sábado, 14 de septiembre de 2019

Orhan Pamuk: El museo de la Inocencia (**/***)


(645 pág.; Debolsillo)        (45; agosto de 2019)        (Premio Nobel 2006)
Le digo a Marisol que Pamuk escribe para ella, pues aunque no los ha leído todos, no le deben faltar muchos y, nada más se entera de que ha publicado un nuevo libro ya lo tenemos en el lector y, como es el caso, en la estantería. Yo soy como la tortuga de aquel héroe griego: voy más lento y a mi ritmo y, más tarde que temprano, van cayendo. Este es uno de los autores actuales que más me gustan… a pesar de que es muy especial y hay que tener paciencia, pues él también va a su ritmo y no le gusta concretar y por ello se alcanza fácilmente el medio millar de páginas en cualquiera de sus libros.
Y alguna podría ahorrarse, como en esta ocasión. La historia me ha gustado, pues sabe contarla rodeándose de su pasado o del de Estambul, lo que la hace, además de amena, instructiva. Pero en esta novela hay, a mi parecer, mucha repetición de cosas ya contadas y, aunque pueda irle bien al personaje que lo relata, estoy seguro que más de un lector no podrá con ella.
El narrador tiene treinta años cuando se encuentra a una muchacha de dieciocho y se hacen amantes. Ellos son parientes lejanos, pero de distintas clases sociales: ella es dependienta de una boutique y él es hijo de una de las familias más adineradas de Estambul. A pesar de que él se promete a una joven de su misma clase no deja de ver a su amante, lo que le empieza a causar problemas ante el futuro que se le echa encima.
Una brillante radiografía de su ciudad favorita durante los años setenta, de la sociedad turca que empezaba a abrirse a Europa, del cine turco al cual se le dedica buena parte de la novela y de la historia más rocambolesca que uno se pueda imaginar para crear un museo: solo alguien que se puede recrear en el pasado como él lo hace puede ser capaz de llevarlo al futuro. Saber de qué hablo te va a llevar unas cuantas horas, pero es Pamuk y vale la pena pasarlas en su compañía. (Cuando busqué la primera frase del libro para anotarla al pie de la portada leí toda la página y me dieron ganas de seguir: algo tiene que encandila).






“Fue el momento más feliz de mi vida y no lo sabía.”




sábado, 7 de septiembre de 2019

Miguel Delibes: Cinco horas con Mario (**)


(296 pág.; Orbis)                                (44; agosto de 2019)
Tengo a Delibes como un gran escritor, pero yo creo que no he enganchado un libro lo suficientemente bueno como para disfrutarlo como lo imagino. Este me lo encontré y me alegré ya que no he visto la obra de teatro y, en este momento, aunque no me llama la atención, me gustaría verla para saber cómo han tratado esta historia.
La protagonista pasa cinco horas con Mario, su difunto marido, hablando sobre su vida en común; sus deseos, anhelos, querencias y conquistas; qué piensa ella de la gente, de lo que piensan, de lo que hacen y, sobre todo, lo que Mario pensaba, hacía y dejaba de hacer. Cinco horas sin parar de hablar, con todos los dejes de una mujer de mediana edad en los años sesenta en España (con lo que ello conlleva), pero que aprovecha que nadie le llevará la contraria y se despacha a gusto.
¿Por qué no me ha convencido? Porque se repite hasta la saciedad, porque esa cháchara es inaguantable y, aunque ello pueda ser el objetivo del autor, es decir, mostrar una mujer anónima de las que los de mi edad han conocido alguna, el libro cuesta de digerir. Por eso quizá vaya a ver la obra de teatro y comprobar si la han expurgado lo suficiente, pues no creo que dure cinco horas, y la mujer ya no sea como la que aparece en el libro. Mi recomendación es que se empiece a leer y ver hasta donde se llega en este recorrido por la España de los años sesenta.






“Después de cerrar la puerta, tras la última visita, Carmen recuesta levemente la nuca en la pared hasta notar el contacto frío de su superficie y parpadea varias veces como deslumbrada.”




domingo, 1 de septiembre de 2019

Hilary Mantel: Una reina en el estrado (**/***)


