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sábado, 1 de septiembre de 2018

Rudyard Kipling: El hombre que pudo reinar (**/***)


(90 pág.; Adapta)    (41; agosto de 2018; en Madeira)   (Premio Nobel 1907)
Gracias a Vueling en el aeropuerto de Madeira terminé la novela anterior, leí esta historia y comencé un nuevo libro. Yo lo pasé muy bien leyendo, pues los sillones no eran incómodos y la cena, la habitación del hotel y el desayuno corrieron de su cuenta… y las dieciocho horas de la mía.
Tengo una recomendación para leer El ojo de Alá y otros cuentos, pero no lo pude encontrar ni en papel ni en digital, así que me conformé con este cuya película vi de estreno, y no sé muy bien si hizo que la historia leída no me pareciera tan buena como la película o que al tener las actuaciones de Connery y Caine en la retina no supiera ver la grandeza del relato, aunque me pareció bueno.
Kipling se encuentra con los personajes interpretados por los mencionados actores que le requieren les preste sus mapas porque quieren irse a Afganistán a ser reyes. Tiempo después vuelve uno de ellos y le explica la aventura que representó haber llegado a serlo. Está basada en las vidas de un inglés y un americano que llegaron a ser rajá y príncipe de dos poblaciones, respectivamente.




“La Ley, como dice la cita, establece una justa norma de vida que no es fácil de seguir.”



domingo, 22 de julio de 2012

Rudyard Kipling: Kim (***)


(444 pág.; Debolsillo)           (27; junio de 2012)          (Premio Nobel 1907)
            
Esta es la novela más larga escrita por Kipling y en ella nos muestra la India (¿por qué unos países van con artículo y otros no?) que todos tenemos en mente: la India bajo el imperio inglés. La acción se desarrolla a mediados del siglo XIX y explica la historia de Kim, un mozalbete que pasa a servir a un lama tibetano, pero dada su inteligencia es aleccionado a ingresar en una escuela del ejército para ser utilizado en el futuro como espía británico. A través de los personajes secundarios que van apareciendo en la novela, se nos muestra la vida en ese momento de ese país tan singular, con sus clases sociales y la interrelación que se estableció entre los indios y los sahib.
       
El personaje de Kim es muy divertido, pues su inteligencia le permite desenvolverse en la situaciones más comunes de la vida india (un toro se come la fruta de una tienda y él le da una patada y le dice a la frutera que le de algo a cambio, pues el toro ya no volverá a molestarla), o en las peligrosas de su vida como espía. Kim es muy respetuoso con el lama y le resuelve el sustento diario, lo que a su vez, se traduce en que el lama se encariñe con el muchacho y le ayude a prepararse para el futuro.

Es una novela a todas luces muy recomendable, a cualquier edad, para los que han ido a la India, los que quisieran haber ido o los que como yo, les gustaría haber ido a la India, haber vuelto y haberse quedado con el regusto del conocimiento y disfrute adquiridos, pero habiendo olvidado ya las incomodidades que le supongo a este viaje (visto desde el sillón sobre el que escribo esto con el aire acondicionado funcionando). En resumen, un libro y una India maravillosos.




“Se encontraba, desafiando las leyes municipales, sentado a horcajadas en el cañón Zam-Zamma, que estaba montado sobre una plataforma de ladrillo ubicada justo enfrente de la antigua Casa de las Maravillas, como llaman los nativos al museo de Lahore.”

eBook: la edición que encontré tiene líneas con saltos y las explicaciones unas pantallas más allá, con lo que la lectura se convierte en un continuo ir y venir, pero a caballo regalado …