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domingo, 29 de mayo de 2016

William S. Maugham: La joven romántica (**/***)

(225 pág.; Club de los Lectores)                    (33; mayo de 2016)
Este es el tercer y último libro que tenemos en casa de este autor y el único de relatos, a pesar de los muchos que escribió, tantos, que en este libro pide disculpas porque en el anterior el famoso diablillo de las imprentas hizo que apareciera la frase “No creo que escriba más relatos” en lugar de la que él quiso: “No creo que escriba muchos más relatos”. Para nuestra suerte escribió muchos más.
Después de leer El filo de la navaja y Servidumbre humana no debería haberme sorprendido el tipo de relatos que escribía Maugham, que tratan, mayoritariamente y tal como no se cansa de ir diciendo en algunos de ellos, de la “condición humana”. No en vano en las dos mencionadas novelas si de algo habla es de esa condición con la que cada uno afronta los retos de la vida.
La suerte que tenemos la mayoría de los mortales es que no nos vemos abocados a las situaciones tan límites como las que se plantean en estos relatos, en los que figura el misterio, el drama e, incluso, un poco de terror, además de enfermedades que hoy en día no nos hacen residir en un sanatorio para el resto de nuestra vida. En cualquier caso, unos relatos interesantes y con una traducción al español de los años cincuenta que ahora queda anticuada, pero que a mí me ha resultado curiosa de leer.




“La reunión era muy reducida, porque nuestra invitadora gustaba de que la conversación se hiciese general.”
Episodio


domingo, 3 de noviembre de 2013

William Somerset Maugham: El filo de la navaja (**/***)

(398 pág; El País)                                           (65; octubre de 2013)
El segundo libro que leo de él y quizá su título más conocido y curioso, diría yo después de leerlo, y el que la lea sabrá porqué, aunque no tenga mayor importancia.
Maugham aparece, ya no detrás del tullido protagonista de Servidumbre humana, sino con su propio nombre y relatando los sucesos de media docena de personas de una familia y algunas más durante los locos años veinte en Europa e industriosos en Estados Unidos, hasta que todos despertamos de ese sueño que fue pesadilla, ahora hace ochenta y cuatro años exactamente.
Esta familia adinerada americana termina viviendo en París en casa de un rico tío, que salió de Estados Unidos con lo justo, pero supo hacerse un sitio entre los adinerados, los nobles y los reyes venidos a plebeyos que veraneaban en la Costa Azul y que, con el cambio de estación, estaban a caballo entre las fiestas de París y las de Londres. ¡Un no parar, vamos!
Maugham va conociendo a los miembros de esta familia y va relatando sus situaciones personales y, a su vez, al que, según el propio Maugham, da sentido a esta novela: a un muchacho americano que después de volver de la Primera Guerra Mundial prefiere “malvivir” con la exigua pensión que tiene y encontrar un sentido a la vida, que ponerse a trabajar sin más objetivo que hacer lo que hacen los demás.
Entre las opiniones y vivencias tan particulares de este último y las suntuosas fiestas en las que participa la familia de la que él es buen amigo, va transcurriendo esta historia en la que el autor, más que tomar partido por alguna de las encontradas posturas de afrontar la vida de estos personajes, quiere dejar constancia de lo que tuvo conocimiento, aunque al final deje ir un par de líneas en las se trasluce su sentir. Sin duda, una lectura muy recomendable.



“Nunca he dado principio a una novela con tanto recelo.”

eBook: con unos leves fallos.                        http://www.quedelibros.com/


domingo, 22 de enero de 2012

W. Somerset Maugham: Servidumbre humana (***)


(537 pág.; Círculo de Lectores)         (59; noviembre de 2011)

Soberbia novela autobiográfica en la que el protagonista padece los hechos vitales de su autor: padecía una deficiencia física, perdió a sus padres cuando era niño, su tutor apenas se encargó de él y lo predestinó a ser sacerdote, aunque estudió la carrera de medicina.

La diferencia entre Maugham y su personaje es que a este todavía le queda un descenso a los infiernos, del que saldrá gracias a sus buenos sentimientos y Maugham fue el autor más apreciado de obras de teatro de su época, con ocho éxitos consecutivos, y el escritor mejor pagado.

Esta fue su segunda novela y está considerada como la mejor de su producción aunque tardó más de quince años en aparecer impresa, pues los cuatro o cinco primeros editores no la quisieron imprimir, y el primero que quiso no fue aceptado por Maugham: ¡le pagaba menos de las mil libras que consideraba que valía su obra!




“El alba apuntó gris y oscura.”


eBook: sí.                                                       http://www.epublibre.org/