(496 pág.; Destino)                            (43; agosto de 2019)
Estaba en Lanzarote cuando acabé León el Africano y tenía previsto leer a continuación este libro del que solo sabía que Marisol lo había comprado en Amazon, y nada más empezarlo me doy cuenta que va sobre la vida de Ana Bolena y no pude, pues de junio a esta parte ya había leído cinco de carácter histórico, de ahí que Dostoyevski sirviera para cambiar de tercio.
Una vez acabado el anterior ataqué este y lo hubiera dejado casi al principio, ya que usaba frases muy cortas que no me gustaban y designaba con “él” a un personaje que no sabía muy bien si era Enrique VIII o su secretario, resultando ser este último. Como seguí leyendo he de decir que está muy bien narrado, que el secretario es Thomas Cromwell y es un personaje estupendo, y es muy interesante la forma de explicar la historia describiendo el ambiente, las intrigas y motivaciones, los deseos y las circunstancias de ese momento histórico. Realmente interesante.
Por si no hubiera quedado del todo claro, Enrique VIII se ha divorciado de Catalina de Aragón y se ha tenido que convertir en el cabeza de la iglesia para poder casarse con Ana Bolena. Toda la familia de esta ocupa puestos importantes alrededor el rey, pero este desea un heredero que no llega, por lo que empieza a pensar en sustituir a Ana. Y aquí comienzan las tensiones entre el rey, los Bolena, la familia de la elegida, Catalina que quiere a su hija como heredera, los reyes de Francia y España y el Papa y, en medio de todos ellos, Cromwell teniendo que contentar y contener a unos y a otros.





“Sus hijas caen del cielo.”




sábado, 31 de agosto de 2019

Fiodor M. Dostoyevski: Los endemoniados (***)


(605 pág.; Bruguera)                         (42; agosto de 2019)
Junto a algunos otros libros me encontré este en la calle y no dudé en cogerlo, pues no solamente me gusta el autor, sino que ya intenté leerlo cuando tenía dieciséis años y no pasé del título, a pesar de que tenía que hacer un trabajo en sexto de bachillerato.
La primera parte, de las tres que tiene, es del estilo de Dickens, es decir, te explica la forma de vida de los personajes y las relaciones entre ellos dependiendo de la clase social a la que pertenecen, hay personajes estrafalarios o de conducta similar (uno de ellos podría aparecer en Casa desolada sin que llamara la atención en absoluto), y se trata mucho el emparejamiento de los que son jóvenes o no tanto. Pero ahí se acaba el parecido. En las otras dos se trata el fondo de la cuestión, que no es otra que la rebelión de las masas a través de atentados dirigidos a encresparlas.
Dostoyevski tenía una novela bastante avanzada cuando se enteró de que unos jóvenes habían matado a un compañero porque creían que los iba a denunciar. Deshizo la novela y la reconstruyó en torno a ese hecho. En las dos siguientes partes, que son muy diferentes a la primera, hay largas explicaciones de orden sociológico, con los personajes hablando con mucha exaltación por lo que se utilizan muchas exclamaciones que, a mi parecer, cortan el seguimiento de la historia.
Una cuestión no bien resuelta es la del narrador, que comienza estando presente en todo lo que se cuenta y termina conociendo los pensamientos de los personajes y sucesos en los que él no aparece, además de desvanecerse su personaje aunque siga explicando los sucesos acaecidos. A pesar de todo, a mí me ha gustado mucho y aconsejaría leer el primer capítulo y seguir hasta donde interese.






“Al proponerme la descripción de unos acontecimientos tan recientes como singulares que han tenido lugar en nuestra ciudad, una ciudad que hasta el presente había pasado desapercibida, me veo obligado, dada mi falta de soltura, a remontarme bastante atrás en el tiempo, para empezar, en concreto, por ciertos detalles biográficos del muy respetable y lleno de talento Stepán Trofímovich…”




domingo, 18 de agosto de 2019

Antón Chéjov: Cuentos (***)


(292 pág.; Pre-Textos)                                   (41; agosto de 2019)
Como ya he dicho anteriormente, estuvimos en la Feria del Libro en Madrid en junio (me lo pasé muy bien) y Marisol, que no le gustan especialmente los relatos, me regaló otro libro de ellos, seguramente atraída por la buena edición del mismo. O quizá, porque recordaba lo mucho que me gusta Chéjov y sus tristísimos cuentos, pero bien escritos, elegantes, con historias bien descritas, y que nos traen la Rusia en la que él vivió. Ahora hace poco más de dos años que leí casi mil páginas de sus cuentos y solo uno de los del libro de hoy he recordado, aunque con mi memoria es posible que haya alguno más.
No obstante lo anterior, los cuatro relatos que voy a mencionar no se encuentran entre los que apunté la vez anterior: El reino de las mujeres, La crisis (prostitución), Vanka (tristísimo, es el paradigma de sus cuentos condensado en cuatro páginas y su inicio merece estar al pie de la portada). La novia es el cuarto, y lo menciono aparte porque después de veintitantas páginas describiendo que una mujer se va a casar y, consecuentemente su felicidad, consigue finalizarlo con su estilo; en otras palabras, no hay cuento que se le escape… pero son tan buenos que no se nos debería escapar ninguno a nosotros.





