(137 pág.; Random House) (65; octubre de 2024) (Premio Nobel 1982)
Regalo de Jesica P. en San José-2024.
“Volvió a la
isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las tres de la tarde”.
Leer un buen libro es ver el mundo a través de la ventana que ha abierto su autor.
(137 pág.; Random House) (65; octubre de 2024) (Premio Nobel 1982)
Regalo de Jesica P. en San José-2024.
“Volvió a la
isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las tres de la tarde”.
(184 pág.; Debolsillo) (56; agosto de 2023) (Premio Nobel 1982)
Un nuevo libro que leo de este autor
y, de nuevo, me vuelve a sorprender con una historia realmente singular: una
jovencita es mordida por un perro rabioso y se sospecha que ella tiene la rabia.
Pero pasa el tiempo y no se le declara la enfermedad, más allá, de las muestras
de mal carácter que tiene. No obstante, su padre termina yendo a ver al obispo,
por si acaso. Y, por si el caso así fuera, se encarga a un sacerdote que haga
un exorcismo.
La novela tiene unos personajes
estupendos, aparte de la joven y del sacerdote, que son sus estrafalarios padres
y el médico judío. Pero la historia no sería tan interesante si quien la
contara no tuviera la gracia de García Márquez, sin ningún género de duda.
Ya he leído doce libros de él y he
de dejarlo para leer a otros autores, pero es de los que sabe mal hacerlo.
“Un perro
cenizo con un lucero en la frente irrumpió en los vericuetos del mercado el
primer domingo de diciembre, revolcó mesas de fritangas, desbarató tenderetes
de indios y toldos de lotería, y de paso mordió a cuatro personas que se le
atravesaron en el camino”.
(254 pág.; RBA) (45; julio de 2023)
Sigo leyendo a García Márquez cada
diez de otro autor. Ahora ya pillo lo que tengo digitalizado, pues está leída la decena de papel que tenemos en casa. Pero, sea en el medio que sea, es un
gusto (en este caso no es un placer) leerlo.
En los años noventa, en Colombia,
Escobar secuestró diez personas, hombres o mujeres, indiscriminadamente, la
mayoría periodistas. Esa es la noticia y ese el secuestro. Es
duro el detalle del relato; severas las condiciones en las que se
encontraron esas personas durante los meses que se alargó su secuestro. Es García
Márquez, es historia.
“Antes de
entrar en el automóvil miró por encima del hombro para estar segura de que
nadie la acechaba”.
(88 pág.; Tusquets) (34; mayo de 2023) (Premio Nobel 1982)
Sorprendente historia del naufragio
de un hombre que estuvo diez días en una balsa a la deriva, sin agua ni
alimentos, rodeado de tiburones.
García Márquez dice, en la
introducción, que el autor no es él, sino que es quien sufrió tamaño percance. En
cualquier caso, tal y como está contado, vale la pena reservarse dos horas para
su lectura, pues no es nada fácil abandonarla.
“El 22 de febrero se nos anunció
que regresaríamos a Colombia”.
(298 + 131 pág.; Círculo de Lectores) (26; abril de 2023) (Premio Nobel 1982)
Este es el autor mejor valorado que tengo
en estos momentos así que, después de cada diez libros, leeré uno de los suyos.
Este es el primero de la serie. En el libro cuya imagen aparece a continuación
están los tres primeros libros de cuentos que publicó. Pero en el archivo
digital que bajé también está el cuarto: Doce cuentos peregrinos. Este último
me lo elogió mucho Jesica (curso de narrativa) y, para mí, es el mejor.
El primero de los libros trata
mayormente de la muerte y no es el García Márquez que pueda conocer un lector,
por lo que mi consejo es dejarlo para el final. El segundo libro es el de la Mamá
Grande, donde ya aparece el escritor de la realidad mágica, con un entierro
digno de su pluma. En el tercero, la Cándida Eréndira, aparece la otra
cara de G. Márquez y es dolorosamente triste, pero con la belleza tan característica
de su autor.
El cuentista peregrino trenzó sus
mejores palabras en su cuarto libro, más próximo a los latinos mediterráneos en
tiempo y en espacio. De entre los doce he escogido el inicio de la señorita
Prazeres porque me gusta el García Márquez procaz, el que no duda en utilizar
una palabra, que considero malsonante, pero que se ciñe a lo que representa ese
conjunto de signos. Qué suerte tengo.
“El hombre de la agencia funeraria
llegó tan puntual, que María dos Prazeres estaba todavía en bata de baño y con
la cabeza llena de tubos lanzadores, y apenas si tuvo tiempo de ponerse una
rosa roja en la oreja para no parecer tan indeseable como se sentía”.
María dos
Prazeres
(343 pág.; Bruguera) (43; agosto de 2020; Premio Nobel 1982)
Cuando aún no me gustaba García Márquez y había dejado a
menos de la mitad Cien años de soledad ya había disfrutado de este
inclasificable libro y, ahora que ya he leído ocho de sus libros, me permito
releerlo y redisfrutarlo de nuevo (según word el verbo anterior no existe pero,
la verdad, es que yo lo he vuelto a disfrutar).
El patriarca, que no es otro que el dictador de toda la
vida, ya es viejo, a pesar de que sigue teniendo la fuerza, el carácter y el
poder de antaño, a pesar de que el pueblo lo denomina “el macho”, a pesar de
que las hembras de su alrededor saben que no se le puede negar nada, lo que
también lo saben sus generales y cualquiera que esté a sus órdenes, y estas
siempre son obedecidas pues, de otro modo, alguien obedecerá una orden
fulminante y acabará con el desobediente, y eso ocurre a todos los niveles, nadie
está libre de que en un mal día el patriarca, el macho, decida acabar con él, y
aunque está viejo y su cuerpo no le responde como antaño, aún es capaz de
enfrentarse a los diplomáticos de la potencia que lo apoya, o de proclamar
leyes que parecen inaplicables, pero por algo él es el patriarca, el macho que
todo lo puede, hasta marcar la hora, aunque desconozca la realidad que lo
envuelve.
Según García Márquez este es el libro que más le costó
escribir y sorprende que pudiera hacerlo, encadenando una frase tras otra sin
solución de continuidad, dejando al lector sin aire que respirar porque no hay
una pausa suficientemente larga como para hacerlo y porque la historia es un continuum
que no se puede interrumpir y que, además no apetece hacerlo, porque uno se
siente atrapado en ella y solo quiere seguir avanzando hasta ver dónde puede
conducir tal sucesión de datos, pensamientos o hechos, lo que hace que la
lectura sea lenta, pero no por ello insatisfactoria y cuando se llega al final,
totalmente agotado, se desearía tener más fuerzas para volver a comenzar y
saborear, ahora que se conoce cómo acaba la historia, todos sus entresijos.
“Durante el fin de semana los
gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial, destrozaron a
picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el
tiempo estancado en el interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó
de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y de podrida
grandeza.”