viernes, 23 de septiembre de 2022

Naoko Abe: El hombre que salvó los cerezos (**)

(435 pág.; Anagrama)            (61; agosto de 2022)

Hablaron muy bien de este libro en La Cultureta así que, a la primera ocasión, se lo regalé a Anna… y yo lo he leído.

La autora nos cuenta la historia del inglés Collingwood Ingram, que murió centenario hace cuarenta años y que, no habiendo ido a la escuela más que unos pocos años debido a su delicada salud, llegó a ser un reconocido ornitólogo y escribió artículos en revistas, perteneciendo a la Unión de Ornitólogos Británicos más de ochenta años. Cuando compró una casa en 1919 descubrió que en el jardín había dos cerezos japoneses y se interesó tanto por el tema que llegó a ser un experto mundial en el tema.

Tanto es así que, aparte de que plantó decenas de especies diferentes en Inglaterra, Estados Unidos y ¡Japón!, llegó a salvar una especie que en ese país estaba desapareciendo. Por si esto no fuera suficiente, también se dedicó a escribir libros sobre los cerezos y a obtener nuevas especies mediante injertos.

La biografía de Ingram comienza veinte años antes que el siglo XX y eso da pie a Abe para explicarnos cómo era Japón en ese momento y porqué era de esa manera, además de recorrer la historia del siglo pasado en Europa al irnos explicando el devenir de los cerezos, que se remonta a cuatro mil años (existe en Japón un ejemplar que tiene cerca de dos mil años).

Advertencia: la lectura de este libro puede ocasionar gastos no previstos en jardinería.





“A un tiro de piedra del foso oeste del Palacio Imperial de Tokio, un futuro rey de Inglaterra arrojó una flamante pala al suelo frío y húmedo.”



domingo, 18 de septiembre de 2022

Tessa Korber: El médico del emperador (**)

(461 pág.; Ediciones B)                      (60; agosto de 2022)

Yo colocaría este libro dentro de los de aventuras históricas, ni siquiera como novela histórica pues, aunque esta última crea personajes y diálogos ficticios, se atañe a la historia y lo que hace es recrear un suceso o momento histórico, es decir, novelar. En cambio, la que designo como de aventuras, hace lo mismo que la anterior y, además, convierte al personaje principal en un aventurero al que le pasa de todo, aunque se atenga a la historia real.

En el caso concreto de Galeno, que como médico no tuvo parangón y ya solo eso da para escribir un libro, en esta novela está en el centro de todas las intrigas, conoce a todos los personajes que tienen algo que decir en la historia y, para que no falte de nada, es un mujeriego de altos vuelos, pues la hija de un emperador o la mujer de otro calentaban su cama (o viceversa).

Se nota que Korber ha leído a McCullough y hasta nos regala unos mapas de varios lugares por donde transita Galeno, pero está lejos de la australiana. Novela entretenida.






“Pérgamo ha de verse en un día otoñal, cuando el cielo está de un azul oscuro y los bancos de nubes blancas que se dirigen raudos hacia el Pindo transforman la luz y las sombras sobre escaleras y terrazas de mármol.”



viernes, 16 de septiembre de 2022

William Irish: Cançó d’amor a Manhattan (***)

 (169 pág.; Edicions 62)                       (59; agosto de 2022)

Me ha sorprendido mucho esta novela negra, pero ya dice el título que es una historia de amor, y eso es lo que es y lo que relata, al igual que la primera línea.

Ella avanza hacia él, se miran y él cae rendido (como se dice en inglés “fall in love”). Se cruzan y la pierde de vista, pero vuelve una y otra vez por ese barrio a ver si la encuentra. Lo consigue y ella le pide que si le llama por teléfono y no se pone ella que no diga nada, que cuelgue. El está casado, pero no se la quita de la cabeza y la llama: cuando descuelgan el teléfono no dicen nada y él no cuelga y pregunta por ella y un hombre le contesta que quién es él y qué quiere. Entonces sí que cuelga.

La historia va avanzando y desarrollando la historia de amor, pero el lector (y más cuanto mayor sea y más haya leído) va pensando que eso no puede acabar bien, que en algún momento va a suceder algo y que va a acabar como el rosario de la aurora… En cualquier caso, estás a menos de doscientas páginas de saberlo.





“Primer, ella era només una silueta llunyana que avançava cap a mi, entre moltes d’altres que feien el mateix.”


domingo, 11 de septiembre de 2022

Richard Hull: El asesinato de mi tía (**)

(256 pág.; Alba)                      (58; agosto de 2022)

El sobrino vive en casa de la tía y depende económicamente de ella. El no tiene ni oficio ni beneficio y, para su mala suerte, la tía no le consiente sus tonterías. El la ve como una vieja quejica, criticona y que se lo cuenta todo a los demás, por lo que solo ve una salida a su situación. Esta salida que él intuye se ve en la portada.

La segunda parte del libro es igual a la primera, pero quien nos habla ahora es la tía y nos explica lo qué hacía y sus motivos, por lo que las opiniones del sobrino se ven matizadas y no conoceremos el final de la historia hasta que ella termine de dar su versión. Entretenida historia y divertidos nombres de poblaciones y calles, como ya se puede ver en la primera línea.





