domingo, 22 de julio de 2012

Rudyard Kipling: Kim (***)


(444 pág.; Debolsillo)           (27; junio de 2012)          (Premio Nobel 1907)
            
Esta es la novela más larga escrita por Kipling y en ella nos muestra la India (¿por qué unos países van con artículo y otros no?) que todos tenemos en mente: la India bajo el imperio inglés. La acción se desarrolla a mediados del siglo XIX y explica la historia de Kim, un mozalbete que pasa a servir a un lama tibetano, pero dada su inteligencia es aleccionado a ingresar en una escuela del ejército para ser utilizado en el futuro como espía británico. A través de los personajes secundarios que van apareciendo en la novela, se nos muestra la vida en ese momento de ese país tan singular, con sus clases sociales y la interrelación que se estableció entre los indios y los sahib.
       
El personaje de Kim es muy divertido, pues su inteligencia le permite desenvolverse en la situaciones más comunes de la vida india (un toro se come la fruta de una tienda y él le da una patada y le dice a la frutera que le de algo a cambio, pues el toro ya no volverá a molestarla), o en las peligrosas de su vida como espía. Kim es muy respetuoso con el lama y le resuelve el sustento diario, lo que a su vez, se traduce en que el lama se encariñe con el muchacho y le ayude a prepararse para el futuro.

Es una novela a todas luces muy recomendable, a cualquier edad, para los que han ido a la India, los que quisieran haber ido o los que como yo, les gustaría haber ido a la India, haber vuelto y haberse quedado con el regusto del conocimiento y disfrute adquiridos, pero habiendo olvidado ya las incomodidades que le supongo a este viaje (visto desde el sillón sobre el que escribo esto con el aire acondicionado funcionando). En resumen, un libro y una India maravillosos.




“Se encontraba, desafiando las leyes municipales, sentado a horcajadas en el cañón Zam-Zamma, que estaba montado sobre una plataforma de ladrillo ubicada justo enfrente de la antigua Casa de las Maravillas, como llaman los nativos al museo de Lahore.”

eBook: la edición que encontré tiene líneas con saltos y las explicaciones unas pantallas más allá, con lo que la lectura se convierte en un continuo ir y venir, pero a caballo regalado …



domingo, 15 de julio de 2012

Isaac Asimov: El fin de la eternidad (**)


(275 pág.; Martínez Roca)                            (26; junio de 2012)

Cada vez me gusta más la ciencia ficción. Puede que sea porque Marisol tiene (dentro de los muchos) buenos libros, pero el caso es que disfruto leyendo lo que hace sólo dos años creía que no me gustaba.

Obviamente, el autor no necesita presentación ya que es uno de los mejores escritores de este género. La novela trata de unos programadores del futuro de la humanidad, es decir, de los encargados de estudiar qué mejora se puede hacer en acontecimientos del pasado para que mejore, globalmente, el futuro. Esto da pie a viajes de centenas y millares de siglos, de tal manera que puede llegar a sentirse vértigo temporal.

Entretenida historia en la que los personajes no hablan del año en que nacieron sino del siglo al que están adscritos ¡pero son números de tres y cuatro dígitos!




“Andrew Harlan entró en la cabina.”

eBook: cuando convertí este libro en un .mobi me parecía leer poesía: cada dos líneas había una en blanco, es decir, parecían pareados. Leí unas pocas páginas y cansado fui al Calibre a ver qué podía hacer. Y se puede mejorar mucho: en la solapa Convertir hay una pestaña Procesamiento heurístico que activándola mejora la presentación quitando líneas y guiones innecesarios, entre otras cosas. ¡Qué buen programa!



domingo, 8 de julio de 2012

Ernest Hemingway: Adiós a las armas (*/**)


(315 pág.; Club Bruguera)     (25; junio de 2012)     (Premio Nobel 1954)

Hay veces que uno espera mucho más de un libro, pues el título es muy conocido y/o el autor es uno de los grandes. Y este es el caso.

No tardaré mucho en la descripción del libro: es una historieta de amor entre un soldado americano y una enfermera en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, basada en vivencias propias. Y nada más.

