viernes, 18 de marzo de 2022

Elena Ferrante: La niña perdida (*)

(207 leídas de 480 pág.; Lumen)                   (18; marzo de 2022)

Marisol leyó tres libros de esta autora en unos diez días y yo leí que era recomendable esta cuarta entrega, que Marisol ya no quiso leer. E hizo bien.

Me voy al hospital y me lo llevo como libro a leer (solo iba a estar veinticuatro horas). Cuando vuelvo a casa sigo leyendo, pero llega un momento que me planteo el porqué lo hago. Y a eso voy en el párrafo siguiente.

En esta novela, que sé que es la cuarta de una tetralogía que, aparte de la cantidad de personajes que salen que ya tienen un pasado y que yo desconozco, se puede leer como si no fuera así, se trata la vuelta al pueblo de una de las dos amigas y ello es la excusa, porque la vida ha cambiado, para que se nos vaya informando de lo que son ahora, por lo que es como si la historia comenzara allí. Esta mujer, que ha tenido un pasado con más de tres o cuatro hombres del pueblo, ha tenido una amiga de la que ahora se encuentra alejada pero, como se aprecian, volverán a aceptarse y, supongo yo, que donde la dejé (casi la mitad) comenzaría la parte de la intriga que se ha ido tejiendo desde el principio de la historia.

El problema es que no deja de ser una historia de chismorreos (la palabra chafardería no está en la RAE) tales como qué me pasó con este, qué haré con el hijo de aquel cuando estoy con otro, me gusta aquel otro pero no está por mí todo lo que yo quisiera, y así ad libitum, y a mí se me acabó al día de estar en casa.





“Desde octubre de 1976 hasta 1979, cuando regresé a Nápoles para vivir, evité reanudar relaciones estables con Lila.”



sábado, 12 de marzo de 2022

Mercedes Salisachs: El secreto de las flores (**/***)

(200 pág.; Plaza & Janés)                   (17; marzo de 2022)

Recuerdo que en 1975 en las cajas de ahorros, por Sant Jordi, se regalaba La gangrena, obra de esta autora que había ganado el Planeta aquel año. Yo siempre iba a ingresar dinero en la libreta ese día para que me regalaran libros, pero ese título no me gustaba, así que no lo cogí… y siempre me he quedado con las ganas de leerlo. Un día me encontré en la calle el libro que hoy comento y lo cogí con gusto, pues así me resarcía del no ni había conseguido ni leído. Quedará pendiente, pero no olvidado.

La historia que cuenta en este libro es la de un hombre, abuelo ya, que no se habla con su hijo desde hace tres años y del que recibe una escueta llamada indicándole que tendrá que cuidar a su nieto durante tres meses. El abuelo lo acepta y se dedica al nieto en cuerpo y alma durante ese tiempo a fin de que ello sirva para acercarse de nuevo a su hijo, pues habían estado muy unidos y desconoce la razón por la cual su hijo dejó de hablarle.

En la novela hay alguna trampilla que acerca la narración al lector, tal como el relato de unos pensamientos que un niño de cinco años no tiene y que el abuelo no haya sido capaz de discernir el secreto que entraña el silencio de su hijo y que el lector terminará descubriendo con la última analepsis. A pesar de ello, la novela está bien, pues es entretenida y se lee fácil.




“Si Gregorio no me hubiera llamado por teléfono desde Tailandia hace escasamente una hora, yo continuaría creyendo que mi empeño de asesinar el pasado iba a poder realizarse tarde o temprano sin excesivo esfuerzo y con la mayor impunidad.”



viernes, 11 de marzo de 2022

Antonio Machado: Campos de Castilla y otros poemas (***)

(126 pág.; El País)                   (15; marzo de 2022)

Hace un par de años que lo puse en la lista para leer y hasta ahora no he podido comprobar lo bueno que fue Machado. Marisol se sabe de memoria muchos de sus poemas como, por ejemplo, el del pie de la portada, que me parece increíble que se pueda describir la vida de una persona en verso, teniendo en cuenta que la inventiva se ha de adaptar a lo vivido por el retratado.