“Mi tía vive a las afueras de la pequeña –y totalmente espantosa– población de Llwll.”



viernes, 9 de septiembre de 2022

AA.VV.: L’home dels ulls blaus i altres relats (*/**)

(260 pág.; autoedición)                      (57; agosto de 2022)

He leído con interés los relatos de estas cuatro, supongo, escritoras no profesionales y, sin que de ninguno de ellos pueda decir que es malo, me han parecido intrascendentes, con la salvedad de una docena, mayoritariamente los más largos.

Hay más de treinta relatos en este libro y bastantes de ellos tienen apenas cuatro páginas y lo que explican son situaciones muy concretas, del estilo “a tal persona le ha pasado esto”, por lo que no me parecen interesantes o muy planos. No obstante, no debe ser fácil escalar una página en blanco.





“Tras muchos años de persistente negativa, aun a riesgo de parecer cobarde, nunca consiguieron inocularme los bichitos de la gripe, –mutación megafashion de cada temporada (qué suerte para la pobre industria farmacéutica)–, atrincherada como estaba en el firme convencimiento de que si yo nunca había padecido ninguna gripe penosa, como mucho, leve, no necesitaba esa vacuna.”

La jubilación debería ser obligatoria   (M. Dolors Burgués)



domingo, 4 de septiembre de 2022

Anònim: Mirall del fotre (*)

(leídas 42 de 93 pág.; De la Mercè) (56; agosto de 2022, no leído en Fitero)

Tenemos este libro en casa y lo busqué en la web de descargas ebookelo, pues era una de las pocas que tenía libros en catalán, y lo encontré, por lo que lo puse en la lista de libros a leer. Este verano lo empecé, pero a la mitad me cansó tanto remedio del siglo XV para los problemas relativos al sexo, todo dicho en tono serio.

En el prólogo parece que estamos ante una obra más bien divertida o erótica, pero también es cierto que sus primeras palabras son “El tratado de consejos médico-sexuales…” que yo rápidamente olvidé y que la obra anónima no dejó de recordármelo hasta que me cansé de tanto daño que causa “fer l’amor excessivament” (primer capítulo) y de todos los remedios al alcance en aquella época (segundo capítulo). Estoy seguro de que leído con interés científico es un libro interesantísimo, pero mi interés era más mundano: entretenerme un rato.





“Per bé que Albafumet afirmi que els llibres que tracten de la manera de fer bé l’amor són nombrosos, jo no en trobo cap que em satisfaci.”



viernes, 2 de septiembre de 2022

Rafael Reig: La cadena trófica (**/***)

(327 pág.; Tusquets)               (55; agosto de 2022, en Fitero)

No sé de dónde he sacado la recomendación de este libro ni porqué se ha colado a tantos otros que estaban antes que él, pero me lo he pasado muy bien leyéndolo. Este es el segundo tomo (tal como se indica en la portada del libro) que dedica Reig a la literatura hispanoamericana, es decir, aquí aparecen los autores de los siglos XIX y XX, por lo que, algún día, leeré el primero.

Puede que lo que se explica en este libro no sea verdad del todo pero, en cualquier caso, sería muy posible: los personajes creados son la familia Belinchón, como base de la historia y aglutinadora de la misma (como los Buendía de Cien años de soledad). Esta familia, todos con ínfulas de literatos, se va encontrando y codeando con los mejores escritores en lengua española de los dos últimos siglos y conociendo los entresijos que nosotros, ávidos y devoradores lectores, desconocemos y que este libro nos permite conocer y disfrutar. Impagable la idea de que las generaciones de escritores se van devorando unas a otras y su parangón con las especies animales.

Una pega que le pongo a la historia son el capítulo inicial (la parte onírica) y el último (como final con fuegos de artificio) que podrían querer parecerse a la inmortal novela mencionada en el párrafo anterior pero que, a mi gusto, se salen de madre. Si nos hubieran enseñado literatura de esta manera habríamos aprendido mucho más (por lo menos los que eran como yo, que no aprendí mucho y me arrepiento ahora… medio siglo más tarde). Para devorarla.





“Pocos son los aspectos del canibalismo que no hayan recibido ya la atención de los especialistas.”



domingo, 28 de agosto de 2022

Tom Sharpe: Zafarrancho en Cambridge (*/**)

(239 pág.; Anagrama)            (54; agosto de 2022, en Fitero)

Este libro fue el elegido por Josep M. para este mes y con él se acaba la quinta vuelta. Este también hubiera podido ser uno de los elegidos por mí, pues cada año releo un par de libros que hube leído cuando era muy joven (ahora, parece ser, que aún soy joven) y, entonces, Sharpe era un autor en el que podías confiar en echar unas risas leyéndolo o comentando con alguien que también lo hubiera leído. Entonces.

Ahora, más de treinta años después y ni siquiera diez años después de la muerte de este autor, solo aconsejaría su lectura a alguien joven de verdad, que no lo hubiera leído, pues en caso contrario, el mío, me ha parecido soso y traído por los pelos, aunque no le quito el trasfondo de crítica que pueda haber.