Aunque volveré a leer más libros de él, en este caso prefiero La piel de Curzio Malaparte (25; junio de 2010).




“Aquel año, al final del verano, vivíamos en una casa de un pueblo que, más allá del río y de la llanura, miraba a las montañas.”

eBook: a partir de ahora ya no mencionaré que no encuentro un libro que quiero leer en una librería, pues es lo habitual. En todo caso, lo contrario será la excepción. Encontré la misma traducción y era correcta su digitalización.


domingo, 1 de julio de 2012

Gonzalo Torrente Ballester: La saga/fuga de J. B. (*)


(701 pág., leídas 633; El País)                                   (24; junio de 2012)

He de ser inclemente. No puede ser que me trague, literalmente, más de 600 páginas de un libro que a la doscientas dejó de interesarme por ser de un surrealismo tal que se me hacía ininteligible. No puede ser y quiero hacer votos para que no vuelva a ser. Tengo muchos libros, a priori muy interesantes, para leer como para perder tanto tiempo con uno que, compruebo, ya no me interesa.

La historia versa sobre un pueblo imaginario de Galicia en el que un grupo de hombres forma un club y adoptan nombres de los componentes de la Mesa Redonda. En el tiempo, personas de iniciales J.B. se suceden, trastocan y desaparecen periódicamente. Un grupo de mujeres conoce un secreto que sólo se pasan de madres a hijas.

A pesar del primer párrafo, el conocimiento del castellano de Torrente Ballester es tan profundo que fue un placer tener que ir a buscar tantas palabras al diccionario. Asimismo, la igualdad sexual que les da a las mujeres de ese pueblo y un inicio prometedor hacen que, con el tiempo, vuelva a leer un libro suyo y sin prejuicios.




¡Veciños, veciños, roubaron o Corpo Santo!

eBook: no encontré una librería que vendiera este libro, pero la edición que “navega” es correcta.

bibpubdig: recibí un correo electrónico indicándome que había una reclamación de derechos de autor en un archivo que había subido. Tiempo me faltó para borrarlos todos. ¡Mira que llegan a haber archivos compartidos en internet y me ha tocado a mí! En fin, hasta aquí hemos llegado con la semilla de la Biblioteca Pública Digital: duró menos que un copo de nieve en verano.


domingo, 17 de junio de 2012

Antonio Tabucchi: Sostiene Pereira (**/***)


(182 pág.; Anagrama)                                   (23; mayo de 2012)

Sostiene Pereira, así como el que escribe, que el mundo cambia más deprisa que las personas y que, por mucho que queramos, sostiene, no terminamos de acostumbrarnos a tanto cambio. Esto mismo, pero dicho por Antonio Tabucchi, es una narración deliciosa, entrañable, introspectiva y en la que apenas hay diálogos, pues la historia es contada a través de sus “sostiene”.

Un periodista venido a menos, pero contento y conforme con ello, tropieza con un joven que busca cómo ganarse la vida haciendo lo menos posible y el menor daño a aquellos que conoce, aunque termine “sableándolos”. La acción se sitúa en el Portugal de Salazar y el joven, que está implicado socialmente empuja a Pereira a su vez, obligándole a enfrentarse a la situación reinante de forma diametralmente opuesta a cómo lo hacía.

Los trabajos que Pereira encarga a este joven y los resultados de los mismos son todo un hallazgo que te hacen sonreír, a pesar de que uno sospeche que, laboralmente, no tendrá mucho futuro.




“Sostiene Pereira que le conoció un día de verano.”

eBook: localizado archivo correcto en ese almacén aparentemente infinito que es internet. En las tiendas no, claro está.



domingo, 10 de junio de 2012

Lev Tolstói: El cupón falso – Jadzhi Murat (**/***)


(291 pág.; Nórdica libros)                  (22; mayo de 2012)

En el primer relato Tolstoi nos da una muestra de su conocimiento, tanto de las personas como de las ocupaciones de estas, pues la falsificación de un billete le da pie para recorrer desde los más humildes trabajos hasta llegar personas que pertenecen a la burguesía y mostrarnos sus comportamientos ante los infortunios de la vida.

