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domingo, 4 de diciembre de 2011

Beryl Bainbridge: La cena de los infieles (*)


(235 pág.; Atico de los libros)                       (41; julio de 2011)

¡Finalista cinco veces del premio Booker y a mí me parece no recomendable!

Se puede exculpar un poco a la autora de las expectativas creadas por el título (en el original figura “Injury time”), porque hay que aclarar que aunque los que se reúnen en una cena de amigos son todos infieles, a partir de la mitad del libro la acción central es el secuestro del grupo y desde ese momento lo que creías que sería una comedia sobre los que son infieles, pasa a ser un desabrido potaje, mitad infidelidad, mitad incredulidad por la situación de ser un rehén.

A mí no me ha causado hilaridad; en muchos momentos del secuestro me ha parecido que los secuestrados no se iban para no dejar a la autora exclusivamente en manos de los secuestradores; y el final es un sálvese quien pueda y que este lo explique a los demás.

¿Queda claro que no me ha gustado?




“Durante la cena de socios, el viejo Gifford charló sobre la cuenta Rawlinson: algo sobre que el nuevo que había entrado en la junta no tenía demasiadas luces, que no estaba a la altura.”


eBook: sí.                              ipadforos


sábado, 15 de enero de 2011

Beryl Bainbridge: El joven Adolfo (**)

(216 pág.; 4’90 €; Edhasa)               (21, noviembre y diciembre de 2009)

            Adolf Hitler huyó de Austria para no prestar el servicio militar y la autora lo lleva hasta Liverpool a casa de su medio hermano y su cuñada. Estos personajes son reales aunque no está documentado que fuera a Liverpool.
            El Hitler presentado en esta novela cuadra bastante bien con las biografías de su juventud: no acabó la enseñanza superior; quería estudiar pintura, pero no aprobó en dos ocasiones el examen de ingreso; indolente; psicótico; en fin, una joya. La historia que cuenta no es cómica, pero subyace esa intención.
Mientras lo iba leyendo me acordaba del personaje de La conjura de los necios, salvando todas las distancias.



“Se había producido un desagradable incidente a mitad de camino entre Francia e Inglaterra cuando el joven Adolfo, que en un momento de debilidad se había vuelto para contemplar por última vez las colinas de Boulogne, se topó cara a cara con un hombre de barba y gafas gruesas.