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domingo, 20 de agosto de 2023

Olga Tokarczuk: Los libros de Jacob (**/***)

(1.064 pág.; Anagrama)         (51; agosto de 2023)              (Premio Nobel 2018)

Por Sant Jordi de este año Marisol me regaló este inconmensurable, en todos los sentidos, volumen de esta nobelada autora. Ya avanzo aquí que es para conocedores de su obra, lectores de libros de más de mil páginas o interesados en el drama judío, sea del siglo que sea. Casi exclusivamente.

A mediados del siglo dieciocho, en el centro de Europa, hubo una escisión entre los judíos: unos decían que el Mesías ya había vuelto y otros que había que seguir esperando. En medio de todos ellos aparece un tal Jakob que consigue tener unos seguidores convencidos de que él es el mesías. La iglesia católica participa en este pandemonio queriendo hacer su agosto: bautizando a miles de judíos conversos.

Esto en cuanto a la historia. La novela da voz a decenas, muchas, de personajes arropando a los hechos establecidos y, además, echa mano del realismo fantástico, a través de un personaje, que puede sorprender a más de un lector. Muy interesante.





“El trocito de papel tragado se detiene en el esófago en algún lugar cercano al corazón”.



sábado, 6 de junio de 2020

Olga Tokarczuk: Sobre los huesos de los muertos (***)

(240 pág.; Siruela)         (19; mayo de 2020; Premio Nobel 2018-2019)

En 2019 esta autora ganó el Premio Nobel de ese año junto con el del año anterior que no se entregó, de ahí que no sepa exactamente cuál es el que ganó ella. Cuando fui a Amazon a comprar un ejemplar suyo me encontré conque Marisol se me había adelantado y ahora es cuando yo he podido leerlo y, con gran satisfacción para mí, con un resultado bien diferente al de su compañero de premio.

La protagonista es una mujer mayor (no sé si se indica la edad, pero esa es la impresión que tengo) que vive en una casa medio aislada en un monte en Polonia, al igual que una docena más de casas, y lejos del pueblo del que dependen. Es una mujer que se preocupa de la naturaleza, de los animales, que a cambio de una pequeña suma vigila que no suceda nada en las casas de sus vecinos que viven en otra localidad y que solo las usan en verano, pues los inviernos son, climatológicamente hablando, muy duros. También está muy interesada en la astrología y, cuando aparece un vecino suyo muerto, lo primero que le interesa es conocer la fecha de nacimiento para comprobar si ya estaba escrito en su carta astral.

La novela, que catalogaría dentro del género de intriga, es más que eso, por lo que el lector interesado en ella se ha de enfrentar a una escritura sencilla, pero más interesada en describir la vida de la protagonista, de forma pausada y detallada, que en ir a relatar un fallecimiento y su motivo. El hecho de que la conservación de la naturaleza sea la principal preocupación de la mujer también hace que la acción de suspense sea secundaria, otro inconveniente para aquel que espere un texto ágil en la narración de hechos policiacos.  No obstante, si decide leer este libro, se encontrará una historia de intriga en la que lo importante es preguntarse porqué el hombre caza animales sin necesidad.





“He llegado a una edad y a un estado en que cada noche antes de acostarme debería lavarme los pies y arreglarme a conciencia por si tuviera que venir a buscarme la ambulancia.”