La historia, con cuatro personajes mal contados, explica que un college de Cambridge vive de donativos de los padres por aceptar hijos que no lo han sido en otros y de vender los títulos oportunos a estos mismos alumnos cuando terminan sus estudios. El problema es que ha entrado un nuevo master, el equivalente a nuestro rector, y quiere cambiar muchas cosas, pero del decano para abajo no quieren que nada cambie y ahí está el busilis.





“Fue una gran fiesta.”



viernes, 26 de agosto de 2022

Sophy Roberts: Los últimos pianos en Siberia (**/***)

(445 pág.; Seix Barral)                       (53; agosto de 2022, en Lekeitio)

En Reyes de este año Anna y Joel me regalaron este libro que, por el título, me pareció que sería una novela de ficción, pero nada más lejos de la realidad, pues es un libro de divulgación que trata de los viajes que hizo la autora para localizar pianos que se sabía que habían estado en Siberia y que habían podido pertenecer a personas muy conocidas e importantes o bien a gente anónima.

Si fuera solo eso de lo que tratara el libro podría haber estado bien, pero quizá habría interesado a mucha menos gente de la que puede llegar a interesar sabiendo que la búsqueda de los pianos no es, ni de lejos, a lo que se le dedica más líneas. Por ejemplo, pues es seguro que me dejaré algún tema que se trata en el libro: obviamente, a describir el viaje por Siberia y las poblaciones a las que la autora llega; la historia de esas poblaciones de los dos últimos siglos hasta aquí, es decir, desde el siglo XIX en adelante; las personas que conoce en esas poblaciones, los famosos de las mismas o personajes importantes que las visitaron en esos dos siglos; y también, pues no quisiera dejármelo, la historia general de Rusia y del mundo que pueda afectar a Siberia en ese periodo.

Claro que lo que he descrito tampoco abarca todo lo que la autora nos va relatando, pues también describe cómo se viajaba y las dificultades de los diferentes momentos históricos de Rusia (época zarista, guerras mundiales y civil, época bolchevique, desintegración de la U.R.S.S.) y un sinfín más de detalles relativos a la música, los pianos o los gulag, por ejemplo.

Y si alguien sabe inglés y quiere documentarse en relación a cualquiera de los temas mencionados hay más de cuatrocientas referencias bibliográficas a pie de página. Inabarcable, como la propia Siberia, que uno desearía conocer nada más acabar de leer este libro.





“Viajamos en tren hacia el este desde Moscú, y el traqueteo del hierro en las vías marca el ritmo de aproximación a los montes Urales.”



domingo, 21 de agosto de 2022

Harpo Marx: ¡Harpo habla! (**)

(379 pág.; Montesinos)                      (52; agosto de 2022, en Lekeitio)

En la milenaria biblioteca de Marisol (no en tiempo, pero sí en volumen) está este libro y, siendo los Marx unos de mis personajes favoritos del cine, ya tenía ganas de hincarle el diente a este, pues los dos de su hermano, ya los leí cuando era poco más que adolescente.

Este libro está escrito en colaboración con una persona que, quiero pensar es escritor, pero que no creo que haya servido de filtro ante muchas anécdotas intrascendentes e irrelevantes ante las vivencias tan singulares de Harpo, por lo que con unas cincuenta páginas menos el libro sería mucho más vivo y el personaje más interesante si cabe.

No obstante, su lectura vale la pena solo por saber que Harpo dejó la escuela a los ocho años y que sus padres no pusieron ninguna objeción; que fue autodidacta en todo aquello que se planteó, tal como saber pintar, actuar, tocar el piano y, sobre todo, el arpa; que fue el primer artista que actuó en la extinta U.R.S.S. el mismo día que fue reconocida por los E.E.U.U.; y que tuvo decenas de amistades entre los artistas, políticos y escritores más reconocidos del pasado siglo, que no es lo habitual para ser una persona que no había acabado la primaria.

Si todo ello no es suficiente aliciente para leer el libro tengo un último cartucho en la recámara de los sentimientos: es el capítulo XXIII en el que habla de cómo educó a sus cuatro hijos adoptivos, pero más concretamente cómo les explicaron que eran adoptados. Quizá no fuera un gran escritor, pero tenía un corazón de tamaño anormal para el común de los seres humanos. ¡Gracias por haber hablado, Harpo!





“No sé si mi vida ha sido un éxito o un fracaso.”



viernes, 19 de agosto de 2022

The Paris Review: Entrevistas - II (***)

(366 pág.; Acantilado)                        (51; julio de 2022, en Arnedillo)

Segunda parte en las que he dividido los dos tomos de estas entrevistas, a cual más interesante, con las oportunas excepciones, como podrá deducirse en las siguientes líneas:

Lowell: poeta desconocido para mí, desgrana cómo construye sus obras.

Pound: hablan mucho de Cantos y de las diferencias entre él y Eliot, por ejemplo.

Waugh: fácilmente irascible.

