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viernes, 22 de mayo de 2026

Mercè de Clascà: El nudo imposible (*)

(leídas 60 de 315 pág.; -)                   (30; mayo de 2026)






“Yo debo proceder de Orión, como me dijo una vez una terapeuta metafísica, porque de Egipto no creo, aunque mi relación con las pirámides sea estrecha”.



domingo, 17 de mayo de 2026

Stefan Themerson: El misterio de la sardina (*)

(217 leídas de 263 pág.; Alcor)                      (29; mayo de 2026)






“Sabía que su odio tenía una existencia propia, que estaba todo el tiempo dentro de él, en su anatomía, lo sabía igual que se conoce la existencia permanente de la vesícula biliar no sólo cuando se tiene un ataque de bilis y uno siente el sabor amargo que se arrastra por las papilas de su lengua”.



viernes, 24 de abril de 2026

Manuel Vilas: El mejor libro del mundo (*)

(leídas 180 pág. de 587; Destino)                  (22; abril de 2026)

 

Se tenía que haber leído en Novela-II: todo eso que se han ahorrado mis compañeros.






“El escritor Manuel Vilas se encontraba en la ciudad rumana de Bistrita una mañana de finales del mes de julio”.



viernes, 3 de abril de 2026

Nicholson Baker: La entreplanta (*)

(leídas 24 de 242 pág.; Alfaguara)               (16; marzo de 2026)

 

Releído.






“Casi a la una en punto entré en el vestíbulo del edificio en que trabajaba y me di la vuelta hacia las escaleras mecánicas , con un libro de bolsillo”.




domingo, 12 de octubre de 2025

Rodrigo Cortés: Cuentos telúricos (*)

(leídas 90 de 297 pág.; )                     (47; octubre de 2025)

 

Regalo de Anna y Joel en junio del 24.






“La mañana del último día del último mes del verano era siempre la peor, por razone que de inmediato aclararemos (igual no de inmediato, pero pronto).

Mago de verdad



viernes, 8 de noviembre de 2024

David Peace: 1974 (*)

(leídas 137 pág. de 392; Alba) (66; noviembre de 2024)




 


“–Últimamente no pasaba nada aparte del Lord Lucan de los cojones y los malditos cuervos sin alas –sonrió Gilman, como si aquél fuera el mejor día de nuestra vida”.



domingo, 27 de octubre de 2024

Jérémie Harris: Fue culpa de la física cuántica (*)

(leídas 105 de 255 pág.; )                  (63; octubre de 2024)

 

Regalo de Anna y Joel en Reyes-24 (por la portada de los gatitos).






“La mecánica cuántica es la asombrosa ciencia del micromundo”.





viernes, 19 de julio de 2024

Carlos Fuentes: La muerte de Artemio Cruz (*)

(158 leídas de 359 pág.; Alfaguara)              (39; julio de 2024)

 

Regalo de Anna y Joel en Reyes-24 (por petición mía). Lo tenía recomendado y se citó en el curso de narrativa.





“Yo despierto…”.



domingo, 24 de diciembre de 2023

Mario Puzo: El Siciliano (*)

(leídas 170 de 503 pág.; Ediciones B)                        (86; noviembre de 2023)

He leído varias veces El padrino, pero la última vez que lo hice (2014) estuve a punto de dejarlo porque el principio no me gustó. El año anterior había leído Los Borgia y, como este de ahora, lo dejé bastante antes de la mitad. Podría volver a leer el primero de ellas, pero no creo que valga la pena teniendo tantos libros, tantas historias y tantos autores pendientes.

Con ello he querido dar a entender que, me parece, que Puzo tuvo la suerte de encontrar a Coppola y convertir su negro sobre blanco en una enorme película de color. La novela de hoy me cansó desde el principio, con tanta inteligencia derrochada por Michel Corleone sabiendo cómo son las personas viéndoles el blanco de los ojos… y más cosas que sé que no me gustaron aunque ahora ya no me acuerde de ellas (eso es una suerte).

El libro fue un regalo de Pedro R. por mi cumpleaños, pero lo había elegido yo, por lo que fue, y es, mi culpa. Ahora Puzo ostenta el récord de tres puntos con tres libros.





