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domingo, 2 de julio de 2023

Rafael Reig: Amor intempestivo (**)

(135 pág.; Tusquets)               (38; junio de 2023)

Hace ya un par o tres de semanas que lo leí, pero me olvidé de él. Marisol me lo recomendó (le gustó) y, como me había gustado mucho La cadena trófica (no le gustó lo poco que leyó), lo cogí con ganas, pero no es lo mismo (somos asíncronos en el gusto).

La historia de esta novela, de estilo auto ficción, está bien mientras habla de los colegas de estudios, todos con ganas de ser la nueva estrella del firmamento literario español (aquí nadie piensa en escribir la gran novela ibérica, como los USA), sus relaciones y demás. Tampoco me llega a molestar cuando cuenta todos sus amoríos, que son muchos. Pero sí me desagrada cuando explica interioridades que no añaden nada más que morbo (palabra mal empleada, pero que todo el mundo entiende), como cuando folla tres veces por la noche y otra más al despertar; o cuando está con sus amigos y le soba la pierna a la mujer de uno de ellos. ¿Y?





“Con más de cincuenta años, seguía echándome de menos a mí mismo, y empecé a escribir en un cuaderno de doscientas cuarenta páginas tamaño cuartilla, de pie, en un barril del bar de Lucía, con un whisky y frente a la piedra de La Maliciosa coronada de nieve”.



viernes, 2 de septiembre de 2022

Rafael Reig: La cadena trófica (**/***)

(327 pág.; Tusquets)               (55; agosto de 2022, en Fitero)

No sé de dónde he sacado la recomendación de este libro ni porqué se ha colado a tantos otros que estaban antes que él, pero me lo he pasado muy bien leyéndolo. Este es el segundo tomo (tal como se indica en la portada del libro) que dedica Reig a la literatura hispanoamericana, es decir, aquí aparecen los autores de los siglos XIX y XX, por lo que, algún día, leeré el primero.

Puede que lo que se explica en este libro no sea verdad del todo pero, en cualquier caso, sería muy posible: los personajes creados son la familia Belinchón, como base de la historia y aglutinadora de la misma (como los Buendía de Cien años de soledad). Esta familia, todos con ínfulas de literatos, se va encontrando y codeando con los mejores escritores en lengua española de los dos últimos siglos y conociendo los entresijos que nosotros, ávidos y devoradores lectores, desconocemos y que este libro nos permite conocer y disfrutar. Impagable la idea de que las generaciones de escritores se van devorando unas a otras y su parangón con las especies animales.

Una pega que le pongo a la historia son el capítulo inicial (la parte onírica) y el último (como final con fuegos de artificio) que podrían querer parecerse a la inmortal novela mencionada en el párrafo anterior pero que, a mi gusto, se salen de madre. Si nos hubieran enseñado literatura de esta manera habríamos aprendido mucho más (por lo menos los que eran como yo, que no aprendí mucho y me arrepiento ahora… medio siglo más tarde). Para devorarla.





“Pocos son los aspectos del canibalismo que no hayan recibido ya la atención de los especialistas.”