Jadzhi Murat es el nombre de un guerrillero mahometano, muy creyente, que debe enfrentarse a sus antiguos correligionarios debido a que teme por su vida y se pasa a las filas rusas. A medida que lo iba leyendo me cautivaba cada vez más este personaje, pues frente a los poderosos rusos, que lo acogen con desdén y desconfianza, él se muestra seguro y hace gala de su gran generosidad, a pesar de que está exiliado y no tiene más medios que los que se llevó en su huída. Aunque sólo es un relato largo, volvemos a encontrar el gran conocimiento que Tolstoi tenía de su tiempo y de la psique.




“Fiódor Mijáilovich Smokovnikov, presidente de la Cámara de Comercio, hombre de integridad intachable, de la que se sentía orgulloso, liberal a ultranza y no solo librepensador, sino contrario a cualquier forma de religiosidad, que consideraba un residuo de supersticiones antiguas, había regresado a casa de su despacho en una pésima disposición de ánimo.”   El cupón falso

eBook: sólo pude encontrar el segundo relato y, aunque no hay muchos errores, van en aumento a medida que avanza la obra.



domingo, 3 de junio de 2012

Stendhal: La cartuja de Parma (*)

(518 pág.; Júcar)                                (21; mayo de 2012)

De Stendhal, que no sabía que era su seudónimo, sabía que había que leerlo. Como esta es la obra que tenemos en casa la inicié con satisfacción y más cuando la empecé a leer, pues tiene una escritura fácil, al menos de leer, y ligera, sin frases rebuscadas y que hacen que la historia, y a su vez la lectura, avancen rápidamente.

Es la historia de un joven adolescente que desea unirse al ejército de Napoleón y participar en alguna de sus gloriosas hazañas. Llega a conectar con su ejército, pero no a luchar y vuelve al palacio familiar. Su tía, mujer de pocos años más que él, que es viuda, está prendada de él y quiere que se ordene sacerdote y, con su influencia, que llegue a ser arzobispo. Hasta aquí lo divertido, por decir, de la novela.

Lo interesante dura un poco más porque el valido del príncipe de Parma, que está enamorado de esta tía del protagonista, tiene que estar urdiendo tramas para hacer racionalmente gobernable ese pequeño territorio. Y ahí se acaba todo. El resto es una larga historia, que se hace eterna, que versa sobre el amor que siente el protagonista hacia una muchacha y sus largas y penosas aventuras que le suceden por culpa de ello. En resumen, interesante en su momento, sin ningún interés hoy.




“El 15 de mayo de 1796, el general Bonaparte hizo su entrada en Milán, al frente de ese joven ejército que acababa de pasar el puente de Lodi y de mostrar al mundo que, después de tantos siglos, César y Alejandro tenían un sucesor.”


eBook: en Amazon lo compré por menos de un euro. ¡Qué pérdida!, pues está terriblemente mal digitalizado; tanto es así, que en el último tercio de la novela llegan a faltar palabras. Debido a esto y para que nadie más se llame a engaño, aquí está el pastiche.


lunes, 28 de mayo de 2012

Jorge Semprún: Autobiografía de Federico Sánchez (*)


(342 pág.; leídas 23; Planeta)                       (20; abril de 2012)

Trasnochada, pesada y terriblemente anacrónica.

Posiblemente no sea culpa del libro, del autor ni del tema, sino mía, pues fue escrito hace cuarenta años y trata de unos cuantos años más atrás, y yo no estaba preparado para entender una novela, que se titula autobiografía y que parece más bien una crónica aburrida de lo que le sucedió a unas personas que, aunque pudiera ser importante en el PCE y para el momento histórico de España, visto hoy, las escasas veinte hojas leídas me han parecido una plomez (esta palabra no está en el diccionario de la RAE, pero ¿a qué es clara?).

Quiero acabar diciendo, en mi descarga, que no es de recibo que el autor diga que unos poemas inacabados y que no publicó en su día aprovecha para publicarlos en la biografía de su álter ego, además de mantener unos símiles de diálogos uno con otro, es decir, Sánchez con Semprún, carentes de gracia e infumables (esta sí está en el diccionario y quiere decir lo que parece).