Céline: fue médico durante treinta y cinco años, estaba amargado por todo y una frase suya es “las mujeres no quieren morir, ese es el problema”.

Cocteau: habla de teatro y de la creación artística en general.

Burroughs: explicaciones clarividentes sobre las drogas y busca nuevas formas de creación literaria.

Bellow: tres horas de grabación, tres semanas puliendo sus respuestas. Entrevista difícil para mí.

Borges: le interesa el anglosajón y el nórdico antiguo y hasta formó un grupo con esos intereses.

Nabokov: “No quiero decir con ello que la película de Kubrick sea mediocre,…, pero no es lo que yo escribí.”

Kerouac: una entrevista de locos en treinta y siete páginas.

Singer: “Yo uso al diablo y los diablillos como símbolos literarios”.

Updike: “Nada de lo que nos pasa después de los veinte años está igual de libre de la conciencia de uno mismo, porque para entonces ya tenemos la vocación de escribir.”

Dos Passos: su padre lo envió a España a estudiar arquitectura, pero murió en 1917 y él se apuntó al servicio de ambulancias en la Primera Guerra Mundial.





“Un coleccionista tenía la casa llena de cuadros horribles.”

Jean Cocteau


domingo, 14 de agosto de 2022

Mitch Albom: Martes con mi viejo profesor (**)

(224 pág.; Maeva)                  (50; julio de 2022)

Anna me regaló este libro por San Valentín de este año, lo que demuestra que me quiere mucho, pero me dejó temblando, pues en la contraportada un anuncio indica que este libro dará sentido a mi vida (¿?) y otros títulos del mismo autor, que también aparecen ahí, son “Ten un poco de fe”, “Llamadas desde el teléfono del cielo” y “Las cinco personas que encontrarás en el cielo”, entre otros. Ni siquiera lo hubiera comenzado de no habérmelo regalado Anna, pero lo hice por eso y, como es corto y no muy proselitista, lo acabé.

Albom nos explica los últimos meses de vida del que fuera profesor suyo y al que estuvo yendo a ver los martes, de común acuerdo, debido a que sufría una enfermedad terminal. Parece ser que con los ingresos de la venta de este libro se pudieron pagar los altos gastos que hubo, pues bienvenido haya sido. Si estás muy interesado en el tema se puede leer, pero parece escrito por un predicador.

Albom ha vendido decenas de millones de libros traducidos a decenas de idiomas, quién se lo iba a decir a este periodista deportivo de grandes estrellas que, parece ser ya era millonario antes del boom literario que disfruta. Yo con este he tenido suficiente.








“Mi viejo profesor impartió la última asignatura de su vida dando una clase semanal en su casa, junto a una ventana de su despacho, desde un lugar donde se podía contemplar cómo se despojaba de sus hojas rosadas un pequeño hibisco.”


viernes, 12 de agosto de 2022

Khaled Hosseini: Mil soles espléndidos (*/**)

(leídas 68 de 405 pág.; Salamandra)             (49; julio de 2022)

En 2019 Daniela me aconsejó este libro junto con Taxi (https://autobiografialectora.blogspot.com/2020/10/khaled-al-khamissi-taxi.html) que me gustó mucho, pero este no ha corrido la misma suerte: cuando no llevaba setenta páginas, y a la vista de que pasaba de cuatrocientas, desistí de seguir leyéndolo, pues no es del estilo de libro que me interesa o entretiene y ello por varias razones.

Su temática nada entre poner en evidencia la situación de una cultura/raza/género y la descripción de cómo se vive en ciertos lugares de la tierra. No quiero decir que no pueda ser interesante su conocimiento y que no pueda servir para mejorar ciertas condiciones de vida, pero nada de ello está en mi mano y, aunque leo muchas cosas que pudieran también ser objeto una crítica similar, esta no me ha cautivado o interesado lo suficiente. Creo que la manera de escribir de Hosseini está dirigida a crear rápidamente en el lector un sentimiento hacia la protagonista y, a la vez, manipula la información que tiene o puede tener ella (llegando a esas sesenta y ocho páginas te das cuenta de que desconoce porqué no puede conocer a parte de su familia pero, en cambio, conoce los secretos del matrimonio).

Otra de las razones es que este tipo de libro es aquel que va más dirigido hacia un género más que al otro y, como no me estaba convenciendo y Marisol y Anna habían leído el otro que aparece en la portada, les pregunté si mi suposición era cierta, por lo que ante su afirmación, decidí dejar paso al siguiente que, como ya lo he acabado merecerá su crítica, es decir, mi comentario y mi queja, como en el presente.






“Mariam tenía cinco años la primera vez que oyó la palabra harami.”



domingo, 7 de agosto de 2022

Rafael Alberti: La amante, El alba del alhelí (**)

(224 pág.; Clásicos Castalia)              (48; julio de 2022)

Me encontré este libro y, a pesar de que había leído Marinero en tierra y no me había gustado (https://autobiografialectora.blogspot.com/2011/08/rafael-alberti-marinero-en-tierra.html), me lo quedé, lo que implicaba que acabaría leyéndolo y no me arrepiento, por dos razones.

