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domingo, 23 de junio de 2019

Santa Teresa de Jesús: Poesía y pensamiento (**)


(200 pág.; Amazon)                           (27; junio de 2019; en Madrid)
Tal y como dije hace unos meses cuando leí el segundo libro de San Juan de la Cruz, ahora he leído otro de esta santa. También en este el pensamiento va dirigido a enseñar u orientar a las hermanas de su congregación, a indicarles qué se siente ante la presencia del Esposo o cómo reconocerla. Para alguien como yo, y unos cuantos siglos después de que fuera escrito, es difícil apreciarlo; puedo entender que en ese momento y, sobre todo para ella, fuera la expresión máxima de su sentimiento, pero no puedo compartirlo.
Tenía más esperanzas de que su poesía me llegara pero, aparte de la más conocida de ella y que puse como ejemplo en mi primer comentario, la mayoría son de rima sencilla y el tema del que tratan, naturalmente, repetitivo, por lo que a pesar de haber sido declarada la primera doctora de la Iglesia mi falta de sensibilidad y perspectiva hace que no la considere más allá de recomendable.





“Dichoso el corazón enamorado
que en solo Dios ha puesto el pensamiento:
por El renuncia todo lo criado,
y en El halla su gloria y su contento;
aun de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.”
Corazón feliz




jueves, 8 de diciembre de 2011

San Juan de la Cruz - Santa Teresa de Jesús (**/***)


(143 pág.; El País)                              (43; julio de 2011)

Los dos poetas místicos más importantes en cualquier lengua, por eso he querido leerlos.

Me han gustado mucho más que otros poetas ya comentados a pesar de que algunos poemas puedan ser repetitivos porque el tema, o el trasfondo, es siempre la adoración a dios. Como no he leído lo suficiente me han sorprendido las glosas, pues desconocía su existencia (aunque me lo enseñaran en el colegio).

Hay un pequeño resumen biográfico de los dos al principio del libro y me ha causado impresión la entrega de ambos por sus semejantes. Creo que vale la pena leer las dos semblanzas y, ya puestos, conocer algo de lo que escribieron, que no deja de ser una pequeña pincelada.




“En mí yo no vivo ya,                                          “Vivo sin vivir en mí,
y sin Dios vivir no puedo;                                  después que muero de amor,
pues sin él y sin mí quedo,                                porque vivo en el Señor,
este vivir ¿qué será?                                         que me quiso para sí.
Mil muertes se me hará,                                    Cuando el corazón le di
pues mi misma vida espero,                             puso en él este letrero:
muriendo porque no muero.”                             Que muero porque no muero.”

(Coplas del alma que pena por ver a Dios,     (Vivo sin vivir en mí,
San Juan de la Cruz)                                          Santa Teresa de Jesús)


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