“”Pasionaria” ha pedido la palabra.”

eBook: no se comercializa y no fui capaz de encontrarlo. Lo poco que leí fue en el formato de Gutenberg.                                          2014: epublibre


sábado, 26 de mayo de 2012

Henryk Sienkiewicz: Quo Vadis? (**/***)


(589 pág.; El País)              (19; abril de 2012)              (Premio Nobel 1905)

Casi seiscientas páginas de los pormenores de la vida cotidiana en la Roma de Nerón, explicando de forma amena la distribución de las casas, los utensilios, el modo de vida y hasta los nombres de las calles y sus confluencias. Insisto, de forma amena.

Aderezado por lo dicho anteriormente hay dos historias: una novelesca, el amor entre Marco Vinicio y Ligia (en sí mismo es un folletín del siglo XIX que es cuando se escribió), y la otra basada en la historia del establecimiento del cristianismo en Roma, la persecución a los integrantes de esa secta (que es lo que era en sus inicios) y la lenta conversión de los ciudadanos romanos a esa nueva creencia.

Había leído este libro cuando tenía ocho años. Era una edición ilustrada y resumida para niños. A pesar de que ya han transcurrido casi cincuenta años, aún recordaba el consejo que le da Petronio, El árbitro de la elegancia, a Nerón y el final de la novela. Para saber esto último basta con abrir el libro por el final. Para lo anterior, recorrer unas decenas de páginas hacia atrás, pero ¿de verdad quieres perderte un libro bien escrito?




“Despertó Petronio cerca de mediodía y, como de costumbre, muy cansado.”

eBook: no lo encontré en castellano para comprarlo, y el que “pesqué” (en clara referencia a la portada) es perfecto. Hay muchas palabras en latín, pero está con notas señaladas por lo que es muy fácil ir al final del libro a leer la aclaración y volver al punto de lectura anterior.


sábado, 19 de mayo de 2012

Ana María Matute: Pequeño teatro (*/**)


(282 pág.; Planeta)                            (18; abril de 2012)

Según la autora este libro lo escribió cuando tenía 17 años, lo cual es sorprendente por el conocimiento que tiene de los sentimientos humanos a tan temprana edad. Claro está, que no ha de sorprender tanto si se sabe que a los cinco años escribió su primera obra y a los ocho ya las ilustraba.

Y a pesar de eso no me acabó de gustar: en Oiquixa, pueblo imaginario vasco aparece de la nada un joven mal vestido y que se aloja en el único hotel de la población. Hotel construido por el potentado de la misma por el mero hecho de demostrar su poderío económico, pues lo mantiene abierto a pesar de que nadie reside en él. En Oiquixa hay un muchacho taciturno que vive en la calle y de los restos que encuentra en ella; un viejo que hace espectáculos de marionetas y, aparte de los pescadores y demás personajes secundarios, la hija del potentado.

Estos son los mimbres con los que se construye la historia, pero los caracteres de los personajes me parecen exagerados y las situaciones a las que los conducen también. Por eso digo que no me acabó de gustar y no la recomendaría a cualquiera. No obstante, le reconozco mucho mérito en la descripción de las sensaciones que siente la joven hija y es por eso que leeré alguna obra más de ella.




“Oiquixa era una pequeña población pesquera, con callejuelas azules, casi superpuestas y unidas por multitud de escalerillas de piedra.”


eBook: no se comercializa. En esta edición salen muchas palabras con guión en medio y los números de página que, al visualizarse en lector, se colocan entre las líneas del texto.


sábado, 12 de mayo de 2012

Constantino Cavafis: 100 poemas (*/**)


(137 pág.; Alberto Corazón)              (17; abril de 2012; en Huesca)

Aunque la portada del libro es de 75 poemas, yo encontré en la web una edición digital de 100 y, por comodidad, elegí leer esta última.

Ya han pasado veinte libros y vuelvo a leer uno de poesía, que no es lo mío, pero no quiero dejar de hacerlo por lo menos hasta acabar con todos los que tiene Marisol; es decir, que tengo para más de una década a este ritmo.

