(217 leídas de 263 pág.; Alcor) (29; mayo de 2026)
“Sabía que su odio tenía una existencia propia, que estaba
todo el tiempo dentro de él, en su anatomía, lo sabía igual que se conoce la
existencia permanente de la vesícula biliar no sólo cuando se tiene un ataque
de bilis y uno siente el sabor amargo que se arrastra por las papilas de su
lengua”.

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