novela y aburren al que no va a buscar un dato de los hechos acaecidos, lo mismo que sucede en esta.





“Sucedía en Megara, arrabal de Cartago, en los jardines de Amílcar.”



domingo, 19 de septiembre de 2021

Thomas Mann: Los Buddenbrook (***)

(741 pág.; Edhasa)          (37; septiembre de 2021)        (Premio Nobel 1929)

Hace casi diez años que leí el primer libro de Mann y me pareció bien, pero solo bien, por lo que se fue al fondo de los autores a repetir, pero le regalaron varios libros a Marisol y me los aconsejó siendo este el primero que cae: es una suerte tener alguien al lado que lee lo que tú no has leído y va separando el grano de la paja. Este libro es muy bueno e increíble que fuera la primera (otra vez esta ordinal) novela que escribiera. Tenía veintiséis años y, veintiocho años después, le valió el Nobel.

Los Budenbrook son una familia de comerciantes de grano. La novela nos cuenta los avatares de ella a partir de la segunda generación, con incursiones a la primera. La generación principal, y a la que le dedica más páginas, es la tercera, compuesta por dos hermanos y una hermana. El mayor es el que se hace cargo de la empresa, el segundo es un tarambana, y la hermana es la que tiene la mala suerte de la familia. A su alrededor pululan decenas de personajes, desde los más adinerados, como ellos, hasta los menesterosos, lo que crea un caleidoscopio de personas, gustos, maneras de ser y de comportarse innumerable; y esto es lo que hace que esta novela dé una gran visión de la vida a mediados del XIX en Alemania.

Si no estuviera tan bien escrita sería una historia anodina, sin mayor interés pues, al fin y al cabo, hay muchas novelas que cuentas sagas familiares. En esta no llega a aburrir la abrumadora cantidad de descripciones físicas de los personajes; ni que, cuando nombra a una mujer casada, nos indique su apellido de soltera; tampoco cansa que nos detalle con exquisito cuidado los cortinajes, utensilios, y decenas de objetos que hay en las casas o que utilizan los personajes, lo que, por otro lado, sería de lo más normal que terminara abrumando con tanto detalle. Algo tiene que tener la prosa de Mann que, precisamente lo que haría aburrida una novela en otro autor sin sus capacidades, sea lo que mantiene el interés del lector pues, aunque los personajes se casan, divorcian, tienen hijos e, incluso, se mueren, no hay grandes altibajos; pero sí que están perfectamente dibujados y muchos de ellos son muy singulares. Una historia imprescindible con mayúscula.





“–¿Cómo era eso? ¿Cómo … era… ?”



sábado, 18 de septiembre de 2021

The Passenger: Turquía (***)

(208 pág.; geoPlaneta)                       (36; agosto de 2021)

Compré este libro revista en la primavera, que equivale a su segundo número y, aunque ha viajado conmigo durante las vacaciones, por si le pasaba algo al lector, lo he leído ya estando en casa. Me gusta mucho este formato de periodismo de noticias importantes del país del que se habla, de relatos sobre el mismo, de narración personal, con cifras y datos no siempre los más habituales (la palabra turca que tiene más letras sobrepasa las setenta y su traducción no nos dice mucho, pues es una expresión propia de Turquía). Lamentablemente este verano no han salido los dos ejemplares, pues así ha sido las dos primeras veces, parece ser que debido a las pocas ganas de viajar al extranjero por las condiciones actuales.

Si en otoño no aparecen nuevos países quizá me decida por India o Brasil, que fueron los otros dos que aparecieron en el invierno y primavera pasados y que no compré. Una lástima, pues es un formato que no ofrecen ni las guías de viajes, más dedicadas a dar una información turística, ni los sesudos libros referentes a un país, pues tratan de ofrecer toda la información histórica y geográfica pertinente para el conocimiento del lector. En cambio, estos volúmenes ofrecen un poco de todo, bien encuadernados, con colores que atraen y sin que sepas qué van a ofrecerte hasta que no leas los artículos.

Un participante de La Cultureta cuando comenta dónde vio por vez primera una película añade de colofón “cine que ya no existe”. Yo también puedo ser como él, la edad manda, pero no me esperaba poder decir “yo tengo los dos únicos números de una revista que no imprimió ninguno más... y eso que eran buenos”.





“Mi primera experiencia fuera de mi pueblecito natal fue el traslado a una pequeña ciudad de 20.000 habitantes.”