Las descripciones de Castilla, del campo y de sus gentes son el objeto principal de este libro, que no incluye todos los poemas que sí están en el formato digital, así que he leído los dos, con lo que he leído completamente esos Campos y, además, otros poemas.

Irene Vallejo lo mencionaba en su fantástico El infinito en un junco y yo no quiero acabar estas líneas sin mencionar La tierra de Alvargonzález, un cuento o relato que está escrito en prosa y también en verso, donde podemos conocer las desgracias de la familia del que da pie al título. Me impresiona mucho su capacidad de poder rimar una historia ya contada. Machado es un autor imprescindible como hay pocos.





“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.”

Retrato



domingo, 6 de marzo de 2022

Ricardo Palma: Filigranas (**)

(51 pág.; Fundación Biblioteca)                     (14; febrero de 2022)

Este es el segundo libro que leo de Palma como autor del año, séptimo en total, pero ha dejado de serlo, pues los libros que se encuentran de él no dejan de ser más que pequeñas obras que, aunque entretenidos, no añaden más que ingenio al autor de las Tradiciones Peruanas. De aquí a diez libros otro autor ocupará su lugar y este, Zweig, sí que espero que pueda durar el año entero que comienza ahora.

Este librito de medio centenar de páginas recoge autógrafos, firmas de libros, algún obituario y otras líneas nacidas de su pluma. En la mayoría de ellas se ve la gracia que tenía Palma requebrando a las señoritas, agasajando a sus iguales o laureando a figuras históricas. Véase el pie de la foto como muestra de lo anterior.





“Tome nota, doctor, de esta simpleza:

No hay mejor aislador que la pobreza.”

Electricidad (autógrafo)



sábado, 5 de marzo de 2022

Anthony Doerr: La luz que no puedes ver (**/***)

(664 pág.; Suma Internacional)                     (13; febrero de 2022)

No sé de dónde saco el consejo de que esta novela vale la pena leerla, aunque sí sé que de Marisol no fue, pues no le gustó. La cojo con cierto reparo, pues su opinión me importa, pero pienso que si no me convence no llegaré a la mitad, pues tiene muchas hojas. Pero pasé de la mitad y he llegado al final habiendo disfrutado de su lectura, por lo que yo la aconsejo , a pesar de que sus capítulos de muy pocas páginas, tres o cuatro, no es de lo que más me gusta.

La historia que cuenta la novela es doble y con analepsis a lo largo de ella; es decir, cuenta la vida de un chico alemán y de una chica francesa con saltos en el tiempo, por lo que nos vamos enterando de lo que fueron sus vidas cuando eran niños y en el momento presente de la historia que es la época nazi. Ninguna de las dos vidas les fue fácil ni el entorno les podía ayudar, pero ambos tienen habilidades que les permite, no solo sobrevivir, sino estar por encima de muchos de los que les rodeaban. La historia es entretenida salvando un par de momentos que no me han parecido logrados del todo.





“Caen del cielo como una lluvia al anochecer, sobrevuelan la muralla, hacen piruetas sobre los tejados, revolotean sobre los barrancos y entre las casas.”



domingo, 27 de febrero de 2022

Miguel Mihura: Maribel y la extraña familia (**/***)

(214 pág.; Austral)                  (10; febrero de 2022)

Este libro me lo regaló Joel por mi cumpleaños ¡de 2021! No sé cómo lo hice de mal el pasado año para que haya habido este desorden, pero este año lo he comenzado con mejor pie, tanto es así, que lo he utilizado para el CLC de este mes y ha quedado leído, espero, el último libro que me regalaron.

Como obra de teatro que es, en tres sentadas lo lees y, en la primera me pareció que era una obrilla que no estaba mal pero que no podía sostenerse por lo increíble de la historia. Nada más acabarla le puse dos estrellas, es decir, que aconsejaba su lectura a secas. A la mañana siguiente, mientras me duchaba, me vino a la memoria Pretty woman, de 1990, que la he visto varias veces y siempre me ha gustado. ¡Ah, amigo!, a la película le pondrías tres estrellas, pero ¿acaso no es Maribel treinta y cinco años después? Mi puntuación final para esta Maribel es de muy recomendable.