Para no repetir lo que aparece en la Wikipedia sobre Cavafis diré lo que yo pienso y que, a buen seguro, no es cierto: no sé si en griego rimaban sus poemas, pero en castellano no lo hacen. La mayoría de ellos hablan de seres mitológicos, históricos o desconocidos para mí. Son lecturas fáciles en sí mismas o porque yo no deseo profundizar en lo que leo queriendo saber más allá de lo que la simple palabra leída me indica. Quizá no sea esta postura la más correcta, pero quiero que la lectura me entretenga y no hacer un ensayo de lo que leo (y no entiendo).

A medida que iba leyendo estos poemas me acordaba del libro Historias de la palma de la mano de Kabawata (37; julio de 2011). Como no tengo ningún conocimiento de literatura seguro que la pifio una vez más, pero a mí me lo recordaba por ser historias cortas y sin un sentido claro para el lector profano. Después de la portada, un ejemplo.




ANA DALASENE
En la bula áurea que dictó Alexis Comnenos para honrar en forma magnífica a su madre, a la muy prudente señora Ana Dalasene -distinguida en sus obras, en sus costumbres- hay elogios diversos: traigamos aquí de entre ellos una frase hermosa, noble
"Jamás esta fría palabra; lo mía o lo tuyo, dijo".”


eBook: teniendo en cuenta que no se vende y que lo encontré “por ahí”, no está mal digitalizado este libro, pero no hay separación suficiente entre un poema y otro, ¡pero que más se puede pedir: yo quería 75 y encontré 100!


sábado, 5 de mayo de 2012

Rafael Sánchez Ferlosio: El Jarama (**/***)


(365 pág.; Destino)                            (16; abril de 2012; en Huesca)

El bar de un pueblo que está a orillas de Jarama es el punto de reunión de los habitantes del mismo donde, un domingo de verano cualquiera, una familia de Madrid va a visitar al dueño del bar y una docena de jóvenes, que quieren pasar el día remojándose, lo usan para abastecerse de bebidas frescas.

A través de las conversaciones que mantienen los tres grupos nos vamos enterando del pasado de todos ellos y del desarrollo de las acciones presentes. Voy a decirlo de nuevo, pues lo más seguro es que haya pasado desapercibido: “a través de las conversaciones”. Es decir, Sánchez Ferlosio, en un alarde de dominio de los diálogos, hace avanzar la historia a través de los comentarios de los grupos y grupitos que se van formando. Apenas hay párrafos que describan o cuenten las situaciones actuales o las pasadas, sino que todo es a través de lo que unos cuentan a los otros. Verdaderamente admirable.

Sólo objetaría que, para un lector que es de la periferia y que lo lee sesenta años después de escrito, termina chirriando que en las conversaciones de los jóvenes se use como muletilla la palabra hijo o hija, hasta un total de  ¡170 veces! No obstante, creo que vale la pena leer este libro.




“Describiré brevemente y por su orden estos ríos, empezando por Jarama: sus primeras fuentes se encuentran en el gneis de la vertiente Sur de Somosierra, entre el Cerro de la Cebollera y el de Excomunión.”

eBook: como ya es costumbre, este libro no se comercializa en formato digital, pero en la poderosa triple w doble se puede encontrar de todo, y ahora un pelín más fácil, pues ya está en la humilde BibPubDig.



domingo, 22 de abril de 2012

Irène Némirovsky: Los perros y los lobos (**/***)


(221 pág.; Salamandra)                     (15; marzo de 2012)

Tres niños judíos, dos de ellos mendigos y el tercero de clase alta, tienen un origen familiar común. Sus vidas se cruzan en su Ucrania natal de principios del siglo XX y, debido a los conflictos de la época, emigran a Francia y allí vuelven a cruzarse y a unirse sus destinos: dos de ellos son marido y mujer y el tercero, amante.

Esta nueva novela que leo de Némirovsky es muy interesante, y creo que cuando habla de lo que conoce a través de sus vivencias es mucho mejor: pongo esta novela y Suite Francesa (4; febrero de 2011) por ejemplo, contra L’afer Kurilov (33; agosto de 2010). En esta historia, que parece ser contiene tintes autobiográficos, trata las creencias judías de forma muy valiente para la época, según creo, e irónica para los abstemios religiosos como yo, y el momento actual que nos ha tocado vivir.

