(322 pág.; Seix Barral) (12; abril de 2025)
Recomendado por MS.
Leer un buen libro es ver el mundo a través de la ventana que ha abierto su autor.
(370 pág.; Seix Barral) (61; septiembre de 2023)
Fin de la trilogía que comenzó con El
rey recibe y siguió con El negociado del yin y el yang y es del
mismo tenor que los dos anteriores: es una lectura que, al final, te deja indiferente.
Muy bien la parte de recreación histórica y poco más.
Quizá hubiera resultado mucho más
interesante que, con su buena prosa, Mendoza hubiera resumido la historia de
España de los últimos cincuenta años. Seguro.
“PREGUNTA.–
Dentro de unos días vas a contraer matrimonio”.
(148 pág.; Biblioteca Premios) (9; marzo de 2021)
Joel escogió este libro en el CLC para este mes de marzo,
lo que hace que de Mendoza ya haya leído siete libros, lo que no está nada mal,
teniendo en cuenta los muchos autores que esperan ser repetidos; pero desde otro
punto de vista, lamento no haber leído de él obras tan importantes como La
verdad sobre el caso Savolta o La ciudad de los prodigios, que dejé
a medias hace más de treinta años. Pero de este que me ocupo hoy nadie me
quitará las dos divertidas horas que he pasado.
Mendoza comienza el libro con una introducción que figura
al pie de la portada del libro y en la que explica que en su época (como en la
mía) la Historia Sagrada era una asignatura importante, que se asumía a pies
juntillas, que los alumnos aprendían sin parar mientes en su significado
(tampoco es que nadie se esmerara mucho en explicarlo) y en la que había
historias que eran muy entretenidas. Aclara Mendoza que respeta todas las
creencias, cosa que creo sinceramente, aunque también me parece que con su gran
habilidad de parangonar lleva al límite de lo absurdo muchas de las cuestiones
que se plantean en la mencionada Historia, como por ejemplo el Arca de Noé, la
destrucción de Gomorra (de la que no se aclara el porqué y que compara con
Nagasaki, por ser ambas las que ocupan el segundo lugar), o bien, el tiempo
transcurrido cruzando el desierto para recorrer una distancia que no precisa
los cuarenta años que le costó al pueblo elegido. Y los que no pertenecemos a
este pueblo “si nos pinchan, ¿acaso no sangramos?”. A Shakespeare le habrían
gustado estas barbas.
“Siempre que me preguntan cuáles han sido las lecturas o los
autores que más han influido en mi carrera literaria respondo sin vacilar que
las lecturas infantiles, a menudo anónimas o de autores apenas identificados, fácilmente
olvidados.”
(376 pág.; Seix Barral) (69; diciembre de 2020)
Este libro me lo regaló Joel para mi cumpleaños y, como
no lo había leído, me lo ha vuelto a regalar en Navidad, así que me he dado
prisa en leerlo para que no lo tenga por Reyes, de nuevo. Conseguido.
Continuación de El rey recibe e igual sensación al
concluir su lectura: es un libro que no está mal, pero que deja indiferente. Las
partes en las que explica la transición española son interesantes; cuando narra
la vida del protagonista y de su familia, no está mal; pero la trama de la
historia que une las otras dos no transmite más interés que el debido a que
está bien escrito, quizá, a que lo que sucede es todo bastante enigmático y el
lector tiende a no sentir curiosidad por lo que le pueda devenir al
protagonista.
Se lo he comentado a Marisol y tampoco quedó satisfecha
de su lectura. Sé que caerá el tercero de la trilogía y que lo leeré, pero
deseo que me parezca mejor pues, como ya dije, es un Mendoza.
“Tuve que regresar a Barcelona tras varios años de ausencia,
cuando me comunicaron que mi padre había fallecido repentinamente.”
(366 pág.; Booket) (62; noviembre de 2020)
Regalo de Joel para mi cumpleaños, buen regalo, pues Marisol ya lo había leído y yo lo tenía en el punto de mira, pero lejos todavía de saltar a primera línea y, al tener el libro, se ha colado a muchos otros.
El protagonista de la historia es un joven que intenta
ganarse la vida como periodista y al que un golpe de suerte le coloca frente a
un príncipe cuyo país fue anexionado por la U.R.S.S. El príncipe no concede
entrevistas y haberla conseguido hace que el joven gane muchos enteros, tanto
es así, que termina yéndose a trabajar a Estados Unidos en la Cámara de Comercio
española.
El tono desenfadado de Mendoza, explicando la historia
reciente de España (reciente, visto con perspectiva) es un placer, ya que no
solo informa, sino que el lector, de cierta edad, se lo pasa muy bien
recordando el tiempo en el que la gama de colores del arco iris iba del blanco
al negro, y esto viene a ser las dos terceras partes de la novela. El resto es
un largo final en el que el mencionado príncipe le cuenta al periodista la
historia de su país imaginario, muy bien contada e interesante, por cierto,
pero que me pareció de longitud exagerada, teniendo en cuenta que rompe la
dinámica de la historia principal que era ligera y divertida. Dicho esto, es un
Mendoza, que no es poca cosa.
“Pollensa, 14 de julio (crónica telefónica de nuestro
enviado especial Rufo Batalla). — Bajo un cielo resplandeciente y junto a una
playa paradisiaca bañada por el mar, se ha celebrado la suntuosa boda del
heredero de una de las más antiguas realezas de Europa con una bella señorita
perteneciente a una noble y adinerada familia de la aristocracia inglesa.”
(190 pág.; Booket) (36; agosto de 2020, en Monasterio de Piedra)
Hace unos meses se me ocurrió crear un club de lectura
que no encontró más interesados que a Anna y Joel, por lo que lo hubiera dejado
correr, pero ellos insistieron y lo que hemos hecho ha sido que cada uno de
nosotros cuatro, Marisol se añadió, sugerirá un libro de menos de trescientas
páginas para leer en un mes, y este ha sido el primero. Tanto Marisol como yo lo
habíamos leído antes de 2009, pues no aparece en estas páginas, y recordábamos
que nos había gustado y reído leyéndolo.
Pomponio es un naturalista que llega a Galilea a principios de nuestra era. Todas sus acciones están acompañadas de las mejores intenciones, pero no surten los efectos deseados. No obstante, como se ve que es de buena pasta, Jesús, el hijo del carpintero, lo contrata para que defienda a su padre que está acusado de homicidio y sobre el que pesa la condena de morir crucificado.
El inicio de la novela es muy jocoso y luego se convierte en una novela paródica de la historia sagrada católica, lo que añadido a los juegos de palabras hacen de esta historia una entretenidísima lectura. Se lee muy gustosamente.