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sábado, 3 de septiembre de 2016

Lawrence Durrell: Mountolive (***)

(512 pág.; Edhasa)                                 (60; agosto de 2016; en Nápoles)
Tercera entrega del cuarteto de Alejandría y que, a la espera de la última, es la que más me ha gustado.
El personaje que da título a la novela es un joven diplomático que, con el paso del tiempo, llega a ser embajador en El Cairo y conoce a Justine y a otros personajes de esta saga.
Este libro me ha parecido mejor y más entretenido que los dos anteriores por varias razones: vemos la ascensión de Mountolive en el mundo diplomático y sabemos de su primer amor (que tiene una importancia fundamental en la trama de la historia); nos habla de los coptos y su sentimiento de haber sido desplazados de su lugar natural en la Administración egipcia; aparece en la novela el conflicto árabe-israelí en el que los coptos quieren intervenir y, en el trasfondo de todo esto, El Cairo y Alejandría.




“Como joven que prometía mucho más de lo común, lo habían enviado a Egipto por un año, a fin de mejorar su dominio del idioma árabe; y se encontró agregado a la Alta Comisión como una especie de escriba, esperando su primer puesto diplomático; y ya se comportaba como un joven secretario de legación, con plena conciencia de las responsabilidades del futuro cargo.”


lunes, 15 de agosto de 2011

Lawrence Durrell: Balthazar (**)

(348 pág.; Edhasa)                 (7, febrero de 2011)
            En marzo del pasado año (número 12) leí el primer libro de El cuarteto de Alejandría. Quizá valdría la pena haberlos leído más próximos el uno de otro para tener más presentes los personajes y sus caracteres.
            En este libro, el narrador le envía sus apuntes para la creación de un libro que trata de las vidas de los personajes de la novela anterior a uno de ellos. Este, a su vez, le corrige y amplía con datos, situaciones y pensamientos de dichos personajes que el narrador desconoce. A su vez, otro personaje es un escritor y van dándose a conocer sus propias ideas respecto de ellos. Aunque parece un poco lioso (que a veces lo es) se puede seguir el hilo.
            El libro va a más, hasta llegar a las cincuenta últimas páginas en las que, además, hay un misterio de por medio con el que se alcanza el climax. En este libro no se describe tanto como en el anterior la ciudad de Alejandría, pero a cambio, hay una descripción muy interesante de la vida en el desierto, así como de los tres días que dura el Carnaval.
            El libro me lo regaló Anna en Navidad. Es una edición muy cuidada y con la letra para gente de mi “experiencia” visual.


“Tonalidades del paisaje: del castaño al bronce, horizonte escarpado, nube baja, suelo de perla con sombras nacaradas y reflejos violetas.”


eBook: sí.


sábado, 12 de marzo de 2011

Lawrence Durrell: Justine (**)

(312 pág.; 2’95 €; El País)                                           (12, marzo de 2010)
            Este es el primero de los cuatro libros de este autor que conforman El cuarteto de Alejandría y fue escrito en 1957, dato importante teniendo en cuenta el tono de la narración y la época que describe: unos años antes de la Segunda Guerra Mundial.
La historia versa sobre las relaciones amorosas de media docena de personas en las cuales la mujer está en igualdad con el hombre. Ello se atribuye al influjo de la ciudad que está continuamente presente en la narración: Alejandría. Tanto es así, que hay párrafos enteros en los que se describe el carácter de un personaje en base a la influencia de dicha ciudad o a la superposición del carácter propio de la ciudad con el del personaje.
Estos párrafos, además de otros de corte metafísico, hacen algo tediosa su lectura, pero está bien escrito con un lenguaje muy elegante y florido. Sus descripciones son verdaderamente poéticas. Es muy interesante la imagen que ofrece de Alejandría antes de 1940, tanto a nivel de la gente del pueblo, de sus calles y estado de las mismas, como de la clase adinerada y de la diplomática. Muy buenas descripciones.
En resumen, habrá que buscar el siguiente: Balthazar.




“Otra vez hay mar gruesa, y el viento sopla en ráfagas excitantes: en pleno invierno se sienten ya los anticipos de la primavera.”

eBook: sí.                    www.quedelibros.com/