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domingo, 27 de mayo de 2018

Santiago Rusiñol: L’alegria que passa (**/***)


(68 pág.; L’Avenç)                              (27; mayo de 2018)
Quería repetir a este autor y encuentro esta “obrita” de teatro en un solo acto. Utilizo el diminutivo por razones obvias y, también, porque el paso del tiempo, fue escrita hace 120 años, ha hecho que parezca que ya sabemos de qué va la obra: en un aburrido pueblo, donde nada se mueve, todo es como siempre, el hijo del alcalde se encuentra fuera de lugar, pues él sí que ve que las nubes del cielo nunca son iguales y que se mueven y que la vida debería variar, avanzar. Mientras los vecinos del pueblo están en sus quehaceres de forma estática, llega al pueblo una compañía de tres cómicos que anuncian la función que se hará en la noche y cuyo precio será la voluntad del público.
No he seguido con la historia porque el desenlace está próximo y, además, todo está mucho mejor explicado por Rusiñol y es mucho más interesante que como yo lo he hecho. Como anécdota quiero explicar que Enric Morera, compositor de La Santa Espina, puso música a las dos canciones que aparecen en la obra y fue el profesor de mi padre y, ante la solicitud de este de que le diera un título conforme había finalizado la carrera de música, le extendió de su puño y letra sobre un trozo de papel un par de frases indicando los estudios que había realizado y diciéndole que “el mejor título era él mismo”.




“CHOR DE BOTERS. (Cantant:)
Mis ojos se conmobieron, ¡ay!,
al contamplarte,
mi carubín.”



domingo, 2 de octubre de 2011

Santiago Rusiñol: L’auca del señor Esteve (**/***)


(219 págs. + 68 y 29; Educaula)        (21; mayo de 2011)

Las tapas del libro aún están calientes y me pongo a escribir mis impresiones.

Como la biblioteca de Anna ya tiene libros interesantes que yo no tengo, le pedí hace unos días que me aconsejara tres. Los tres eran en catalán y escogí este y he quedado gratamente sorprendido, pues aunque había oído hablar de Rusiñol no esperaba que me gustara tanto (¿quizá el haber trabajado 27 años en una tienda donde el taulell era lo más importante ha influido en ello?).

Esta edición tiene una introducción en la que sitúa la obra en el contexto espacio temporal, pues habla de lo que era Barcelona hace siglo y medio, por lo que te pone en ambiente.

La idiosincrasia de la saga de los Esteves (aunque no todos se llaman así) y la vida en el barrio de la Rivera están descritos de forma brillante, con un lenguaje muy llano, ágil y sin miedo a usar palabras no catalanas o usadas por el pueblo. Los carácteres de estos hombres prácticos son un hallazgo. Aunque parezca que no explico el argumento algo de él hay en la única pregunta del texto.

Por si aún no se tienen ganas de leerlo, la frase final es de las mejores que he leído, y para saborearla como se merece sólo nos separan doscientas páginas de pequeño tamaño, con la letra grande y un texto que, una vez comenzado, no se puede dejar.




“El jorn que va nàixer l’Estevet, el seu pare, el senyor Ramon, després d’esperar anys i anys aquella criatura tardana, per les contingències del comerç, no va poguer estar perenne al costat de la seva esposa.”

eBook: sí.                                           epublibre