Marisol cuando descubre un autor que le gusta acaba con su producción (en este caso, por desgraciada evidencia histórica). Aún tengo en casa dos más por leer y los iré degustando oportunamente.




“A los ojos de sus habitantes judíos, la ciudad ucraniana de la que eran originarios los Sinner tenía tres zonas claramente diferenciadas, como las que se ven en ciertas pinturas antiguas: abajo, atrapados entre las tinieblas y las llamas del infierno, los réprobos; en el centro de la tela, iluminados por una luz pálida y serena, los mortales; y en lo alto, los elegidos.”

eBook: sí




domingo, 15 de abril de 2012

José Luis Sampedro: La sonrisa etrusca (**)


(347 pág.; Alfaguara)                        (14; marzo de 2012)

Un viejo calabrés, sexista por la época de su nacimiento y la educación recibida y, además, de los de “pelo en pecho”, es decir, de los que tuvieron que buscarse la vida a muy temprana edad y participar en una guerra, se va a vivir a Milán a casa de su hijo casado y padre de un bebé a su vez.

Aparte del roce generacional, la novela describe la relación que se crea entre ese abuelo que no crió a sus hijos (cosas de mujeres) y su nieto, que a pesar de que sólo tiene unos pocos meses, va conquistándole, poco a poco, la piedra que la vida le colocó en lugar del corazón. No desvelo mucho, si además, dejo dicho que la forma en que Sampedro va explicando la enfermedad que padece el anciano es más divertida que traumática.

Marisol me había aconsejado esta novela, pero luego me dijo que era ñoña. Puedo aceptarlo, pero yo lo veo de otra manera: no me costó en absoluto ponerme en la piel de ese hombre y entender que la dureza que, en su caso, le ofreció la vida hizo que el lado femenino, que es bueno que tengamos los hombres, no lo encontrara hasta su vejez. Y cuando lo encontró vivió mucho más intensamente.




“En el museo romano de Villa Giulia el guardián de la Sección Quinta continúa su ronda.”


(eBook: para quitar las cabeceras y los pies de página yo edito el archivo mediante Word, si se puede (pestaña Insertar (Encabezado y Pie de página) y opción Quitar para los dos casos). Si no se puede, el mejor consejo que puedo dar por ahora, es buscar otro archivo.)


lunes, 9 de abril de 2012

Joseph Roth: La marcha Radetzky (**)


(348 págs.; Edhasa)                           (13; marzo de 2012)

Leo un libro por estantería y en esta tenía varias opciones, pero me pudo el leer sobre un tema que ya había leído tres libros de dos autores diferentes: resumiendo, Kakania.

La familia Trotta es descrita a través de tres varones pertenecientes cada uno de ellos a una generación diferente, es decir, son abuelo, padre e hijo. Las mujeres de esta familia mueren pronto y los hombres son de carácter seco como una cepa en invierno. Esto es así hasta la mitad del libro, pues a partir de aquí el padre y el hijo se vuelven más humanos (el abuelo murió capítulos atrás).

A mi corto parecer este libro es pobre o insulso en su primera mitad y en la segunda bebe de los personajes de Anna Karénina (45; agosto de 2011) y de la trilogía de Bánffy (52 y 60 en octubre y noviembre de 2011; pendiente el tercero). Huelga decir que en los libros mencionados los personajes tienen una riqueza de la que carecen los del presente. Pero no es un mal libro y me hacía gracia encontrar otro más del mismo tema. (He preferido mencionar a Musil sólo a través del logro de su logo.)




“Los Trotta no eran de antiguo linaje.”