“Vanka Zhúkov, un muchacho de nueve años que tres meses antes había entrado como aprendiz en el taller del zapatero Aliajin, no se fue a la cama en Nochebuena.”
Vanka




sábado, 17 de agosto de 2019

Amin Maalouf: León el Africano (**)


(399 pág.; El País)                    (40; julio de 2019; leído en Tenerife)
Otro libro histórico relatado a través de una carta, aunque en esta ocasión es mucho más una historia explicada que una misiva. Fue su primera novela y, a pesar de que el personaje existió, más bien parece una novela de aventuras por todo lo que llega a sucederle, pero la historia está muy bien ambientada y recreada sociológicamente.
En formato misiva, que yo haya leído y recuerde, están Yo, Claudio de Robert Graves (1934); Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar (1951); El médico de Córdoba de Herbert Le Porrier (1974). La que comento hoy es de 1986 y, a mi parecer, es la más floja de las cuatro, sin que ello le reste interés porque narra la situación del reino de Granada en el siglo XVI, diferente de las tres historias anteriores aunque muy similar en cuanto al éxodo obligado a la de Córdoba en el XII. El resumen de la historia está comprendido en las cuatro líneas que aparecen después de la portada.






“A mí, Hasan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy.”



domingo, 11 de agosto de 2019

Gabriel García Márquez: La hojarasca (***)


(140 pág.; Plaza & Janés)

(39; julio de 2019; Premio Nobel 1982; leído en Tenerife)

Al igual que en el libro anterior, hay cuatro personajes narradores y la historia sucede en el pasado y en el presente y también se oculta quién es el narrador (ya es casual encontrarme con estos dos libros seguidos escritos con treinta y cinco años de diferencia). A pesar de que tiene pocas hojas, la imaginación es desbordante (por ejemplo, el tiempo no avanza si no hay movimiento) y, como siempre, no falta la belleza y poesía tan características de este autor, a pesar de que es su primera novela y en la que ya aparecen Macondo y el coronel Buendía, doce años antes de la enorme Cien años de soledad.
La historia comienza con la noticia de que un hombre, que era médico, se ha suicidado y que el coronel en cuya casa estuvo viviendo durante muchos años quiere enterrarlo, a pesar de que ninguno de los vecinos del pueblo quieren que se haga. El motivo: una noche fue pedida su ayuda para atender a unos soldados heridos y se negó a prestarla. A partir de aquí, y con las voces de cuatro de los protagonistas, iremos sabiendo más de las vidas de ellos y de las razones por las que el coronel, sobre todo, actúa como lo hace.







“De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca.”




sábado, 10 de agosto de 2019

Manuel Vázquez Montalbán: Galíndez (**/***)


(433 pág.; Anagrama)                         (38; julio de 2019; leído en Tenerife)
Marisol me lo regaló en Reyes, pero se me coló y hasta ahora no lo he leído. Esta novela , basada en hechos reales ocurridos hace sesenta años, ganó importantes premios literarios y, si no es Vilas, es el escritor de la introducción que aparece en el libro digital que he conseguido el que considera que es la mejor novela del autor.
Galíndez fue un representante del gobierno vasco en el exilio después de la guerra civil española. Llegó a tener contactos en la ONU, el FBI y la CIA, al igual que los tenía con dictadores del estilo de Trujillo, es decir, jugaba todas las cartas que le permitieran conseguir su objetivo que era el derrocamiento de Franco o la independencia del País Vasco. Una buena novela histórica que nos toca muy de cerca y en la que aparecen muchas personas de las que hemos oído hablar en nuestro tiempo.
La narración es enrevesada, pues son seis los personajes que hablan, pero unos en el presente y otros en el pasado y Vázquez juega en los inicios de los capítulos sin aclarar al principio cuál de ellos es. La “confesión” de Trujillo me ha parecido lo mejor, pues sin necesidad de criticarlo queda totalmente retratado. Solo me queda por recomendar, a los que aún les quede estómago, que sigan con La fiesta del chivo de Vargas Llosa, donde el protagonista principal vuelve a ser Trujillo que, ojalá, solo hubiera sido un personaje de ficción.






“”En la colina me espera… en la colina me espera…””




sábado, 3 de agosto de 2019

H.P. Lovecraft: El alquimista y otros relatos (**/***)


(126 pág.; El País)                              (37; julio de 2019)
Es como una letanía, pero hace mucho tiempo que quería haber leído algo de este autor, pero hasta ahora no se había dado el caso. Se me podría decir que por qué no lo he leído antes y yo diría “qué más da”, si no es este otro se quedará sin haberlo leído, seguro. Descubrí al otro gran escritor de misterio cuando era adolescente y he leído la mayoría de sus historias (hablo de Poe, por supuesto), pero de Lovecraft no supe nada hasta muchos años después y, aunque ha sido una pequeña muestra sirve para conocerlo.
La diferencia entre los dos escritores es que este basa sus historias en la mente, es más esotérico, fantástico y explica historias de miedo irreales, y que en su momento debieron causar su más que menos espanto. A mí me gusta más Poe, más terrenal y cuyas narraciones le pueden pasar a cualquiera (que viviera en las circunstancias de la época). El relato que más me ha gustado ha sido el que figura al pie de la foto, y del resto mencionaría Polaris o La tumba, quizá las menos fantásticas, tema que no me termina de interesar, pero a pesar de ello Lovecraft ha valido la pena.







