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sábado, 1 de junio de 2019

Don Juan Manuel: El conde Lucanor (***)


(285 pág.; El País)                              (24; mayo de 2019)
Hace poco más de seis años que intenté leer este estupendo libro, pero lo encontré en castellano antiguo y no tuve paciencia de ir al diccionario que aparecía al final (los dos párrafos que aparecen después de las portadas son idénticos, aunque uno se entiende mejor que el otro). No obstante, he tenido paciencia hasta encontrar otro digitalizado que ya estuviera en un castellano más cercano a mi tiempo y he podido disfrutar del medio centenar de relatos cortos y un poco más largos hacia el final en el que el autor ha recopilado la sabiduría popular para evitar dramas, engaños y peleas.
Los ejemplos que pone Patronio a su señor son lugares comunes la mayoría, conocidos “por todos” siglos después, pero no por ello dejan de ser interesantes como respuestas a las cuestiones que le plantea el Conde Lucanor. Otros relatos son divertidos y ligeramente más largos y sesudos los cuatro o cinco últimos.
Por mi culpa, de poco o nada me sirvieron mis estudios de Literatura en sexto de bachillerato, pero recuerdo muchos de los autores y obras que aparecían en el libro. Por algo era y me alegro de ir leyéndolos poco a poco… hasta que consiga ese libro de sexto y vea que no me falta ninguno por leer.





“UNA vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
     —Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico, no hace mucho me dijo de modo confidencial que, como ha tenido algunos problemas en sus tierras, le gustaría abandonarlas para no regresar jamás, y, como me profesa gran cariño y confianza, me querría dejar todas sus posesiones, unas vendidas y…”




domingo, 17 de febrero de 2013

Don Juan Manuel: El conde Lucanor (*)


(285 pág.; leídas 62; El País)             (65; noviembre de 2012)

Dado el exiguo conocimiento que tengo de otras lenguas si quiero leer a Shakespeare, Goethe o Hugo los he de leer traducidos al castellano. Aunque con ello me pierda matices e intenciones del autor o la riqueza del idioma original. Entonces, ¿por qué he de leer una obra que parece muy interesante en un castellano que no entiendo? No acierto a comprender porqué esta obra no se traduce al castellano actual para los que no entendemos el del siglo XIV, tal y como tienen que hacer los italianos con el latín o los griegos con los Diálogos de Platón.

Leí 62 escasas páginas, pues aunque hay un diccionario de más de 600 palabras al final del libro no deja de ser muy incómodo tener que ir a leer el significado de una palabra cada dos líneas. Y me supo mal dejarlo, pues era de lectura muy interesante por todas las enseñanzas “de sentido común” que vierte y de los ejemplos que aporta. Entre los más conocidos: el del sabio que se lamentaba lo pobre que era o el cuento de la lechera.

Algún día encontraré una “traducción” y podré disfrutar de él.




“Acaesció una vez que el conde Lucanor estava fablando en su poridat con Patronio, su consegero, et díxol’:
   –Patronio, a mí acaesció que un muy grande omne et mucho onrado et muy poderoso, et que da a entender que es ya cuanto mio amigo, que me dixo pocos días ha, en muy grant poridat, que por …”

eBook: comprado. Tiene un diccionario al final del texto de unas veinte páginas, es decir, unas 600 palabras, lo que representa una incomodidad aún mayor que en el libro el tener que ir a buscar la palabra en la página oportuna y volver al punto de la lectura.