Con la comparación, y si se ha visto la película, quizá no haga falta dedicar un párrafo al contenido de la historia, pero rápidamente diré que un joven provinciano va a la ciudad a buscar una chica moderna que le saque de su ensimismamiento y formar una familia y, como no hay ninguna más moderna que aquella que comercia consigo misma, es a una de estas a la que encuentra primero. Y es aquí donde, al llevarla a su casa y presentarla a su madre y su tía, te parece que esto no se sostiene, lo que es cierto, pero visto como un cuento, aprecias toda la carga de profundidad que conlleva el no prejuzgar a la persona por lo que ha terminado siendo si, ofreciéndole la posibilidad de dejar atrás el pasado, consigue ser lo que, en principio, ni parecía ni llegaría a ser. En resumen, es una comedia amable que representada debe tener más interés que leída.





“Doña Paula.­­­­– ¿Qué? ¿Qué les ha parecido?”



domingo, 20 de febrero de 2022

Max Aub: Crímenes ejemplares (**/***)

(112 pág.; Thule)                    (12; febrero de 2022)

Cuando era preadolescente yo me conseguía los libros que quería leer sin consultar a ningún adulto y, entre mis autores preferidos, estaban Verne, Fleming y Reinfeld (ajedrez), por lo que no sé ni de dónde ni cómo llegó a mis manos (quizá me lo encontré en la calle, premonitoriamente) el libro que hoy he leído y que paso a comentar.

Aub se dedicó a preguntar a asesinos convictos porqué lo habían hecho y este libro recoge las respuestas de decenas de ellos que estaban encarcelados en Francia, España y México. Mayormente las respuestas son escuetas, aunque algunas son más elaboradas y son, estas últimas, las que hasta pueden arrancarte una sonrisa debido al “ejemplar” motivo por el cual realizaron su crimen. Nadie está exento de cometerlo, sea blanco o de color, joven o viejo, hombre o mujer, y de todas estas clases aparecen en las páginas de este libro. Excepcionalmente, la frase al pie de la portada no es la primera frase del libro, sino de la introducción del propio Aub, que resume, mostrando todo su ingenio, el contenido del mismo.





“No hay tantos crímenes como dicen, aunque sobran razones para cometerlos.”



viernes, 18 de febrero de 2022

Mauricio Wiesenthal: Orient-Express (**/***)

(384 pág.; Acantilado)                        (11; febrero de 2022)

Ya he comentado en otra ocasión que el veintitrés de julio de dos mil veinte era un día triste para mí porque celebrábamos el Día del Libro que no se había podido celebrar en abril por la pandemia; no pensaba ir a comprar ningún libro pero, al final, pensé que me sentiría mejor si terminaba yendo a por esas piezas que no está prohibido cazarlas, aunque hubo tiempos no muy lejanos en los que sí lo estuvieron. El resultado de esa cacería, para Marisol, fue este curioso libro que ya estaba firmado por el autor con una bella e inclinada letra. De él tenía una recomendación pendiente de leer, pero este me pareció más oportuno. Marisol aún no lo ha leído, pero yo lo he disfrutado mucho, aunque no ocultaré que quizá pudiera podarse un poco.

El leitmotiv es, como puede adivinarse por la portada, el fantástico y fabuloso Orient-Express, quizá el más famoso de los trenes. Con este motivo, Wiesenthal nos pasea por toda Europa y Asia Menor a bordo de los elegantísimos vagones de ese tren y, mientras tanto y para entretenernos, nos va explicando su historia, la Historia de Europa a caballo de los siglos XIX y XX, y las aventuras de las muchas personalidades de esos años que viajaron en este tren, más la propuesta culinaria que se ofrecía durante el viaje.

Por si esto no fuera suficiente, también nos va explicando qué sucedió con los vagones del tren (que yo llegué a ver en la estación de Francia en Barcelona y a viajar en el mismo convoy, aunque no en ellos), y también describe turísticamente las paradas más conocidas del largo recorrido que efectuaba desde Londres hasta llegar a Estambul, la meca de este viaje.