“Michael Corleone se encontraba de pie en un largo muelle de madera de Palermo, contemplando el gran trasatlántico que acababa de zarpar rumbo a Estados Unidos”.



domingo, 17 de diciembre de 2023

John Updike: Las brujas de Eastwick (*)

(leídas 22 de 440 pág.; Tusquets)                  (84; noviembre de 2023)

Este autor lo quería salvar del ostracismo, pocos lo consiguen, y por eso lo puse en la lista de libros a leer. No es fácil ir detrás de un monstruo como el libro anterior pero, a pesar de que tenía ganas de leer esta historia, no ha tenido el fuste suficiente como para leer más allá del cinco por ciento en el que me planté.

¿Qué es lo que hizo que no quisiera seguir leyendo más allá? Pues no lo recuerdo, pero es que en noviembre empecé diez libros (de los que no acabé dos) y este es el octavo de la lista y, como escribo estas líneas después de un par de semanas y una circunstancia muy personal, no puedo dar más detalles. En cualquier caso, que lo disfrute quien lo lea.





“—¡Oh, sí! —dijo Jane Smart, hablando de prisa pero deliberadamente, como de costumbre; cada s parecía la punta negra de una cerilla recién apagada, aplicada sobre la piel a modo de chanza dolorosa, como suelen hacer los niños—”.



miércoles, 2 de agosto de 2023

Alistair MacLean: Los cañones de Navarone (*)

(leída 1 pág. de 350; Plaza & Janés)            (49; julio de 2023)

Cuando tenía catorce o quince años, leí este libro de aventuras bélicas. Cada año quiero leer un par de libros de los leídos cuando era joven. Este era uno de ellos. Bueno, hasta ayer.

Hasta ayer, que leí las cinco primeras líneas y lo cerré definitivamente. Insoportable.








domingo, 9 de abril de 2023

Woody Allen: Gravedad cero (*)

(leídas 55 de 248 pág.; Alianza)                     (22; marzo de 2023)

Montse vino por Navidad a casa y tuvo la amabilidad de regalarme este libro. Me alegré mucho por lo primero y deposité esperanzas en que el libro me gustara. No deben ir derramándose por ahí, sin ningún cuidado, pues no son infinitas.

La prologuista, que se declara fan del autor, declara que es único y yo estoy de acuerdo con ella y, además, me alegro de que así sea. Es como la suegra: basta con una. Allen sigue haciendo bromas que solo entiende él y que solo a él le hacen gracia. Sigue haciendo chistes intelectuales y buscando un nombre y un apellido al que clavarle el muerto. También tiene otro tipo de historias, para el pueblo más llano, como la de la vaca asesina, pero el resultado es el mismo: solo pueden hacerle gracia a él.

En fin, cuando llevaba un poco menos de la cuarta parte (tres historias) decidí que ya le había dedicado más tiempo del que merecía. Si las dos líneas después de la portada te hacen gracia, dímelo y te envío el libro digitalizado. (Woody, tú no cuentas).





“Cualquiera que alguna vez haya arrojado una cerilla encendida a la bodega de un buque cargado de municiones confirmará que el gesto más pequeño puede provocar una gran cantidad de decibelios”.

No puedes volver a casa… y he aquí el motivo



domingo, 19 de febrero de 2023

Orhan Pamuk: Las noches de la peste (*)

(leídas 344 de 732 pág.; Literatura Random)        (9; febrero de 2023)        (Premio Nobel 2006)

A Marisol y a mí nos gusta mucho Pamuk. Tenemos nueve libros de él y yo he leído cinco de ellos, por lo que no es de extrañar que le regalara el que hoy nos ocupa y, que ahora, comprara el libro digitalizado para poder leerlo mejor. Lo último que me esperaba es la enorme decepción que me he llevado: ni la historia es digna del autor de Me llamo Rojo ni tampoco los traductores (Xavier Gaillard y Miguel A. Romero) y, mucho menos, los que no se leyeron la traducción antes de imprimirla.