“La vida es algo terrible, y tras el telón de lo conocido asoman atisbos de demoníaca verdad que la hace a veces infinitamente más temible.”
Hechos tocantes al difunto Arthur Jermyn y su familia




domingo, 28 de julio de 2019

Vladimir Nabokov: Curso de literatura rusa (***)


(563 pág.; B)                          (36; julio de 2019)
Anna me regala este curso el día de Sant Jordi y lo acepto con gusto pues ya había leído buenas referencias de él, así que mientras por las noches estoy con Küng durante el día recibo clases del maestro Nabokov. ¡Y qué clases!
Nabokov habla de la literatura rusa del siglo XIX, pues en el XX sostiene que no hay literatura desde el momento que gana la revolución y los escritores son impelidos a escribir sobre lo que interesa destacar a los soviets (véase el párrafo después de la portada). Entre los escritores a los que dedica sus páginas están Gógol, Turgueniev, Gorki, Dostoievski, Chéjov y, sobre todo Tolstói con Ana Karenina. Esta obra es comentada, explicada y diseccionada ocupando buena parte del libro, lo que es un deleite si, sobre todo, es tu obra preferida de Tolstói.
De los otros autores explica algo de su vida y, con cierta profundidad, un par o tres de sus obras, destacando Gógol y Chéjov. Considera autores menores de los nombrados a Gorki y Turgueniev y también, sorprendentemente para mí, a Dostoievski, y ofrece sus razones. En cualquier caso, es una lectura muy interesante y que, para obtener lo máximo de ella, se debería ir leyendo las obras que menciona de las que resalta lo bueno, o no tan bueno, que tienen.
Dos apuntes marginales: no habla de poetas porque considera que se deberían leer en ruso y opina que la mejor literatura rusa del siglo XX ha sido escrita por exiliados.







“Es difícil abstenerse de ese respiro que es la ironía, de ese lujo que es el desprecio, cuando se pasa la vista por la ruina a que unas manos sumisas, tentáculos obedientes guiados por el abotargado pulpo del Estado, han conseguido reducir cosa tan fiera, tan caprichosa y libre como es la literatura.”




sábado, 27 de julio de 2019

Hans Küng: Libertad conquistada (**/***)


(619 pág.; Totta)                                (35; julio de 2019)
Hacía mucho tiempo que perseguía este libro, digitalizado, y no lo encontraba y cuando estuvimos en la Feria del Libro en Madrid, en la caseta de la editorial, lo vi a primera vista. No sé si venden muchos libros de este estilo, pero amablemente me dieron su catálogo.
Probablemente no conozca ni dos personas a las que le pueda aconsejar su lectura, a pesar de que considero que es muy interesante, interesantísima añadiría, pero ¿la vida y pensamientos de un teólogo puede ser interesante? Pues sí y más la y los de este inteligentísimo suizo.
Comienza la historia como todas: hablando de él, pero para eso se remonta a la historia de Suiza y de la libertad que la ha caracterizado. Curioso y a la vez ilustrativo. En todos los nombres de los capítulos aparece esa palabra tan importante para él y que ha sido su santo y seña en su vida: libertad. A los veinte años estudia teología durante siete años en Roma ¡cursando todas las asignaturas en latín! Después filosofía y, para no aburrir, solo añadiré que fue el teólogo más joven que participó en el Concilio Vaticano II y, poder conocer los entresijos de lo que sucedió en él, es razón más que suficiente para leer el libro.
Aunque ya he dicho que me lo he pasado muy bien leyéndolo, quiero reseñar algunos peros. Los materiales: algunas frases (pocas, dentro de un libro de 600 páginas) creo que no están bien traducidas o suficientemente claras; el abuso de las mayúsculas en los nombres y de las admiraciones ni los he entendido ni me han parecido apropiados. Los peros de contenido: Küng demuestra mucha imparcialidad mientras no llega a los años del Concilio; en ese momento, y poco a poco in crescendo, va quejándose de lo que no se hace tan bien o tan correctamente como se debiera y las críticas a las personas arrecian y se repite en sus argumentos. Una lástima, pues mis humildes tres estrellas las merece la primera mitad del libro.







“Todo podía haber sido completamente distinto.”




domingo, 21 de julio de 2019

Herbert Le Porrier: El médico de Córdoba (**/***)


(343 pág.; Grijalbo)                           (34; junio de 2019)
No conozco a este autor, pero está en la biblioteca, en la estantería oportuna y el momento indicado. Lo más curioso es que Marisol, que tiene una portentosa memoria, no tiene conciencia de haberlo leído ni comprado. Bueno, pues lo estreno yo.
Maimónides es un apellido que me sonaba, pero del que no conocía nada y este libro explica a través de una carta, como en las elegantísimas Memorias de Adriano, la vida de este médico y filósofo que nació en Córdoba hace ochocientos años, cuando esta ciudad alcanzó su máximo esplendor. A pesar de ser judío trató con musulmanes y cristianos y trabó conocimientos y amistad con los hombres más sobresalientes de su época.