(eBook: Esta nota tendrá el tono de El turista accidental. Como no podía ser de otra manera, este libro tampoco lo encontré editado. Así que lo busqué en internet y lo obtuve en formato .pdf. Hay que tener presente que si en este formato el libro tiene cabecera o pie de página, estos no podrán ser quitados y al leerlo en un ebook nos encontraremos en medio de la narración los mencionados pie y cabecera, siendo muy incómoda la lectura. En la siguiente nota explicaré cómo subsanarlo.)


sábado, 7 de abril de 2012

John Dos Passos: Manhattan Transfer (**/***)


(471 pág.; Plaza & Janés)                  (12; marzo de 2012)

Nunca fui un buen estudiante, pero algunas cosas quedaron en mi memoria. De la asignatura de Literatura de sexto de bachillerato, entre otras obras, me quedó que había que leer Manhattan Transfer de Dos Passos, aunque no recuerdo que la profesora explicara por qué. Y probablemente aún me acordaba cuarenta años después cuando encontré este libro en la calle porque el apellido me pareció curioso. Ahora sé algo más: este escritor, junto con otros de la talla de Hemingway, Scott Fitzgerald y Faulkner, perteneció a la llamada generación perdida. Pero no es lo mismo El ruido y la furia (55; octubre de 2011), que Suave es la noche (46; noviembre de 2010), ni esta Manhattan Transfer.

Entrando en el libro en sí, y vistas las estrellas del encabezamiento, queda claro que recomiendo su lectura, pero ha sido un libro muy difícil de leer para mí: está lleno de personajes que aparecen en uno o dos capítulos y otros que van apareciendo a lo largo de todo el libro, y cada vez me cuesta más retener los nombres y circunstancias de cada personaje, a pesar de que el libro lo leo seguido y tardo entre una o dos semanas en acabarlo, según su longitud.

El motivo de comparar este autor con los otros, es porque habiendo escrito sobre el mismo periodo de tiempo, más o menos, cada uno tiene un estilo diferente y su historia refleja un tipo de vida distinto también. A medida que lo iba leyendo recordaba el libro de Scott Fitzgerald, pues en él aparece un mundo que desapareció de gente muy afortunada (aunque no por ello menos desdichada), y el mundo que nos muestra Dos Passos es la ciudad de Nueva York, calle a calle, plaza a plaza, con todas esas almas desesperadas, muchas de ellas sin futuro ni aspiraciones. Advertidos de que no es un libro de concesiones, sus historias están bien escritas y nos describe muchas facetas de la dureza de la vida de forma sucinta, seca. Como las imágenes de las viñetas que El Roto dibuja a diario en El País.




“Tres gaviotas giran sobre las cajas rotas, las cáscaras de naranja, los repollos podridos que flotan entre los tablones astillados de la valla.”


(eBook: el libro lo encontré y el .epub oportuno también. No puede decirse que leer sea un lujo caro.)


domingo, 1 de abril de 2012

Anne Perry: Los escándalos de Half Moon Street (**)


(362 pág.; El País)                              (11; febrero de 2012)
            
Recordaba haber leído una crítica acerca de esta autora y, como tenemos dos libros de ella en casa, busqué cuál estaba en versión digital. No había ninguna de ellas, pero navegando encontré el .pdf de esta novela.
            
Lo primero que me vino a la cabeza mientras la leía es que es curiosa en el sentido de que la acción transcurre en la Inglaterra victoriana, con lo que mucho de lo que conocemos, en cuanto a avances tecnológicos, aparatos electrodomésticos, o el derecho de la mujer a divorciarse, no existe. Lo que también podría decirse de cualquier novela escrita en el siglo XIX, pero la sensación que tuve es que la autora se recrea en hacernos ver ese hecho diferencial.
            
Al hilo del párrafo anterior, y para dar a conocer un poco el argumento, el asesinado es un reconocido fotógrafo, y admirado por los integrantes de los clubs de la naciente, y nada barata, pasión por la fotografía. Junto a él está una famosa actriz que no sólo “desnuda” sus sentimientos sobre la escena, sino que también lo hace frente al objetivo de la cámara. Y con media docena más de personajes y un detective, ya tenemos el escandaloso (¡para el siglo de la narración!) cuadro al completo.




“Las guirnaldas de niebla empezaban a elevarse poco a poco desde la superficie gris del río y brillaban bajo los primeros rayos de sol.”