La primera, porque la introducción de Marrast a las tres obras de este volumen me ha parecido muy buena y completa y, la segunda y más importante, porque los dos libros que no había leído de él me han gustado más, aunque siga sin ser un poeta de mi gusto. No me he atrevido a repetir Marinero y, curiosamente, me he encontrado con el poema que puse de ejemplo de que no lo entendía, pues lo cambió de libro.

Tengo en casa A la pintura, que fue a lo que se dedicó Alberti al principio y, a lo mejor, lo termino leyendo, ya veremos.





“Mis ojos, mis dos amores                            Los céfiros giradores

se me han caído de la fuente.                       arrancarán de mi frente

Ya para mí estará ausente                             la pajarita inocente,

la estrella de los albores.                               sin queja, de mis clamores.


Sin ojos, ya mudo, frío,                                  ¿Cuál será el ave ligera,

¿quién se sentará a la vera                            sin rumbo, carabinera,

de mi corazón baldío?                                   que quebrante el sueño mío?


Día de nubes  (El alba del alhelí)



viernes, 5 de agosto de 2022

Robert P. Warren: Todos los hombres del rey (***)

(776 pág.; Anagrama)            (47; julio de 2022)

Marisol se atreve con muchos libros, algunos tiene que desecharlos, pero los que son tan buenos como este me los aconseja. Yo le hago caso y los leo meses más tarde, pues mi lista es inabarcable, pero termino disfrutándolos como si acabaran de salir al mercado (este ronda los ochenta años). La versión digital que hemos leído ha sido despiojada de los consejos que le dio el editor al autor, pues parece ser que iban siendo sugeridos a medida que recibía las partes que se iban escribiendo de la novela y no tenía la visión general que sí tenía Warren.

El narrador comienza hablando de un trabajo de final de curso que hizo cuando acabó historia sobre unos documentos de un antepasado de un compañero suyo. Este capítulo es bastante largo y terminas creyendo que habla de alguien de su familia. Luego se dedica a hablar del que parece el protagonista principal de la novela: un agricultor, casado con su maestra, que siente la llamada de la política y quiere presentarse a gobernador. El narrador le hace de chico de los recados con autonomía.

Después de varios capítulos hablando de ese protagonista la historia pasa a describir un verano de la juventud del narrador en el que se enamoró de una joven, hermana de un amigo suyo, ambos protagonistas también de la novela. A partir de aquí vienen tres capítulos con el desenlace de todo lo planteado hasta ese momento.

Warren describe una parte de los años treinta, en un estado de los Estados Unidos, con apenas cuatro personajes principales y cuatro más secundarios, todo un alarde de economía, para una historia que abarca la política, el poder y las relaciones interpersonales. Monumental, muy interesante e imprescindible.





“Mason City.”



domingo, 31 de julio de 2022

Stefan Zweig: Mendel el de los libros (**/***)

(64 pág.; Acantilado)              (45; julio de 2022)

He de indicar que la puntuación entre dos y tres estrellas es debida al número de páginas y no a la calidad del texto o a la historia, que se merecen el máximo de tres estrellas; pero dado que este es el autor del que leo un libro cada diez de otros, he preferido ajustar la nota por abajo, pues no muy tarde volveré a leer otro de sus inmejorables cuentos.

Este libro lo tenía recomendado desde hace tiempo y también lo hace Irene Vallejo (El infinito en un junco), así que lo escogí para el CLC, que cumplía dos años este mes, y parece ser que ha gustado.

El inicio de la historia es la parte que más me gusta del libro: el narrador entra en un bar en el que supone que no ha entrado nunca pero algo llama su atención y, entonces, empieza a recordar que cuando era estudiante había estado allí y que había una persona muy singular, Mendel, al que le había preguntado por bibliografía para un trabajo que tenía que hacer. En mis palabras es algo muy banal, y si lo he descrito es porque no desvelo nada y, en cambio, cualquiera que lo lea apreciará que mi resumen, que sí lo es, puede alcanzar, en la pluma de Zweig, altos vuelos y muchas páginas, haciendo que el lector recorra con el narrador los rincones del bar y quiera saber qué sucedió tantos años antes.





“De vuelta en Viena tras una visita a los barrios de la periferia, me vi inmerso de improviso en un chaparrón que, con húmedo látigo, perseguía a la gente obligándola a correr hasta los portales de las casas y otros refugios.”



viernes, 29 de julio de 2022

Platón: Obras completas - V (***)

(451 pág.; Aguilar)                 (46; julio de 2022)

La imagen que aparece es la parte del león de las casi quinientas páginas que me quedaban para acabar con el libro de Platón y, nuevamente, me parece increíble la capacidad de crear todo un corpus legislativo partiendo de la nada, literalmente: en un territorio vacío asienta a 5.040 personas  exactamente (porque ese número es divisible por todos los números del 1 al 12 menos el 11), divide el terreno en doce partes iguales y otras muchas más divisiones y les da a cada familia dos terrenos, uno mejor y otro no tan bueno, y deja sitio para los lugares oficiales, etc, etc.