A la vista de que cada vez encontraba más errores (pido disculpas por los que no lo sean), a partir de la página 340 empecé a tomar nota:

pág. 340: “te has puesto las pilas” (¿en una isla turca en 1901?).

pág. 350: “Pero el mayor estuviera como en una nube” (no se entiende) y dos líneas después “estuviera”.

pág. 360: “por el mismo sultán, es decir, por Abdülhamit” (después de casi cuatrocientas páginas leídas no hace falta aclarar quién es el sultán).

pág. 366: “responder a este vacile” (¡qué elegancia de traducción!).

pág. 374: “las pasaban canutas” (en la tónica).

págs. 377, 389 y otra más a la que no he llegado: “para más inri” (¿de verdad hablaban así los turcos de hace ciento veinte años?).

pág. 378: “debemos prestar atención a sentimiento soterrado” (lo que está “soterrado” es la dedicación a la labor encomendada a los traductores y correctores).

pág. 378: “en un contexto tradicional universo simbólico otomano” (esta página es brillante).

pág. 380: “el mayor estaba muy ocupado instruyendo a los soldados de cuarentena, dirigiendo sus movimientos por los barrios donde iban a controlar casa infectadas y problemáticas, o siguiendo al doctor Nuri” (aún estoy digiriéndolos).

pág. 381: “acunaba su pecho en forma de pera” (¿acunar un pecho?, prefiero no comentar).

pág. 381: “de maneras «imprudentes»” (bastaba con el singular).

pág. 383: “pensándose que nadie lo veía” (y aquí bastaba el gerundio sin que fuera reflexivo).

pág. 384: “centralita” (en castellano es el aparato que conecta líneas telefónicas o el lugar donde se encuentra dicho aparato y el texto no se refiere a eso).

pág. 408: “las dudas que habían asaltado al mayor había tenido al asignarles el puesto” (nadie lo leyó).

pág. 418: “después de cincuenta años de medidas reformistas anunciadas por el Estado otomano durante los últimos cincuenta años” (redundantes los últimos cincuenta años).

y la 419 última página leída: “mientras alternaba entre procrastinar y enfrentarse por enésima vez a los problemas más apremiantes del día”. (El entrecomillado aparece en la primera línea de esta página ¡y seis líneas después!).

Si nadie ha leído el texto traducido antes de enviarlo a imprimir ¿por qué tengo que hacerlo yo?




“Esta es tanto una novela histórica como una historia escrita en forma de novela”.



viernes, 6 de enero de 2023

Nieves Fernández de Sevilla: Desde el alma (*)

(leídas 22 de 531 pág., pero vistas todas las fotos; Círculo Rojo)                (90; diciembre de 2022)

Lorenzo me regaló este libro en 2021 y, si no lo he leído hasta casi finalizar 2022, ha sido porque está en papel. Lo cojo con ganas, y a medida que voy advirtiendo faltas ortográficas y gramaticales de calibre grueso, se me van pasando; y yo no consigo pasar de la página veintidós. Es una pena que nadie lo haya leído antes de que fuera publicado.

Las primeras fotos me llevaron a los años sesenta y, desde allí y a través de tantas y tantas personas que he llegado a conocer, volví a, casi, este presente. Es por esas personas, que conocí porque trabajaron con mi madre, que tenía ganas de leerlo. Me traen recuerdos de mi pre adolescencia en Perú y de los años posteriores cuando, en las vacaciones, iba a ver a mi madre trabajar y, lo que más me gustaba, verle ensayar las obras programadas a continuación. Le agradezco a Nieves, que me fue presentada en una ocasión, haya realizado tamaño esfuerzo.





“Comienzo a escribir la historia de Enrique del Portal (y la mía) a los seis meses de su fallecimiento”.



domingo, 25 de diciembre de 2022

Arturo Azuela: El matemático (*)

(leídas 92 de 181 pág.; C.S.I.C.)                     (89; diciembre de 2022)

Hace años que separé este libro para leer en el convencimiento de que era una novela. Antes de empezar a leerlo leí la contraportada y las solapas (como siempre hago) y me pareció que era un libro científico. Finalmente no ha resultado ser ninguna de las dos cosas.

El matemático al que hace referencia el título es un señor de sesenta años que dedica las últimas horas del día 31 de diciembre de 1999 a repasar su vida; además, acaba de descubrir una ecuación que perseguía desde hacía tiempo. Este es el breve resumen de la historia.

