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domingo, 5 de junio de 2022

Charles Dickens: Tiempos difíciles (**/***)

(280 pág.; Amazon Media)                (32; mayo de 2022)

Hace dos o tres años que Josep M. me aconsejó este libro y, como no podía ser de otra manera, eso es lo que he tardado en leer los libros que tenía anotados de antemano. Si no fuera por él habría leído muy poco de Dickens y, de esta manera, aunque de bienio en bienio, voy disfrutando de obras quizá menos conocidas, pero muy interesantes, más allá del placer de la lectura o de la propia literatura.

En este caso, Dickens se ceba con la situación de explotación de los trabajadores al inicio de la revolución industrial y carga contra las largas jornadas, la explotación infantil o el capitalismo exacerbado, sorprendiendo al lector de esta crítica de algo que sucedía en su propio tiempo. Para rematar la faena, los dos personajes principales masculinos y de influencia importante sobre la protagonista de la novela, son verdaderamente insoportables, por lo que no es difícil darse cuenta, ya desde el principio, de la opinión del autor.

La protagonista es una joven que no ha disfrutado de una infancia ni adolescencia habituales, pues su padre opina que nada que no sea real debe ser tenido en cuenta para llevar una vida feliz, de ahí la primera frase de la novela que expresa el pensar de su progenitor. Tanto es así, que ella y su hermano son reñidos por su padre cuando los encuentra mirando a través de un agujero las evoluciones que hace una compañía de circo que acaba de llegar al lugar donde residen: los titiriteros no son como ellos, pues no producen nada necesario.

El único pero que le pondría a la novela es que, me da la sensación, tuvo prisa por acabar la novela y deus ex machina hace que todo confluya para que así sea. No obstante, es una pequeña joya.





“—Pues bien; lo que yo quiero son realidades.”



sábado, 21 de octubre de 2017

Charles Dickens: Casa desolada (***)

(1.137 pág.; Alfaguara)                                   (54; septiembre de 2017)
Hace ya un año o dos que Josep M. comentó que estaba leyendo este libro y que le parecía muy divertido. Yo tomé nota y cuando ha llegado la hora de repetir a Dickens he elegido esta novela a pesar de ser desconocida para mí en relación a Oliver Twist o Grandes esperanzas. Y ha sido todo un hallazgo y me ha gustado tanto que me sorprende que no hay oído hablar más de ella y sólo haya conocido un lector (aunque más de mil cien páginas, que se hacen largas, eche para atrás a más de uno).
En esta novela se encuentra a Víctor Hugo (aunque sin tanto dramatismo), a Wilkie Collins, a Jane Austen y, sobre todo, a quien maneja la pluma que la compuso: Charles Dickens. ¡Impresionante!
Los dos primeros capítulos deberían ser del dominio público (una crítica mordaz al sistema judicial británico de la época o al nuestro de hoy día); hay párrafos que describen a una persona o a una situación que son hilarantes, ingeniosísimos, relojes de precisión hechos de palabras; decenas de personajes a cual más curioso, con las ideas más extrañas pero, en cambio, irrefutables bajo su lógica.
Y ya para terminar, porque hacer un resumen en un párrafo sería vano, explicaré que hay un narrador y que una de las protagonistas es otro. Al principio su voz es cursi e infantil, pero poco a poco va dejándose ir y, sin faltar nunca al respeto debido a las otras personas, expresa su opinión y es lapidaria. ¿Qué más puedo decir para que le dediques quince o veinte días de lectura a una de las mejores obras que he leído en mi vida?




"Londres."


sábado, 18 de agosto de 2012

Charles Dickens: Los documentos póstumos del Club Pickwick (***)


(1.092 pág.; Proa)                                          (30; julio de 2012)

Aviso a navegantes despistados como yo: el título que figura más arriba, Los papeles del Club Pickwick y El Club Pickwick pertenecen a la misma obra. También el que figura en la portada de la imagen del libro que recogí de la calle porque Anna quería leerlo y que, aunque es en catalán no lo pude encontrar digitalizado y lo leí en castellano.

Como se puede ver por las estrellas que le he puesto, es imprescindible. Escrito algo más de dos siglos después que El Quijote tiene muchos paralelismos con él. El protagonista, obviamente Pickwick (el equivalente al Quijote) es un acaudalado personaje que se rodea de tres jóvenes y un criado (el alter ego de Sancho Panza) y viaja por la Inglaterra del siglo XIX a fin de describir lo que ve. Cómo es de esperar, les sucede de todo, encuentran a personas que les explican historias curiosas, y a través de ellas Dickens presenta y satiriza la sociedad inglesa de su momento: desde los criados a los jueces, desde las señoras que no paran de marearse a la vida en las prisiones.

A Pickwick le suceden las historias más disparatadas dada su propensión al quijotismo, pero no llega a ser tan interesante y sorprendente como el personaje de Cervantes. En cambio, Sam, su criado, por su sagacidad “de a pie” es el equivalente al famoso escudero.

Aunque es un libro de más de mil páginas vale la pena tomarse el tiempo necesario para leerlo, pues las aventuras que les suceden a los personajes que aparecen en la novela o son interesantes, divertidas o te hacen ver que, en muchas cosas, no hemos avanzado nada respecto de esa sociedad pre-industrial.




“El primer raig de llum que il·lumina la fosca, i converteix en esclat enlluernador aquesta obscuritat en la qual diríeu embolcallada la historia incipient de la carrera pública de l’immortal Pickwick, ens ve de l’escorcoll del següent passatge de les Actes del Club Pickwickià que l’editor d’aquests documents té el grandíssim plaer de sotmetre als seus lectors, com a prova de l’atenció sol·lícita, l’assiduïtat …”


eBook: en El Corte Inglés encontré la versión de Pérez Galdós y la compré. Grave error, pues ese tipo de .pdf no puede leerse en el Kindle, así que, después de quejarme a dicha tienda (y de que me colgaran el teléfono) compré los tres volúmenes a Amazon por cero euros y he de decir que es una edición correcta.