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viernes, 15 de abril de 2022

Vasili Grossman: Vida y destino (***)

(1.111 pág.; Galaxia Gutemberg)                  (22; abril de 2022)

Este era el libro que quería repetir el pasado año, pero no pudo ser, así que este año ha sido de los primeros, regalos aparte.

Estar leyendo este libro que trata de la invasión nazi en Rusia mientras Rusia invadía Ucrania me ha hecho pensar en la paradoja de defenderse frente a una nación invasora a ser ella la que invade, sobre todo teniendo en cuenta que son naciones que han estado unidas el pasado siglo.

Si creyera que tendría algún significado, más allá de ser un acto quijotesco, le enviaría este libro al Sr. Putin, no para que leyera las atrocidades que los dirigentes soviéticos causaron a su pueblo, porque esto él ya lo sabe muy bien, sino para refrescarle la memoria de cuando fue invadido su pueblo, en cómo resistieron y en cómo las gentes más humildes se entregaron a fin de defender su patria y así, de esta manera, quizá entendiera que el pueblo del que nació la gran Rusia también se defenderá, como hicieron sus abuelos, y como están haciendo ellos mismos.

Aquí está el breve apunte que hice de este libro hace trece años y que espero poder volverlo a leer: https://autobiografialectora.blogspot.com/2010/12/vasili-grossman-vida-y-destino.html.

Aunque no es de lectura fácil, decenas de personajes con nombres rusos y sus patronímicos, su lectura es imprescindible para apreciar lo que representó la aplicación del comunismo en manos de Lenin y, sobre todo, de Stalin, cuando dejó de imperar el mínimo sentido común. Ahora ha vuelto a suceder, pero la falta de ese tan poco común sentido, ha partido de la propia Rusia, en la que su máximo dirigente ha decidido resucitar al que dio pie a esta novela: Hitler, y así es como pasará a la historia Putin, como otro invasor que cayó cuando perdió la inútil guerra que había emprendido.





““¿De qué materia está hecho tu caparazón?”, pregunté a la tortuga, y ella me contestó: “De miedos acumulados”. ¡En el mundo no hay nada más sólido!”

Tercera parte, capítulo 6



sábado, 7 de julio de 2018

Vasili Grossman: Todo fluye (**/***)


(300 pág.; Círculo de Lectores)                                 (33; junio de 2018)
No sé por qué razón he tardado nueve años en leer otra obra de este escritor, cuando él fue uno de los primeros que leí entonces y que me cautivaron lo suficiente como para escribir estos dos párrafos que vengo haciendo desde aquel momento. El caso es que ya he leído otra de él y está considerada como una obra denuncia de los millones de muertos y desplazados a Siberia durante el tiempo en que Stalin fue el máximo dirigente comunista. Personalmente creo que no tiene la fuerza ni la calidad de Vida y destino, pero sabe transmitir al lector la barbarie que se cometió a lo largo de cuatro décadas para crear esa supuesta Unión de Repúblicas que hoy son una diáspora de estados y poco o nada socialistas.
Cuando muere Lenin los encarcelados por motivos políticos a lo largo de su mandato son declarados no culpables de lo que se les acusó, por lo que todo aquel que, acuciado por la situación del momento, no defendió o, incluso, acusó a alguno de sus vecinos o compañeros de trabajo, ahora se siente avergonzado o atemorizado de lo que pueda sucederle. La novela trata de la vuelta a la vida de un hombre que pasó treinta años preso y que decide ir a los lugares en lo que vivió o tenía algún familiar o conocido.
En los capítulos finales Grossman hace una disección de quiénes y porqué fueron Lenin y Stalin los dirigentes de la revolución y, aunque rompe la trama de la novela, no deja de ser interesante su disertación.




“El tren procedente de Jabarovsk llegaba a Moscú a las nueve de la mañana.”



lunes, 6 de diciembre de 2010

Vasili Grossman: Vida y destino (***)

(1.111 pág.; 26’- €; Galaxia Gutemberg)              (7, agosto de 2009 en Tenerife)
            Esta novela trata de la batalla de Stalingrado, pero haciendo especial hincapié al sistema impuesto por Lenin y Stalin en Rusia. Está comparada con Doctor Zhivago de Pasternak y Guerra y paz de Tolstoi. Como no se anduvo por las ramas con la crítica a Stalin fue condenado al ostracismo y murió sin ver publicada su novela. Era periodista y fue el primero en publicar la existencia de los campos de exterminio nazis.
            Si decides leerla y eres sensible te aconsejo que no lo hagas en público. En el capítulo 18 hay una carta de una madre a su hijo de unas 14 páginas: hay que ser una roca para no ponerse a llorar.



“La niebla cubría la tierra.”

eBook: sí.