Luego se dedica a indicar cómo elegir a todos los magistrados, guardianes de las leyes, jueces y demás miembros que se precisa en una ciudad… y comienza a legislar. Y todo con un detalle como si el mundo no se fuera a acabar o él tuviera todo el tiempo para hacerlo (no lo tuvo y se quedó sin revisar toda esta parte). Baja tanto al detalle con el quién, el cómo, el cuánto y todo esto en relación a todos los casos que pueda darse que el Gran Hermano no fue invención de Huxley sino de Platón. Si yo tuviera su tiempo (y sus ganas) contaría la cantidad necesaria de personas que indica que son precisas y tengo mis dudas de que con las poco más de cinco mil haya suficientes, teniendo en cuenta que solo los hombres libres se tienen en cuenta para estos cargos.

Después de Las leyes están los diálogos dudosos, los apócrifos y las definiciones. Largo camino he recorrido y sé que no he sacado de él todo lo que hubiera podido, pero no me quedaré con la ganas de haber leído a Platón… medio siglo después de haber comenzado.





“Ateniense.– Decidme, extranjeros: ¿es un dios o un hombre aquel a quien vosotros atribuís el origen de vuestras leyes?”



viernes, 22 de julio de 2022

Sasha Abramsky: La casa de los veinte mil libros: (**)

(368 pág.; Periférica)             (44; julio de 2022)

Hace algún tiempo que regalé este libro a Anna porque a los dos nos gustan los libros y pensé que también a los dos nos gustaría vivir en una casa con tantos (quizá más a mí, que miro con verdadera y sana envidia las casas de escritores como Marías o Pérez Reverte, entre otros que no recuerdo, pero que todos tienen decenas de miles; yo, gracias a Marisol, me he de conformar con un escaso par de miles). El mensaje que quiero dar con esta entrada, aparte del obvio, es que no me fijé mucho de lo que trataba y, si lo hice, me pareció bien, aunque una vez leído ya no tanto.

El autor es bisnieto y nieto de importantes rabinos, profundamente conocedores de todos los textos sagrados judíos y su padre era un coleccionista de libros tanto judíos como comunistas, además de libros valiosos por su antigüedad o por alguna característica que los diferenciaban, como primeras ediciones, manuscritos, dedicados o cartas. El libro trata de la vida de su abuelo, nacido en Rusia, comunista convencido hasta la declaración de Kruschev de que el camarada Stalin había condenado a muerte o a Siberia de por vida a personas inocentes. El personaje es verdaderamente interesante porque, sin tener estudios superiores, en todo a lo que se dedicó en su vida llegó a ser alguien importante, logrando dar clases en Oxford o siendo un especialista de libros antiguos en las casas de subastas.

El autor nos va describiendo la casa de sus abuelos a través de las estancias, la cantidad y calidad de los libros que se encuentra en cada una de ellas, las reuniones con decenas de personas destacadas en múltiples campos del saber y, a la vez, la vida de su abuela que, a pesar de ser una profesional, se dedicaba en cuerpo y alma a alimentar los cuerpos de los que vivían en la casa más todos aquellos que se presentaban y se podían quedar a comer, cenar y, en algunos casos, a vivir.

Un cierto desorden cronológico más alguna información redundante que se va dando hacen que la lectura llegue a cansar, aparte del hecho de ser el judaísmo y el comunismo los temas absorbentes de la historia.





“No hay sonido en la tierra como el de un hombre callado, un hombre digno, que se rompe en un dolor primario.”



domingo, 17 de julio de 2022

Juan L. Cebrián: Caos. El poder de los idiotas (**/***)

(167 pág.; Espasa)                  (43; julio de 2022)

Hace más años de los que empecé este blog que leí La red, obra de este mismo autor y dedicada a internet, por lo que tenía anotado repetirlo… más de trece años después. Qué le vamos a hacer si ese es mi ritmo y la cantidad de autores que quiero leer por vez primera o repetir. Como ha sido el caso.

No me gustan mucho los subtítulos en un libro y menos si es para llamar la atención, como podría ser el caso del que me ocupo, pero nada más empezar a leerlo uno se apercibe del porqué y hasta aplaude la razón: Cebrián se apoya en la crisis del covid para empezar a demostrar qué es un idiota que, en el caso concreto, era el que más salía por televisión y que menos sabía del asunto, a la vista de que cada aparición entrañaba una corrección de la anterior. A partir de aquí empieza a hablar de muchas situaciones políticas y de políticos, tanto actuales como de otros tiempos, y demostrando que detrás (aunque muchas veces en primera fila) había un idiota con poder.

Sus vastos conocimientos y muchos contactos hacen que lo que nos va contando sea mucho más que sobre políticos y, además, muy ameno, por lo que sus casi doscientas páginas se leen como si fueran sobre una historia de intriga y no pudieras dejarla hasta conocer al culpable que, en este caso ya lo conocíamos desde la portada: el idiota.