Yo, que no tengo suficientes conocimientos de historia, me planteo cuántas veces entre estas tres religiones se han tendido puentes y se han conquistado los territorios de unos y de otros sin alcanzar un acuerdo definitivo. En el siglo XXI estamos como en la Córdoba de Maimónides.







“Soy yo, Moisés el español, desterrado de Jerusalén, primogénito del fallecido juez Maimónides, quien, a la edad de setenta y cinco años, expone sus malos pensamientos; los buenos, ya lo sabes, se consignaron en cantidad de cartas y libros que circulan alrededor de nuestro gran mar interior, desde Bagdad hasta Narbona, y allende, hasta Tréveris y Coblenza en las orillas del Mosela y el Rin.”




sábado, 20 de julio de 2019

Henrietta Boggs: Casada con una leyenda. Don Pepe (***)


(273 pág.; UCR)                                 (33; junio de 2019)
Daniela me presta este libro que no encuentro digitalizado, por lo que cuando acabo el de Nervo que he leído en papel me dedico a este. Como ya he comentado alguna vez, los de papel los leo antes de acostarme y no los saco de casa, pues la comodidad de poder llevar el lector en el bolsillo no tiene precio. Al final me he acostumbrado a tener en la cabeza dos historias, pero no pueden ser del mismo estilo, como por ejemplo de intriga, pues entonces sí que no podría seguir ninguna de las dos.
A pesar de que por mi trabajo tengo algún conocimiento de Costa Rica y que sabía que Don Pepe había sido el que modernizó el país, desconocía quién era, cómo era su carácter, qué le llevó a la política y a tomar decisiones como la de prescindir del ejército (¿no es increíble?), por lo que cogí el libro con ganas y lo leí en las tres noches de un fin de semana. Es realmente muy bueno, pues no solo informa sino que lo hace con soltura y abarcando una infinidad de temas.
La autora tenía 21 años cuando se fue de vacaciones a Costa Rica y, gracias a unos tíos suyos que vivían allí, conoció a Don Pepe, terrateniente preocupado por mejorar el rendimiento de la producción y la vida de sus compatriotas. Al cabo de poco tiempo se casaron y, debido a la situación del país, él comenzó a pensar en dedicarse a la política.
En el libro se habla mucho de él y sus motivaciones e inquietudes, pero nada de lo que le llevó a ella a realizar ese viaje y a casarse; tampoco se comenta nada de su familia norteamericana, salvo al final en el que la visita su hermana. Quizá en el documental First lady of the revolution, de 2016, haya algo de información de lo mucho que falta en el libro en relación a ella.







“De pie sobre la cubierta del barco, miraba la línea cada vez más precisa de la costa.”




sábado, 13 de julio de 2019

Amado Nervo: Obras completas (**/***)


(403 pág.; Aguilar)                             (32; junio de 2019)
Tal y como dije en marzo que haría, he leído el resto de la obra en verso de Nervo. Si tuviera que elegir cuál de las dos partes me ha gustado más no sabría cuál escoger: está ordenado cronológicamente por lo que en la primera están sus poesías juveniles y en la segunda las últimas que compuso, lo que conlleva que en estas el tema de la muerte esté más presente, por la gente que ha conocido y por él mismo, y también el tema de la vejez y el de algún amor perdido.
Aunque en todos los libros que componen esta parte he encontrado poesías que me han gustado mucho resaltaría Los jardines interiores, El estanque de los lotos en el que aparece el párrafo que figura después de la foto del libro y, sobre todo, La amada inmóvil, que me impresionó profundamente porque llega a hacer sentir lo que puede ser la pérdida de un ser muy querido.
Cada uno debe sobrellevar el dolor de la ausencia definitiva como mejor sepa y pueda; personalmente no me consuelan ni la vida mejor ni otra posible vida, por lo que encontrar unas palabras tan bellas que me transmiten el dolor que sintió otra persona ante la misma situación en la que yo me he encontrado ya algunas veces me parece que puede paliar de alguna forma el mío propio. Esta capacidad para rimar sencillas palabras y crear bellos pensamientos en una situación tan dolorosa hace de Nervo un gran poeta. ¡Ahora a por su prosa!







