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domingo, 24 de junio de 2018

Pearl S. Buck: Viento del este, viento del oeste (**/***)


(187 pág.; Círculo de Lectores)    (31; junio de 2018)    (Premio Nobel 1938)
La primera novela de esta autora y, al estilo de tantas que escribiría después, nos describe de una manera sencilla el contraste entre la China milenaria (aunque no se menciona en el libro) y la cultura occidental que va adentrándose y adueñándose de las maneras de proceder tradicionales. Mientras lo iba leyendo pensaba que las creencias que no están basadas en hechos objetivos, científicos o racionales terminan creando una situación de ruptura en algún momento, es decir, que una cultura basada en creencias que se pasan de generación en generación y que es por lo único que se mantienen, no siendo puestas nunca en tela de juicio terminarán desapareciendo, pero dejando desubicada a parte de la sociedad de ese momento.
La protagonista del libro es prometida el día que nace con el hijo de una familia acaudalada. Asimismo, su hermano se casará con la hija de esa familia. El prometido de la recién nacida, cuando es adulto, se va a estudiar medicina a occidente y cuando vuelve a su país viste y adopta las ideas aprendidas. En cambio, la que terminará siendo su esposa ha sido educada a la manera tradicional, es decir, ha de ser respetuosa, callada, modosa, se le aplican vendas apretadas en los pies para que los tenga lo más pequeños posible y respetará todas las tradiciones que sus antepasados han ido transmitiendo. El choque cultural de ambos cónyuges, y otras circunstancias del mismo tenor que no tienen cabida en este párrafo, son los vientos que soplan de uno y otro punto cardinal.




“A ti puedo hablarte, hermana, como a ninguna de mis verdaderas hermanas de raza.”



domingo, 24 de julio de 2016

Pearl S. Buck: La estirpe del dragón (***)

(339 pág.; Círculo de Lectores)    (49; junio de 2016)   (Premio Nobel 1938)
Este año voy flojo de ganadores del Premio Nobel y aprovechando que pasaba por su estante me ha parecido oportuna su lectura (no puedo recordar si de adolescente leí alguno de sus libros).
En una aldea china vive una familia compuesta por los abuelos, todavía activos, sus tres hijos y una hija, y la mujer y los dos hijos del mayor de los tres anteriores. En la ciudad más cercana a la aldea vive otra hija ya casada y con dos hijos. El marido de esta es comerciante de artículos de importación. Todos los que viven en la aldea son campesinos, es decir, trabajan la tierra para alimentarse, pagar los impuestos y el sobrante lo venden en la ciudad. Llevan una apacible vida ordenada y esperan que el futuro no sea diferente del pasado. Pero nada es para siempre, y la generación del hijo menor lleva consigo un cambio en el respeto a las generaciones anteriores y a las tradiciones milenarias y, sobre todo, el enemigo que conquista el país acaba con la vida apacible y ordenada que esperaban.
Una novela muy interesante de una escritora que escribe de forma muy llana y que muestra cómo era la vida en la China que ella conoció aunque, y es sólo mi opinión, creo que la terminó muy rápidamente, pues los últimos capítulos están dedicados a una cuestión muy concreta en relación al menor de los hijos de la familia protagonista sin dar salida a todas las situaciones que se ha ido planteando a lo largo de la historia. No obstante este último apunte, una obra de interesante lectura.




“Ling Tan alzó la cabeza.”