“Al principio casi nadie lo creía y desde el poder se agitaba esta incredulidad.”



viernes, 15 de julio de 2022

Antonio Muñoz Molina: Tus pasos en la escalera (**/***)

(319 pág.; Seix Barral)                       (42; junio de 2022)

Este es el tercer libro que leo de este autor y, aunque tardaré unos años, no será el último. En la pequeña reseña del segundo terminaba diciendo “¿Cuándo podré volver a leerle?”, ahora ya lo digo en el primer párrafo. Curiosamente, en el anterior decía que la lectura se hacía lenta hasta que entraban más personajes; en cambio aquí, que solo está el narrador, más algunos personajes incidentales pero ni siquiera secundarios, toda la novela es pausada, pero lleva al lector a acumular una tensión por el qué va a pasar.

El narrador es un profesional que ha dejado el trabajo y, con su pareja, han decidido irse de Nueva York a vivir a un piso que compraron cuando fueron la primera vez a Lisboa. Ella tiene que terminar unas conferencias ya acordadas en algunos lugares del mundo, por lo que él se encarga de hacer el traslado de los enseres, de adecuar la casa que necesitaba actualizarse, de colocar las cosas como él recuerda que estaban en NY para que ella se sienta más cómoda y nos va relatando lo que hace y porqué, lo que tenían y cómo, lo que ella verá cuando llegue y se alegrará, etc., etc.

Nos habla también de cómo es y está Lisboa (me cogieron ganas de volver a pasear por sus calles), de la gente, las tiendas… y van pasando las hojas y ella no llega, pero él no se alarma, pues estará en algún lugar del mundo dando una conferencia. El lector aguza el oído para oír los pasos de ella en la escalera.





“Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo.”



domingo, 10 de julio de 2022

Tamiki Hara: Flores de verano (**)

(120 pág.; Impedimenta)                   (41; junio de 2022)

No sé de dónde ha salido este libro que ninguno de nosotros recuerda haber comprado pero que, en cambio, está en nuestra biblioteca. La edición es preciosa, pues la foto de la portada, que es un forro, se reproduce a tamaño doble en la portada y contraportada. El título es el de una de las partes que incluye el libro, pues en él está la trilogía más famosa de este autor.

Hara se desplazó a Hiroshima poco tiempo antes de que se lanzara la bomba atómica sobre esa ciudad, y salvó la vida de casualidad, pues a su alrededor la ciudad había sido asolada. Las cifras de muertos, desaparecidos y huérfanos (el gobierno japonés estaba sacando a los menores de edad de Hiroshima porque se estaba esperando un ataque aéreo por lo que muchos se quedaron sin ninguno de los dos padres), más el incremento de los casos de diversos cánceres son monstruosos.

El autor era un escritor sin mucho renombre, pero gracias a estos relatos ha sido conocido en el mundo entero. Creo que la importancia de este libro radica, más que en su prosa, en el hecho de haber sido contado en primera persona. Al final del libro hay unas fotos de cómo quedó la ciudad.





“Cuando nos trasladamos al pueblo de Yahata, al principio yo aún conservaba toda mi energía: cargaba a los heridos en el carro y los llevaba al hospital, recogía por donde podía la comida que se estaba repartiendo para poder subsistir y me mantenía en contacto con Jun’ichi en Hatsukaichi-cho.”

De las ruinas


viernes, 8 de julio de 2022

Pierre Grimal: Memorias de Agripina (**)

(335 pág.; El País)                   (40; junio de 2022)

Alargada es la sombra de Graves y enorme la de esta época de la historia de Roma, pues cojas el personaje histórico que cojas vale la pena saber de su vida, ya que los entresijos del poder son de por sí tan interesantes y poderosos que pueden sacar los colores a los guionistas cinematográficos actuales.

Parece ser que la madre de Nerón y última esposa de Claudio escribió unas memorias, que no han llegado hasta nuestros días, pero que se conoce su existencia a través de las obras de otros escritores romanos, y Grimal, reconocido latinista francés, las recrea en esta novela. A mi gusto, la diferencia con Graves o McCullough, es que este personaje y la narración no son del mismo nivel, pero lo salva el entorno y por eso he comenzado por él en el primer párrafo.

Como ya he anticipado, Agripina fue madre y esposa de emperadores de Roma, además de bisnieta (Augusto) y hermana (Calígula) de otros dos, y en esta novela se nos cuenta su vida y el empeño que puso en que su hijo llegara a emperador, fuera como fuera.

Grimal la presenta como si fuera otra Livia, coincide con ella en ser madre de un emperador que no estaba previsto que lo llegara a ser, pero me cuesta creer que fuera así, salvo para darle emoción a la historia que cuenta.





“Comienzo a escribir lo que ha de ser mi historia y la de mi familia esta noche, al final del tercer día de los Juegos Palatinos, y mis ojos están llenos de horror.”



domingo, 3 de julio de 2022

Bernardo Atxaga: Obabakoak (***)

(387 pág.; Zeta)                      (39; junio de 2022)

Obabakoak es el pueblo ficticio en el que Atxaga desarrolla algunas de sus novelas, como es el caso de este libro, que consta de dos partes en las que cada una de ellas está compuesta por una especie de relatos. Con esta última frase quiero decir que la historia se desarrolla a través de unos capítulos diferenciados entre sí, aunque con relación entre ellos.