“La sutil destemplanza de una tarde marcera
enfermó sus pulmones; su invisible puñal
le clavaron los cierzos en la espalda de cera,
y hela allí entre las rosas que ofreció primavera
cual friolentas primicias para su funeral…”
La novia



domingo, 7 de julio de 2019

Hugh Laurie: Una noche de perros (*)


(18 de 409 pág.; Booket)                               (31; junio de 2019)
En la contraportada se puede leer: “el estimulante debut literario”. Según Sienkiewicz, Petronio le dijo a Nerón “incendia, pero no toques la cítara”. No soy el primero ni el segundo, pero le puedo decir a Laurie que haga de médico, pero que no escriba; y al de la contraportada que lea a Wodehouse y verá lo que es un estímulo. Aunque, bien pensado, yo tuve uno en la segunda página: ya quise dejar el libro, pero como estaba en un autobús me di de plazo hasta que llegara a la parada en la que me interesaba bajarme y de ahí las dieciocho páginas horrorosas que leí.
Pocos libros de los que he leído tenían tan mala pinta en las primeras líneas como este. Más bien parece que estuviera en un plató de televisión, en uno de esos programas de noche que hay que hacer que la gente no se duerma, y le hubieran dicho que soltase chistecillos sin ton ni son y a diestro y siniestro (la mayoría de ellos son siniestros). Son comparaciones grotescas que interrumpen la narración que intenta avanzar y que no lo consigue. Si le dijeron que era gracioso le engañaron de mala manera… y a los posibles lectores también.






“Imagínate que tienes que romperle el brazo a alguien.”




sábado, 6 de julio de 2019

P.G. Wodehouse: El inimitable Jeeves (**/***)


(216 pág.; Anagrama)                                   (30; junio de 2019)
Tardo años en repetir un autor si no lo considero muy bueno, pues hay muchos en medio, pero aunque tarde, termino leyendo cuando menos otro de sus libros, como puede ser el caso. Estuve dudando si este libro era mejor que el anterior y, al final, he creído que sí, pues sus historias por capítulos configuran una historia mayor y los personajes van apareciendo repetidamente.
Jeeves es el mayordomo de un joven acomodado que lo único que le pide a la vida es desayunar tranquilamente cuando se despierta, pero cuando no es su tía (que desea casarlo a toda costa), son sus sobrinos (que vienen a proponerle un buen negocio… para ellos), o algún amigo descarriado que viene a pedirle consejo o dinero. Y es aquí donde interviene la capacidad de solucionar problemas de Jeeves, el mayordomo ideal, salvo cuando tiene alguna opinión al respecto del vestuario de su patrón, pues entonces este no le habla y tiene que solucionarlo él solo y, aunque al final todo termina bien las situaciones se complican y embarullan, provocando en el lector, cuando menos, una sonrisa.
Otro motivo para considerarlo muy recomendable es que la finura y elegancia en el comportamiento que Wodehouse atribuye a Jeeves es muy mordaz y crítica para la época en la que, presupongo, suceden los hechos. Elegante y sutil, difícil de encontrar otro autor como él en estos días.





“–Buenos días, Jeeves –dije.”



domingo, 30 de junio de 2019

Juan Gómez-Jurado: El paciente (**/***)


(480 pág.; Planeta)                            (29; junio de 2019)
La portada no le hace justicia al contenido, ni tiene que ver con él. Lástima, porque es una muy buena novela de intriga en la que, además, se plantea un dilema moral que hace que su lectura tenga algo más que el puro entretenimiento. Este libro en formato digital me fue regalado por el autor después de enviarle mi comentario de Cicatriz, lo que le agradecí por correo y después yendo a la Feria del Libro de Madrid a solicitarle un autógrafo en Reina roja, lo que me costó más de dos horas; pero he de decir en su favor que pocos autores pueden ser tan afables, educados y simpáticos como él, de ahí el retraso. Fue un placer leer este libro y conocerlo en persona (su voz ya me era familiar por el podcast Todopoderosos).
Como nunca me gusta desvelar hechos que el autor reserva para el momento que ha creído oportuno poco diré de la historia: un cirujano viudo tiene una hija a la que cuida en la medida que su trabajo se lo permite, pues él considera que su deber está por encima de sus cuestiones personales e, incluso, de las que marca el carísimo hospital para el que trabaja llegando a operar a personas sin medios de forma gratuita lo que le acarrea algunos problemas con la dirección. Pero su habilidad como médico hace que le permitan estas veleidades y aquí comienza la historia del paciente que llega al hospital por el renombre del cirujano y los peligros que esto entrañará para todos. En menos de medio millar de páginas, que se pasan como un suspiro, sabrás por qué y cómo. Tú mismo.







“Todos ustedes creen conocerme.”




sábado, 29 de junio de 2019

Raúl de Tomás Barrado: La ascensión de Oto (**/***)


(76 pág.; Apeirón)                              (28; junio de 2019; en Madrid)
Lorenzo me regala el digital de este libro que está escrito por un conocido suyo. Me viene al pelo para leer una novela de ciencia ficción de un autor nuevo para mí. Aunque más bien es un relato que una novela, la trama suple la longitud con la intensidad y en menos de ochenta páginas explica una historia que tiene la suficiente tensión como para desear leer más de este autor, que ya no es nuevo.
Tal y como nos hace saber la primera línea del libro, todos los humanos ya tienen un asistente con unas características tan especiales, que no quiero revelar, que lo hacen un compañero, amigo o pareja que satisfacen las necesidades de sus propietarios. El protagonista de la historia quiere cometer un delito sin que pueda ser descubierto, lo que no es nada fácil debido, precisamente, a los asistentes.
La novela es suficientemente corta como para que no intente hacer un resumen más largo, pues ello entrañaría desvelar hechos que vale la pena leerlos tal y como el autor decidió.