Burhan Sönmez: De polvo y luces



sábado, 11 de septiembre de 2021

James H. Chase: El secuestro de miss Blandish (**/***)

(221 pág.; Anagrama)            (35; agosto de 2021)

No conocía a este autor de novela negra y resulta que es uno de los mejores, máxime más, cuando es inglés. La mayoría de sus novelas transcurren en Estados Unidos y está considerado como el creador de la novela negra psicológica. Esta fue su primera novela y fue un éxito rotundo. Llegó a escribir decenas de ellas durante cincuenta años. La novela me ha gustado por la trama y sus personajes tan bien dibujados, quizá porque se han vuelto arquetipos de este género y ya resultan conocidos, pero el mérito es suyo.

Miss Blandish es una jovencita de muy buena familia que va a ir a bailar una noche con un collar de diamantes. Se entera uno que trapichea y decide, en lugar de arrancarle el collar y venderlo, raptarla y pedir un rescate por ella. A su vez, se ha enterado otro que pertenece a una banda que no tiene escrúpulos y sí una jefa que tiene las ideas muy claras. A pesar de que saben que cuando hayan cobrado el rescate su vida se volverá muy difícil deciden raptarla a los raptores. Su único problema, a partir de ese momento, no solo será la policía. La joven es demasiado guapa.





“Comenzó una mañana de verano, en julio.”



domingo, 5 de septiembre de 2021

Colleen McCullough: El hijo pródigo (**)

(295 pág.; Ediciones B)                      (34; agosto de 2021)

Ya he leído diez libros más desde que leí el último de esta autora, así que cojo el penúltimo de los que tenemos en casa y, con ganas, pues no es histórico y tengo curiosidad para ver qué tal es en otros ámbitos, empiezo a leerlo. Y tal como lo pienso y digo, resulta que me parece que no me gusta. Pero es el principio, démosle tiempo y, obviamente, oportunidad. Pero el tema sigue y, sin ser un desastre, no me convence. Sigo leyendo porque se ha complicado tanto la trama que no sé por dónde podrá salir (la autora). Final inesperado, y la nota raspa el larguero. El otro que me queda es histórico, supongo que no habrá la misma tensión en la lectura.

Al personaje que llama a la puerta, según el inicio que está al pie de la portada, le quedan cuatro páginas, es decir, ni un telediario. La forma en la que encuentra la muerte es tan extraña que no se sabe por dónde buscar al asesino. Los personajes principales de la historia es una pareja que están juntos desde que tenían quince años, los dos son muy buenos bioquímicos porque se han dedicado en cuerpo y alma a sus estudios y trabajos. El está a punto de publicar un libro que será un gran éxito y la universidad para la que trabaja está convencida de que será candidato al Premio Nobel en algún momento.

Aparte de un par de frases inapropiadas (una de ellas referente a un atributo masculino del protagonista totalmente innecesaria), no me ha gustado la manera que tiene de presentar los personajes, algunos con mucho detalle y otros, igualmente importantes, sin descripción alguna; al pie de la portada se menciona que es una caso del detective Delmonico, que no tiene más relevancia que cualquier otro personaje de su comisaría (demasiados para mi gusto) y, para no alargarme más de una cuartilla, hay tantos hechos tan singulares en esta novela que, todos juntos, no la hacen muy creíble, aunque, ya lo he dicho, termina interesando por el cómo se resolverá. No es aconsejable comenzar por este libro, pues los otros ocho que ya he leído de ella son muy superiores.





“Rodeado de nubecillas de barro, John Hall apoyó un dedo no del todo firme en el timbre de la puerta y llamó.”



sábado, 4 de septiembre de 2021

Marcel Proust: El remitente misterioso y otros relatos inéditos (*/**)

(172 pág.; Lumen)                  (33; agosto de 2021)

En el Día del Libro Marisol me regaló este y me alegró, pues el segundo de En busca del tiempo perdido no pude acabarlo (es un eufemismo ya que no llegué ni a la mitad) y, como creo que el autor es importante valía la pena intentar “recuperarlo”. Vano intento.

El motivo principal es que este libro es para personas a las que le guste Proust, que no deben ser pocas, o bien, que seas un estudioso y quieras ver qué escribió, cómo lo hizo, qué borró… y no te importe quedarte con las ganas de saber cómo acaba el relato, pues la mayoría son inacabados.

En un relato, el que aparece en portada y cuyo inicio figura al pie de la imagen, hay decenas de notas a pie de página, cuando el relato no ocupa más que unas pocas páginas. Tuve que leerlo dos veces, pues con tanto ir a ver las notas no me enteraba de la trama. Es el más interesante de todos.





“<Querida mía: te prohíbo que vuelvas caminando, prepararé el coche, hace demasiado frío, podrías enfermar.>”

El remitente misterioso