(eBook: ya he hablado algo en el primer párrafo, pero quiero hacer hincapié en un hecho: busco y rebusco (porque no existen a la venta) archivos de las novelas que quiero leer que ya poseo en edición vegetal, es decir, lo que llamamos libro.)


sábado, 31 de marzo de 2012

Pere Calders: Unitats de xoc (**/***)


(155 pág.; La Magrana)                     (10; febrero de 2012)

Qué ternura destilan estas páginas escritas por un jovencísimo Pere Calders, alistado en el ejército republicano para defender lo que él creía a pies juntillas y que además "serviría de ejemplo al mundo del camino a seguir".

Qué convencido estaba, no sólo de la victoria final del ejército constitucional, sino de lo bien formados, equipados e incluso, uniformados. A través de las fotos que he visto de la guerra civil, son los últimos adjetivos que se me ocurrirían para dicho contingente humano.

Vale la pena leer este pequeño libro en el que se va describiendo desde el alistamiento, la preparación de un cuerpo especial (él era dibujante), y el atisbo de que la guerra no será un paseo marcial.

En un apéndice escrito medio siglo después de la publicación (increíblemente se publicó durante la propia guerra civil, lo que le ocasionó el destierro) se explica quién fue el coronel al que se le dedica el libro, y entonces uno comprende que Calders no sólo era idealista por su edad, sino que también hubieron otros muchos idealistas de mayor edad y de otros países que creyeron que se debía luchar contra este alzamiento (en minúscula, pues cuándo se ha visto que un crimen merezca ser destacado con la letra mayúscula).




Hem sortit de Barcelona amb un tren militar, ocupat gairebé totalment per ciutadans estrangers que vénen a incorporar-se a les Brigades Internacionals.”


(eBook: no conseguí encontrar este libro en formato digital, así que lo leí en formato tradicional. Leer en este formato es como ir en bicicleta: ¡una vez que se aprende, ya no se olvida!)

domingo, 25 de marzo de 2012

Boris L. Pasternak: El Doctor Jivago (***)


(448 pág.; Noguer)            (9; febrero de 2012)            (Premio Nobel 1958)

Quien haya visto la película, que la olvide; quien lea la contraportada de alguna edición que describa una situación como la que figura en la portada de más abajo, que no haga mucho caso.

Este libro describe la situación de Rusia después de la Primera Guerra Mundial y durante la Revolución de Octubre a través de las vivencias de Jivago: médico joven de familia adinerada que, a pesar de creer en la Revolución, está mal visto por los que rigen los destinos de la nueva Rusia, ya que no proviene de una clase humilde. En contra de lo dicho en las dos primeras líneas, sí que es cierto que conoce a una muchacha de la que termina enamorándose, pero sucede pasada la mitad de la novela, porque la novela trata, fundamentalmente, de transmitir el desconcierto, descontrol y opiniones en contra de la mencionada revolución, llegándose al levantamiento de armas en contra de ese nuevo estatus.

Al pobre médico le sucede de todo: teme por su vida porque los revolucionarios prefieren matarlo a usar sus conocimientos, pues proviene de una familia adinerada; los contrarrevolucionarios lo secuestran porque precisan de sus servicios; su mujer y sus hijos son desterrados debido a sus orígenes; y el que él conviva con una amante hace que tengan que abandonar la ciudad donde viven.

Quien haya visto la película y recuerde la estupenda música de Maurice Jarre, puede que le pase lo que me ha sucedido a mí leyendo la novela: a pesar de leer sobre nieve y más nieve ni una sola vez me vinieron las notas a la memoria, pues esa melodía la tengo asimilada a una vía de escape, a una salida hacia algo mejor, a una belleza que, a pesar de que en la novela se describe, la alegría que me hace sentir la música no se encuentra por ninguna parte.

Obra poética que, sin entrar en detalles escabrosos, da una muestra de lo que debieron ser aquellos terribles años para el pueblo ruso.






“Andaban, y al andar cantaban Eterna memoria.”

(eBook: Como es habitual en los libros que deseo leer, este tampoco se comercializa en versión digital y lo encontré en versión .rtf y, a través de Calibre lo convertí en .mobi. ¿Será esta una constante o en algún momento se torcerá esta serie continua de desencuentros?)