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sábado, 20 de enero de 2018

Rubén Darío: Cuentos macabros (**/***)

(53 pág.; Ruth Casa)                          (1; enero de 2018)
Quería volver a leer otro libro de Darío después de cuatro años de haber leído su impresionante Azul… y, a duras penas, encontré estos macabros cuentos. Parece ser que este poeta, periodista y diplomático publicó un libro de cuentos en su vida y que solo se reedita la obra mencionada. De aquí a algunos años más ya veremos qué otra obra encuentro de él.
Este pequeño libro contiene nueve cuentos de los casi cien que publicó en diarios y revistas y son del estilo de los que escribía Poe pero, por lo que recuerdo de este último autor, mucho más cortos y, quizá, menos truculentos. Vale la pena leer el librito por conocer la prosa cargada de adjetivos con la que Darío asustó a sus contemporáneos, a pesar de que no creo que hoy en día sean tan macabros como hace un siglo o, que nuestro presente es tan convulso que ya no nos impresiona cualquier cosa, por muy bien escrita que esté.




“Que el doctor Z es ilustre, elocuente, conquistador, que su voz es profunda y vibrante al mismo tiempo, y su gesto avasallador y misterioso, sobre todo después de la publicación de su obra sobre La plástica de ensueño, quizá podríais negármelo o aceptármelo con restricción; pero que su calva es única, insigne, hermosa, solemne, lírica si gustáis, ¡oh, eso nunca, estoy seguro!"
El caso de la señorita Amelia


sábado, 16 de febrero de 2013

Rubén Darío: Azul… (***)


(152 pág.; Espasa-Calpe)                   (64; noviembre de 2012)


¿Quién no ha oído hablar de Rubén Darío o a quién no le han mencionado su nombre en la asignatura de Literatura? ¿Quién lo ha leído? Yo hasta ahora no lo había hecho (como a tanto buenos escritores), pero cuando das con uno tan grande como este has de reconocer que más que alguna laguna en tu cultura tienes océanos por cubrir. Por otro lado, es una gran suerte poder descubrirlo cuando, quizá, más puedas saborearlo.

Queda claro que me ha dejado totalmente obnubilado su lectura. Si mi memoria no me engaña (o dormita, como en la mayoría de los casos), pocas veces (o ninguna) he leído a un autor que tenga la capacidad de recrear sus historias con la cantidad de adjetivos embellecedores que tiene Rubén Darío y, lo más importante, que no llegue a cansar.

No voy a describir ninguno de sus relatos en prosa o las poesías que aparecen en este librito de nombre tan sugerente (he querido creer que se debe a que aparece en muchas páginas, aunque no dejan de aparecer colores por doquier), aunque quiero resaltar dos: La canción del oro y Naturaleza muerta.

En lugar de acabar con una pueril frase mía, dejo cuatro versos suyos:

Dentro, la ronda de mis mil delirios
las canciones de notas cristalinas,
unas manos que toquen mis cabellos,
un aliento que roce mis mejillas.
Invernal




“He visto ayer por una ventana un tiesto lleno de lilas y de rosas pálidas, sobre un trípode.”
Naturaleza muerta

eBook: comprado por 1’63 €. Correcto, y no tiene la carta-prólogo de Juan Valera que aparece en el libro impreso y que, a mi parecer, es un desatino.