“Todos los humanos comparten su larga y sostenida vida con un asistente SIANCO.”




domingo, 23 de junio de 2019

Santa Teresa de Jesús: Poesía y pensamiento (**)


(200 pág.; Amazon)                           (27; junio de 2019; en Madrid)
Tal y como dije hace unos meses cuando leí el segundo libro de San Juan de la Cruz, ahora he leído otro de esta santa. También en este el pensamiento va dirigido a enseñar u orientar a las hermanas de su congregación, a indicarles qué se siente ante la presencia del Esposo o cómo reconocerla. Para alguien como yo, y unos cuantos siglos después de que fuera escrito, es difícil apreciarlo; puedo entender que en ese momento y, sobre todo para ella, fuera la expresión máxima de su sentimiento, pero no puedo compartirlo.
Tenía más esperanzas de que su poesía me llegara pero, aparte de la más conocida de ella y que puse como ejemplo en mi primer comentario, la mayoría son de rima sencilla y el tema del que tratan, naturalmente, repetitivo, por lo que a pesar de haber sido declarada la primera doctora de la Iglesia mi falta de sensibilidad y perspectiva hace que no la considere más allá de recomendable.





“Dichoso el corazón enamorado
que en solo Dios ha puesto el pensamiento:
por El renuncia todo lo criado,
y en El halla su gloria y su contento;
aun de sí mismo vive descuidado,
porque en su Dios está todo su intento,
y así alegre pasa y muy gozoso
las ondas de este mar tempestuoso.”
Corazón feliz




sábado, 22 de junio de 2019

Harold Lamb: Carlomagno (**)


(335 pág.; El País)                              (26; junio de 2019)
             Si no te interesa especialmente el personaje en cuestión, la Historia en general o el autor, solo puedes agarrarte a que en esa estantería no queda otro libro por leer o es el más atractivo. Dicho esto, y como me pasa mayormente, el personaje es interesantísimo, la historia contada me ha sorprendido por mi total desconocimiento y el autor, concienzudo y detallista, lo que quizá hace que la acción no parezca avanzar, pero glosa la figura de Carlomagno desde todos los ángulos posibles.
          Año 800 D.C. El continente europeo está ocupado por un sinfín de pueblos. El imperio romano ha desaparecido escindido en dos. El Papa se encuentra acosado por todos aquellos que quieren conquistar su territorio y acude en busca de ayuda a Pipino el breve, rey de los francos. Su hijo Carlos está presente en las negociaciones y, después de la inesperada muerte de su padre, asciende al trono manteniendo el tratado. A partir de ese momento, y a través de la vía diplomática, irá anexionando pueblos y territorios hasta ser proclamado emperador. Pero este resumen aventurero es lo menos interesante pues, a su vez, poco podía esperarse de un pueblerino, que es lo que era, y, en cambio, su ansia de conocimiento hizo que resurgiera la cultura y el arte romanos, a la vez que legislaba y creaba una identidad europea.





“Su nombre era Carlos.”




sábado, 8 de junio de 2019

Vikas Swarup: Aprendiz por casualidad (**)


(464 pág.; Suma Internacional)                                (25; mayo de 2019)
Repito autor y me encuentro con una muestra más de describirnos la vida en la India. En esta ocasión adapta la estructura de pruebas de su famosísima primera novela ¿Quiere ser millonario? a la vida fuera de la pantalla y nos sigue mostrando y recreando un país como la India que no deja de ser una completa desconocida para los que solo la hemos visto en la pantalla o leído sobre ella.
Un multimillonario indio quiere encontrar a su sucesor fuera de su familia y cree que una empleada de un establecimiento de electrodomésticos puede ser la candidata ideal. Contacta con ella, le explica su idea y le da suficiente dinero para que acepte ponerse a prueba. No serán pruebas pensadas ni programadas, sino lo que la vida le vaya planteando y cómo ella lo vaya resolviendo será lo que él valorará y le indicará si ha pasado la prueba.
El inicio es más prometedor que el desarrollo de la novela, en parte porque se ve el esqueleto del primer libro, y porque vengo de leer Sakura que también consiste en superar diversas pruebas.