La segunda parte, más larga que la primera, consta de relatos que han escrito los personajes de la historia y que conforman sus capítulos. La narración se vuelve tan interesante, debido en parte a una intriga y, a su vez, a los relatos que se van leyendo, que es difícil dejar de leerla. Es decir que, a pesar de que los relatos imaginarios son independientes los unos de los otros, estos atrapan al lector lo mismo que la historia principal.

Debería haber una nota en la portada indicando que no debe leerse antes de ir dormir, pero como Marisol sabe que soy insomne me lo recetó sin ningún tipo de miramiento.





“Encuadernados la mayoría en piel y severamente dispuestos en las estanterías, los libros de Esteban Werfell llenaban casi por entero las cuatro paredes de la sala; eran diez o doce mil volúmenes que resumían dos vidas, la suya y la de su padre, y que formaban, además, un recinto cálido una muralla que lo separaba del mundo y que lo protegía siempre que, como aquel día de febrero, se sentaba a…”



viernes, 1 de julio de 2022

Isabel Allende: El amante japonés (**)

(352 pág.; Plaza & Janés)                   (38; junio de 2022)

Hará dos o tres años que Fernanda me recomendó este libro y, como no hay recomendación que caiga en saco roto, este mes lo he leído. Mientras escribía la nota del libro anterior me costaba distinguir entre aquella novela y esta, por ciertas similitudes que tienen ambas, aunque de un cariz muy diferente, pues esta es muy acaramelada en comparación a la anterior.

Allende tiene oficio y, escogidos unos personajes judíos de Europa central, unos japoneses residentes y con descendencia en Estado Unidos y una familia acaudalada de este mismo país, solo le falta encontrar un momento en la historia en la que estos tres diferentes orígenes tengan unas vivencias tan singulares que, alguien con la facilidad que a ella le presupongo para la escritura, pueda construir una historia de lectura fácil, que engancha pero, a la vez, es un tanto inverosímil y de poco calado. Por si no queda claro, el periodo apuntado son los años treinta y cuarenta del siglo XX.

Al igual que Fernanda, puedo aconsejar su lectura pero después de La casa de los espíritus, que es la mejor de las tres que le he leído.




“Irina Bazili entró a trabajar en Lark House, en las afueras de Berkeley, en 2010, con veintitrés años cumplidos y pocas ilusiones, porque llevaba dando tumbos entre empleos, de una ciudad a otra, desde los quince.”



domingo, 26 de junio de 2022

Terry Pratchett: Mort (*)

(leídas 23 de 288 pág.; Debolsillo)                (36; junio de 2022)

Lo que viene a continuación no es una crítica al autor (sus buenos rendimientos le produjeron y, además, todo el mundo tiene derecho a comer) ni a sus lectores (¿qué razón podría haber?), sino que es una nueva constatación de que no todo puede gustar a todo el mundo. Veámoslo.

Al igual que alguna vez he declarado que hay historias para mujeres (por ejemplo, y la he leído, De parte de la princesa muerta) y para hombres (esta me la voy a inventar: “Los cincuenta mejores KO de la historia, edición ilustrada”, que ni a mí me interesaría), también hay formas de narrar que son más adecuadas a unas edades que a otras (precisamente como los chistes), y este libro es un claro ejemplo.

El primero que leímos de Pratchett en el CLC (este es el que hace el número veintitrés y fue elegido por Joel) obtuvo cinco doses, lo que quiere decir que a todos nos gustó lo suficiente y, en esa tesitura comencé a leer este, pero a las primeras de cambio ya me di cuenta que no llegaría lejos y el “punto de no retorno” (¿Qué me pasa, doctor?) fue el siguiente párrafo en la página veintiuno: “… como un queso pasado en un día caluroso,… como una maldición en una catedral, tan brillante como capa de aceite, tan colorida como un cardenal… como un perro muerto tendido sobre un nido de termitas.”, y yo me sentí como el perro de la última frase, y avancé un par de páginas más y me dejé devorar. Los puntos suspensivos que he ahorrado al lector sustituyen a menos palabras que la que hay entrecomilladas, es decir, cinco comparaciones que, supuestamente, me tenían que hacer gracia y maldita la que me hicieron. Fin de mi razonamiento y de la lectura.

Tengo una edad provecta que proyecta más sombra hacia el pasado que hacia el futuro y, en el pasado más reciente no hay comparación posible, dadas mis circunstancias personales, insisto, entre Pecoraro, Zweig y Pratchett y, seguramente, este ha llegado a un público mucho mayor y vendido millones de libros, pero el de la zeta publicó su primer poema hace más de ciento veinte años y se sigue leyendo. Y hasta aquí mi perorata.





“Esta es la habitación iluminada por la luz brillante de las velas donde se almacenan los biómetros, estantes y más estantes llenos de ellos: rechonchos relojes de arena, uno por cada persona viva, en los que la fina arena va descendiendo del futuro al pasado.”