Ahora, lo que nos ofrece el autor en sus casi doscientas páginas: en cualquier tema que toque, nos presenta un listado de nombres, como pueden ser los matemáticos, físicos, filósofos, escritores, artistas de Hollywood, etc. Es decir, nos muestra que el autor sabe de muchas cosas, lo que no lo niego, pero que hace muy poco atractiva la lectura de su libro. Pero no se conforma solo con eso, sino que la mayoría de sus frases son rebuscadas y los párrafos acaban cansando al lector, por lo menos a este que escribe… aunque llegué a la mitad del libro. Qué pena, pues me apetecía leerlo.





“El camino para llegar a su región matemática –a su ecuación como si fuese un paradigma de símbolos extraordinarios– había sido laberíntico y deslumbrante; un camino donde no sólo se acumulaban incógnitas y altibajos emotivos sino también satisfacciones y anhelos encontrados”.



domingo, 13 de noviembre de 2022

David Mamet: Chicago (*)

(leídas 77 de 320 pág.; RBA)              (75; octubre de 2022)

A Marisol le gusta mucho la novela negra y a los dos nos gustó Casa de juegos, por lo que no me sorprendió encontrarme este libro en nuestra biblioteca digital. Lo que sí lo hizo fue que estaba leído en un cincuenta y cuatro por ciento, por lo que pensé que no era un buen augurio. Y no lo fue: yo lo dejé mucho antes.

El inicio me pareció ininteligible: periodistas hablando de ellos, de la caza, de la guerra, de prostitutas que no sé muy bien de dónde salen. En fin, que tengo muchos libros a los que darles una oportunidad y muchos autores ya leídos a los que repetir. A lo mejor la veo en película, si se rueda.




“Parlow y Mike estaban sentados en silencio en el apostadero.”



domingo, 4 de septiembre de 2022

Anònim: Mirall del fotre (*)

(leídas 42 de 93 pág.; De la Mercè) (56; agosto de 2022, no leído en Fitero)

Tenemos este libro en casa y lo busqué en la web de descargas ebookelo, pues era una de las pocas que tenía libros en catalán, y lo encontré, por lo que lo puse en la lista de libros a leer. Este verano lo empecé, pero a la mitad me cansó tanto remedio del siglo XV para los problemas relativos al sexo, todo dicho en tono serio.

En el prólogo parece que estamos ante una obra más bien divertida o erótica, pero también es cierto que sus primeras palabras son “El tratado de consejos médico-sexuales…” que yo rápidamente olvidé y que la obra anónima no dejó de recordármelo hasta que me cansé de tanto daño que causa “fer l’amor excessivament” (primer capítulo) y de todos los remedios al alcance en aquella época (segundo capítulo). Estoy seguro de que leído con interés científico es un libro interesantísimo, pero mi interés era más mundano: entretenerme un rato.





“Per bé que Albafumet afirmi que els llibres que tracten de la manera de fer bé l’amor són nombrosos, jo no en trobo cap que em satisfaci.”



domingo, 26 de junio de 2022

Terry Pratchett: Mort (*)

(leídas 23 de 288 pág.; Debolsillo)                (36; junio de 2022)

Lo que viene a continuación no es una crítica al autor (sus buenos rendimientos le produjeron y, además, todo el mundo tiene derecho a comer) ni a sus lectores (¿qué razón podría haber?), sino que es una nueva constatación de que no todo puede gustar a todo el mundo. Veámoslo.

Al igual que alguna vez he declarado que hay historias para mujeres (por ejemplo, y la he leído, De parte de la princesa muerta) y para hombres (esta me la voy a inventar: “Los cincuenta mejores KO de la historia, edición ilustrada”, que ni a mí me interesaría), también hay formas de narrar que son más adecuadas a unas edades que a otras (precisamente como los chistes), y este libro es un claro ejemplo.

El primero que leímos de Pratchett en el CLC (este es el que hace el número veintitrés y fue elegido por Joel) obtuvo cinco doses, lo que quiere decir que a todos nos gustó lo suficiente y, en esa tesitura comencé a leer este, pero a las primeras de cambio ya me di cuenta que no llegaría lejos y el “punto de no retorno” (¿Qué me pasa, doctor?) fue el siguiente párrafo en la página veintiuno: “… como un queso pasado en un día caluroso,… como una maldición en una catedral, tan brillante como capa de aceite, tan colorida como un cardenal… como un perro muerto tendido sobre un nido de termitas.”, y yo me sentí como el perro de la última frase, y avancé un par de páginas más y me dejé devorar. Los puntos suspensivos que he ahorrado al lector sustituyen a menos palabras que la que hay entrecomilladas, es decir, cinco comparaciones que, supuestamente, me tenían que hacer gracia y maldita la que me hicieron. Fin de mi razonamiento y de la lectura.