“En la vida nunca consigues lo que te mereces, sino lo que negocias.”




sábado, 1 de junio de 2019

Don Juan Manuel: El conde Lucanor (***)


(285 pág.; El País)                              (24; mayo de 2019)
Hace poco más de seis años que intenté leer este estupendo libro, pero lo encontré en castellano antiguo y no tuve paciencia de ir al diccionario que aparecía al final (los dos párrafos que aparecen después de las portadas son idénticos, aunque uno se entiende mejor que el otro). No obstante, he tenido paciencia hasta encontrar otro digitalizado que ya estuviera en un castellano más cercano a mi tiempo y he podido disfrutar del medio centenar de relatos cortos y un poco más largos hacia el final en el que el autor ha recopilado la sabiduría popular para evitar dramas, engaños y peleas.
Los ejemplos que pone Patronio a su señor son lugares comunes la mayoría, conocidos “por todos” siglos después, pero no por ello dejan de ser interesantes como respuestas a las cuestiones que le plantea el Conde Lucanor. Otros relatos son divertidos y ligeramente más largos y sesudos los cuatro o cinco últimos.
Por mi culpa, de poco o nada me sirvieron mis estudios de Literatura en sexto de bachillerato, pero recuerdo muchos de los autores y obras que aparecían en el libro. Por algo era y me alegro de ir leyéndolos poco a poco… hasta que consiga ese libro de sexto y vea que no me falta ninguno por leer.





“UNA vez estaba hablando apartadamente el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:
     —Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico, no hace mucho me dijo de modo confidencial que, como ha tenido algunos problemas en sus tierras, le gustaría abandonarlas para no regresar jamás, y, como me profesa gran cariño y confianza, me querría dejar todas sus posesiones, unas vendidas y…”




sábado, 25 de mayo de 2019

Simone de Beauvoir: La mujer rota (***)


(272 pág.; Pocket)                              (23; mayo de 2019)
Segundo libro que leo de ella y me quedo con ganas de leer más. La capacidad de análisis de situaciones en las que se puede encontrar una mujer y cómo hacer de ello un relato interesante, entretenido, que no decaiga y, ahora viene lo malo, real, duro, amargo para la protagonista, evidenciando que, en muchas ocasiones, a pesar de haber sido lesionada en sus anhelos o derechos, o creer que lo ha sido, la salida no existe para ella, pues el pasado no puede rehacerse y el presente y el futuro implican vivir con el sinsabor de que no sucedieran las cosas como ella esperaba y sin posibilidad de arreglo.
En La mujer rota una esposa acepta que su marido tenga una amante con la idea de que, como él es un intelectual, se aburrirá de ella. Pero la situación dura meses y meses y él, cada vez más, quiere seguir con la amante.
En el siguiente relato, otra mujer intelectual rechaza seguir teniendo relación con su hijo porque este ha dejado la posibilidad de enseñar en la universidad por entrar en la Administración. No solo circunscribe su enfado a su hijo, sino que la relación con su marido también se deteriora.
El último es el monólogo de una cascarrabias que vive sola y que achaca todos sus males a la humanidad completa: los vecinos porque hacen ruido en las fiestas de cumpleaños y la noche vieja, el tránsito porque hace ruido también, y a su familia porque no la apoyan suficiente y por eso nadie le hace caso cuando se queja de todos los males que la acucian.




“Extraordinario decorado el de este bosquejo de ciudad abandonada en los confines de un pueblo y al margen de los siglos.”
La mujer rota




domingo, 19 de mayo de 2019

Philip Kerr: Si los muertos no resucitan (**/***)


(512 pág.; RBA)                                  (22; mayo de 2019)
Este sistema de pillar un libro de la estantería de un autor que no haya leído es bueno para mí, pues de esta forma me obligo a leer a todos los autores que tenemos y no solo a aquellos cuyas portadas me inducen o me suenan de algo. A Kerr no lo conocía de nada y su portada, aunque me gusta, no sé si habría sido determinante para escogerlo. Ha sido una sorpresa muy agradable e interesante.
El protagonista es un detective de hotel, ex policía debido a su poca habilidad para morderse la lengua, pero lo suficientemente bueno como para que en los años iniciales del nazismo no pasara a mejor vida. En esa vida se cruza una periodista estadounidense que quiere documentarse de los abusos de poder sobre los judíos, para evitar que se celebren los Juegos Olímpicos en Berlín, y también está un empresario del mismo país que está haciendo negocios con los constructores de las instalaciones olímpicas. Todo ello acarreará serios problemas para el protagonista, pero no será en Berlín donde se llegue al desenlace de la historia, sino en La Habana de Bautista, donde tiempo después se encontrarán estos tres personajes. El sarcasmo del ex policía en sus expresiones y opiniones lo equipara a cualquier detective de los mejores años de la novela negra americana.




“Era un sonido de los que se confunden con otra cosa cuando se oyen a lo lejos: una sucia gabarra de vapor que avanza humeando por el río Spree; una locomotora que maniobra lentamente bajo el gran tejado de cristal de la estación de Anhalter; el aliento abrasador e impaciente de un dragón enorme, como si un dinosaurio de piedra del zoológico de Berlín hubiese cobrado vida y…”