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viernes, 20 de mayo de 2022

Javier Marías: El hombre sentimental (**/***)

(167 pág.; Anagrama)            (29; mayo de 2022)

Este fue nuestro regalo de boda a los invitados… con las peladillas romanas (quien no fue no sabe de qué va, pero de eso ya hace un cuarto de siglo). A pesar de haber leído unos cuantos libros en general y de Marías en particular, este no había pasado por mis manos y como Marisol lo sacó de la estantería y lo dejó en su mesita de noche lo devolví a su lugar, y como pasó por mis manos decidí leerlo.

No sé si era el mejor regalo de bodas, teniendo en cuenta que habla de un matrimonio de conveniencia y de un enamoramiento con una mujer casada, pero lo que sí se puede afirmar es que es un Marías, menor, pero Marías al fin y al cabo. Es decir, está lleno de oraciones subordinadas y cuando se le acaban las comas usa los paréntesis como un consumado matemático. Anna estaba leyendo la novela del mes del CLC, que casualmente es de Marías, un poco antes de que yo leyera esta y se quejaba de la cantidad de comas y paréntesis.

No obstante, a pesar ello es un buen escritor y sus historias interesantes, por lo que esta también vale la pena leerla. El narrador es el personaje principal, tenor de profesión y, a la par que va contando la historia, va describiendo el mundo de la ópera y criticando, y con ello a sí mismo, el carácter de los que se dedican a ese arte. (Lo voy a dejar aquí, pues veo muchas comas en este último párrafo).





““No sé si contaros mis sueños.””


sábado, 11 de diciembre de 2021

Javier Marías: Tomás Nevinson (**/***)

(680 pág.; Alfaguara)             (47; noviembre de 2021)

Este libro lo había leído Marisol y le aconsejó a Anna que me lo regalara por el día del padre y me alegro porque Marías es un autor que me gusta, aunque no es fácil de leer si él decide escribir una novela y volcar en ella todo lo que piensa sobre un asunto. Y este libro es un buen ejemplo: casi setecientas páginas que parecen mil.

Según el autor, y debe tener razón pues es su obra, esta novela no es la continuación de Berta Isla, pero lo cierto es que tanto el personaje que da título a la novela, como algunos más, también salen en la primera. El Tomás de la portada, ya retirado del servicio activo, es requerido por su anterior jefe para que localice a una antigua etarra y miembro del IRA también. Esto le da pie a Marías para bucear entre las noticias de atentados entre las décadas de los setenta a noventa e ir presentándolas para ser el andamio sobre el que edifica su historia de ficción.

La ficción de la historia es mucho menor que sus disquisiciones sobre lo sucedido y los atentados, lo que convierte su lectura en algo bastante arduo; quiero decir, que no es una historia que pueda leerse sin más, sino que Marías hace de ella una de sus columnas de El País, dedicada exclusivamente al terrorismo. Algunos de los nombres de los personajes son bastante curiosos, casi diría que inverosímiles. Alguna razón escondida pudiera haber.

Mientras iba leyendo el libro pensaba en Pamuk, sus novelas me gustan y creo que gustan en general, pero no se ahorra ninguna página. Su museo es una buena muestra de ello. Marías acabará ganando el Nobel (que se lo merece), aunque solo sea por similitud con este reconocido autor.





“Yo fui educado a la antigua, y nunca creí que me fueran a ordenar un día que matara a una mujer.”



sábado, 16 de noviembre de 2019

Javier Marías: Berta Isla (***)


(544 pág.; Alfaguara)                        (56; noviembre de 2019)
A Marisol le faltó tiempo para comprar este libro, aún goteaba la tinta y ella ya tenía el archivo a punto y, como es obvio, me lo recomendó. Aunque yo he tardado lo mío (el orden es el orden) queda claro que me ha gustado y que es un autor de los que más he leído con mayor satisfacción.
Aunque hay un narrador omnisciente en algunos capítulos, la titular de la novela nos regala esas más de quinientas páginas explicándonos que conoció a un muchacho, medio español medio inglés, de cual se enamoró y que, con el tiempo, se casaron. Como se dice en el primer párrafo ella no está segura de quién es su marido, pues ya desde jóvenes vivieron medio separados debido a que los estudios superiores de él fueron en Inglaterra y de casados su trabajo también fue a caballo entre la isla y la península.
Mis opiniones: esta es una novela de intriga que tarda en enganchar al lector (o por lo menos a mí) pero que, cuando lo hace, no se desea dejar; la última que leí de él hace ya cuatro años, Así empieza lo malo, creo que capta antes la atención y me gustó más, pero ello no hace que esta no sea muy buena; Marías aprovecha para despachar sus opiniones, principalmente, sobre la moral del Estado en el uso de las personas a su servicio; en cierta manera esta novela es las Cinco horas con Mario de este siglo. En resumen: léela y saca tus propias conclusiones, creo que vale la pena.







“Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido, de manera parecida a como no se sabe, en la duermevela, si se está pensando o soñando, si uno aún conduce su mente o la ha extraviado por agotamiento.”





domingo, 6 de septiembre de 2015

Javier Marías: Así empieza lo malo (***)

(534 pág.; Alfaguara)                          (55; agosto de 2015; en Huesca)
Hace ya un mes que acabé el libro y escribo estas líneas después de tres semanas agotadoras de trabajo, por lo que tengo que hacer memoria de lo que me produjo la lectura de este libro. Marisol es una entusiasta lectora de Marías y en casa tenemos docena y media de sus libros; yo, como voy atrasado, he leído tres, contando este, por tanto, tengo Marías para rato.
No hace falta decir, por los tres asteriscos que figuran al lado del título, que me parece un libro muy bueno, pero quiero advertir que, desgraciadamente, más de uno que lo comience a leer lo dejará antes de la página 40 o 50, pues no sé a cuento de qué, el principio del libro tiene oración subordinada sobre otra y otra más, con lo que cuando las acabas de leer tienes que volver a la primera para recordar de qué se hablaba (véase el primer párrafo después de la portada). Además, entre subordinada y subordinada, trae a colación un capítulo entero sobre la guerra civil y sus consecuencias que, aunque tiene una supuesta relación con lo dicho hasta el momento, se hace pesada. En resumen, pasadas las primeras cincuenta páginas, comienza una historia que va in crescendo y llega hasta tal punto que las doscientas últimas páginas no pude dejar de leerlas hasta saber cómo acaba la novela.
¿Vale la pena que intente hacer un parco resumen? Para qué, si un libro es bueno lo mejor es leerlo sin saber de qué va y disfrutarlo desde la primera, no, desde la quincuagésima página.




“No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia —menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menor ráfaga—, y sin embargo hoy sería imposible.”

eBook: perfecto.                                            amazon


sábado, 21 de enero de 2012

Javier Marías: Los enamoramientos (**)


(401 pág.; Alfaguara)                        (58; noviembre de 2011)

Truculenta. Esta es la primera palabra que me vino a la mente cuando acabé de leer esta novela. La historia, totalmente relatada por la protagonista, contiene la sucesión de lo que le acontece a ella más un sinfín de supuestos creados por su imaginación, incluyendo conversaciones que habrían podido ocurrir si lo que ella supone hubiera sucedido, lo que hace que haya capítulos totalmente imaginarios.

Unas líneas para resumir el libro: una joven ve desayunar a un matrimonio todos los días y tiempo después el marido muere a manos de un vagabundo. Ella conoce casualmente a uno de los mejores amigos del marido e inicia una relación sentimental con él, lo que da pie a que descubra hechos relativos al trágico suceso.

En julio de 2010 leí Corazón tan blanco (número 31) y me cautivó. No me ha sucedido lo mismo con esta última obra. No obstante, como tenemos muchos libros suyos en casa porque es uno de los escritores predilectos de Marisol, tendré más oportunidades de deleitarme con sus historias.




“La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida y jamás había cruzado con él una palabra.”

eBook: sí.                                                       http://epubgratis.me/


domingo, 8 de mayo de 2011

Javier Marías: Corazón tan blanco (***)

            (301 pág.; Anagrama)                                                     (31, julio de 2010)
            Hacía mucho tiempo que quería leer un libro suyo por dos razones: porque generalmente me gusta su artículo en el País Dominical y porque es uno de los autores preferidos de Marisol. Le pedí que me aconsejara cuál de ellos leería en primer lugar y fue un acierto total.
            Aunque el principio se me hizo un poco tedioso luego fue haciéndose más y más interesante pues va desenmarañando una historia desconocida para el narrador y que le afecta directamente. Este es un traductor de alto nivel y, aunque en la novela no sucede a menudo, hay un capítulo en la que actúa como traductor entre una dirigente inglesa y uno español que es verdaderamente desternillante (y da miedo pensar que, a lo mejor, eso sucede en la realidad de esos encuentros multilaterales: los sujetos importantes y uno o dos traductores).
            Aprovecho las últimas líneas de la contraportada como final y para indicar un poco de qué va la historia: “La vigorosa e hipnótica prosa de Javier Marías configura en espiral esta extraordinaria novela sobre el secreto y su posible conveniencia, sobre el matrimonio, el asesinato, la instigación, sobre la sospecha, sobre el hablar y el callar, y sobre los corazones tan blancos que poco a poco se van tiñendo, según ven “transcurrir el transcurrido tiempo” y acaban sabiendo lo que nunca quisieron saber”.      (nov-10)




“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su ropio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.”

eBook: sí.                                        epublibre