Tengo una edad provecta que proyecta más sombra hacia el pasado que hacia el futuro y, en el pasado más reciente no hay comparación posible, dadas mis circunstancias personales, insisto, entre Pecoraro, Zweig y Pratchett y, seguramente, este ha llegado a un público mucho mayor y vendido millones de libros, pero el de la zeta publicó su primer poema hace más de ciento veinte años y se sigue leyendo. Y hasta aquí mi perorata.





“Esta es la habitación iluminada por la luz brillante de las velas donde se almacenan los biómetros, estantes y más estantes llenos de ellos: rechonchos relojes de arena, uno por cada persona viva, en los que la fina arena va descendiendo del futuro al pasado.”



viernes, 18 de marzo de 2022

Elena Ferrante: La niña perdida (*)

(207 leídas de 480 pág.; Lumen)                   (18; marzo de 2022)

Marisol leyó tres libros de esta autora en unos diez días y yo leí que era recomendable esta cuarta entrega, que Marisol ya no quiso leer. E hizo bien.

Me voy al hospital y me lo llevo como libro a leer (solo iba a estar veinticuatro horas). Cuando vuelvo a casa sigo leyendo, pero llega un momento que me planteo el porqué lo hago. Y a eso voy en el párrafo siguiente.

En esta novela, que sé que es la cuarta de una tetralogía que, aparte de la cantidad de personajes que salen que ya tienen un pasado y que yo desconozco, se puede leer como si no fuera así, se trata la vuelta al pueblo de una de las dos amigas y ello es la excusa, porque la vida ha cambiado, para que se nos vaya informando de lo que son ahora, por lo que es como si la historia comenzara allí. Esta mujer, que ha tenido un pasado con más de tres o cuatro hombres del pueblo, ha tenido una amiga de la que ahora se encuentra alejada pero, como se aprecian, volverán a aceptarse y, supongo yo, que donde la dejé (casi la mitad) comenzaría la parte de la intriga que se ha ido tejiendo desde el principio de la historia.

El problema es que no deja de ser una historia de chismorreos (la palabra chafardería no está en la RAE) tales como qué me pasó con este, qué haré con el hijo de aquel cuando estoy con otro, me gusta aquel otro pero no está por mí todo lo que yo quisiera, y así ad libitum, y a mí se me acabó al día de estar en casa.





“Desde octubre de 1976 hasta 1979, cuando regresé a Nápoles para vivir, evité reanudar relaciones estables con Lila.”



viernes, 4 de febrero de 2022

Clive Cussler & Paul Kemprecos: La ciudad perdida (*)

(leídas 176 de 439 pág.; El País)                    (7; enero de 2022)

Hace muchos años que compré esta colección, más porque me gustan los libros que por el hecho de que fueran bestsellers, pues no soy nada forofo de ellos, pero he de reconocer que, de los que he leído de esta colección, por lo menos un par de ellos me han gustado mucho. Hasta aquí la buena noticia.

La mala: y es que es mala suerte que un par de libros después de una locura de montaña me tenga que enfrentar a una ciudad perdida que parece una continuación de la novela de Lovecraft, aunque con alguna diferencia. Si en aquella no ocurría “nada” es esta no paran de suceder cosas, a cuál más extraña: aquí se trata de una ciudad que se hundió bajo un glaciar y que los habilidosos hombres han podido perforar para acceder a ella, pero deben (lo digo así porque en las casi doscientas páginas que leí no llegué a saber el motivo) haber intereses muy poderosos para que, a punta de pistola, se quieran recuperar objetos que han pasado más de un siglo bajo las nieves.

Tanto Cussler como Kemprecos tienen unas vidas interesantes, pero yo no les leeré nada más que haya salido de su pluma y que sea de ficción.





“Muy por encima de las majestuosas cumbres nevadas, Jules Fauchard luchaba por la vida.”