(669 pág.; Losada) (34; junio de 2024)
“La Navidad de 182… fue
notable en Guernesey: ese día nevó”.
Leer un buen libro es ver el mundo a través de la ventana que ha abierto su autor.
(83
pág.; Greenbooks) (12;
febrero de 2024)
“EL REY. –Me propongo seguir hasta el
fin esta aventura, conde; indudablemente, es mujer de oscuro linaje, de la
clase media, pero encantadora”.
(685 pág.; Lorenzana) (2; enero de 2024)
Este es el cuarto libro que leo de
Hugo y ya empiezo a acostumbrarme a su particular estilo: puede contar una
historia que pasa en Inglaterra (esta, en concreto) y, de paso, explicarnos
todo aquello que a él le puede interesar o, cree, que le interesa al lector;
como por ejemplo, listas interminables de lores, títulos, posesiones, y alguna
más que me dejo. Pero, en cualquier caso, la historia siempre es muy buena, por
lo que vale la pena el aderezo.
En esta novela cuenta la historia de
un hombre al que de niño le deformaron la cara, por lo que siempre ríe y, tal
como he avanzado en el párrafo anterior, esto le permite (a Hugo, no sé si a
muchos más autores) comparar los sistemas francés e inglés de la situación política
o de la nobleza; incluso, de reírse de la dificultad del inglés para saber
pronunciar una palabra la primera vez o porque va variando la manera de
hacerlo: “Era la época en que Chatam se pronunciaba Je t’aime”.
Indispensable lectura.
“Ursus y Homo
estaban ligados por vínculos de estrecha amistad; Ursus era un hombre y Homo un
lobo”.
(439 pág.; Losada) (83; noviembre de 2023)
Como solo teníamos un libro físico de
Hugo compré otro más y, vaya usted a saber cuántos meses más tarde, lo he
leído.
La narración se circunscribe al
temible año de 1793 en la que, seguro, en Francia murieron muchos más hombres
de una edad en torno a los cuarenta años que en cualquier otro año de su
historia. La culpable fue la guillotina en manos de unos y de otros que iban
sucediéndose en su manejo.
A la vez que se sentaban bases
sociales muy importantes para el desarrollo humano, el caos imperaba en muchos
ámbitos. Víctor Hugo se recrea dándonos una detallada lista de todos los que
fueron y lo que les sucedió. Además, noveliza un enfrentamiento entre tropas
realistas y revolucionarias llegando a un final estremecedor. Imprescindible.
“En los
últimos días de mayo de 1793 uno de los batallones parisienses llevados a
Bretaña por Santerre registraba el temible bosque de la Saudraie en Astillé”.
(667 pág.; Alianza) (25; julio de 2021)
Podría parafrasear a Hugo contando los años, meses y días
que hace que leí el único libro que había leído de él, hasta este momento, pero
me siento perezoso y diré que el mes que viene hará siete años (https://autobiografialectora.blogspot.com/2014/08/victor-hugo-los-miserables.html),
por lo que ya era hora de volver a leer alguna otra historia debida a su pluma
y esto ha sido posible gracias al regalo de Reyes que me hizo Joel: preciosa
edición ilustrada. De un tiempo a esta parte, como tengo tantos libros de
autores nuevos para leer, solo pido que me regalen libros de autores que tengo
por repetir y mis deseos se ven cumplidos ampliamente, como puede ir viéndose.
Este libro, de la mitad de páginas que el miserable,
es, también, muy sorprendente: hasta, más o menos, la mitad le ha servido a su
autor para discrepar largamente de cómo va la arquitectura de su época en París
y hacer la presentación de los personajes. Los secundarios de esta parte casi
no volverán a aparecer en la segunda y los principales, arropados por otros
secundarios, vivirán todas sus aventuras en la esta mitad. ¡Y qué aventuras!
Quasimodo, la Esmeralda, el archidiácono y su hermano, Febo, el rey Luis XI al
que le dedica uno de los capítulos más largos de esta parte y Pierre Gringoire,
entre algún otro personaje, nos hacen pasar uno de los momentos más intensos de
la literatura romántica con la historia que nos cuenta y la forma que tiene de
hacerlo Hugo.
Me olvidaba de comentar algo que me ha sorprendido mucho
y es el humor que destila, sobre todo en la primera parte, dejando ir
comentarios al margen de lo que va contando pero, incluso, en un final
devastador se permite esta broma: de un personaje nos dice que su vida también
fue trágica: ¡se casó!
“Hace hoy trescientos cuarenta y ocho años, seis meses y diecinueve
días que los parisinos se despertaron al ruido de todas las campanas repicando
a todo repicar en el triple recinto de la Cité, de la Universidad y de la
Ville.”