“Tres golpes discretos se oyen en la puerta del compartimento y suenan en la madera lacada con un eco excitante que me recuerda el bullicio alegre de los tacones de una amiga lejana.”



viernes, 11 de febrero de 2022

Leavitt, David: El contable hindú (**/***)

(624 pág.; Anagrama)            (9; febrero de 2022)

Ya es casual que a este libro, que tengo en la lista de libros a leer desde hace un par de años, le llegue su momento justo cuando estoy leyendo en papel el anterior y que es obra de un matemático. Y digo esto porque este libro no es una novela de ficción, sino que lleva a la ficción los años que Ramanujan pasó en Inglaterra. Si sabes quien es puedes saltar al párrafo siguiente: Ramanujan era contable en la India en el último cuarto del siglo XIX y, a pesar de no haber recibido una educación superior, era un sorprendente matemático.

Leavitt, del que ya leí su primera novela hace más de diez años, desgrana con todo detalle cómo era Cambridge cuando Ramanujan escribió a Hardy, otro gran matemático, pidiéndole consejo y ayuda ante la posibilidad de publicar sus descubrimientos. Pero no solo se detalla la universidad, sino que también se describe la media docena larga de personajes muy importantes en las ciencias y la filosofía que se encontraban en esos años allí, Russell por ejemplo, y cuál fue la postura de ellos ante la Primera Guerra Mundial. Es decir, es una trama que recrea una época, un lugar y unas personas que han resultado ser muy relevantes.

La novela es densa, pero la parte matemática, al contrario que en la anterior, solo es para mostrar al genio indio. Al igual que en la novela que leí de él, en esta la homosexualidad vuelve a estar en primer plano, pues parece ser que, por debajo de las apariencias, era moneda de uso corriente.

https://autobiografialectora.blogspot.com/2011/12/david-leavitt-el-lenguaje-perdido-de.html





“El hombre sentado al lado de la tarima parecía muy viejo, al menos a los ojos de su público, cuyos miembros eran casi todos muy jóvenes.”



domingo, 6 de febrero de 2022

Cédric Villani: Cómo nace un teorema (**)

(238 pág.; Catarata)               (8; enero de 2022)

Joel rebusca en vaya Vd. a saber dónde y conoce la existencia de este libro, que tiene que encargar pues, obviamente, no lo tienen en la librería y, como considera que es apropiado para mí y mi intelecto, me lo regala por Navidad. Si fuera cierto lo que una vez leí de que las ventas de un libro menguan en función de la aparición de fórmulas en el mismo, este tendría unas ventas negativas, pues está lleno de conceptos, fórmulas y teorías matemáticas que precisan haber acabado la carrera de exactas y haber hecho un máster y, como yo no tengo nada que se le parezca, aún sigo perplejo de lo que llega a aparecer en estas hojas. Como soy masoquista en este sentido, reconozco que me ha gustado, pero solo lo aconsejo a almas que se hayan quedado sin ningún texto que llevarse a los ojos.

Villani es uno de los grandes matemáticos de este siglo, pues entre los muchos premios que ha ganado se encuentra la medalla Fields, que viene a ser el Nobel de matemáticas, y le fue concedida por sus trabajos en la ecuación de Bolztmann y el amortiguamiento de Landau. Por si no conoces de qué estoy hablando este libro te detalla los últimos dos años del trabajo sobre Landau, trufado de pequeñas biografías de matemáticos o físicos, de explicaciones sobre ecuaciones muy importantes o grandes teoremas demostrados y por demostrar.

El dibujo de la portada es un fiel reflejo de su figura, incluidos el lazo y la araña.





“Un domingo a la una de la tarde; el laboratorio estaría desierto sino fuera por dos matemáticos atareados.”



viernes, 4 de febrero de 2022

Clive Cussler & Paul Kemprecos: La ciudad perdida (*)

(leídas 176 de 439 pág.; El País)                    (7; enero de 2022)

Hace muchos años que compré esta colección, más porque me gustan los libros que por el hecho de que fueran bestsellers, pues no soy nada forofo de ellos, pero he de reconocer que, de los que he leído de esta colección, por lo menos un par de ellos me han gustado mucho. Hasta aquí la buena noticia.

La mala: y es que es mala suerte que un par de libros después de una locura de montaña me tenga que enfrentar a una ciudad perdida que parece una continuación de la novela de Lovecraft, aunque con alguna diferencia. Si en aquella no ocurría “nada” es esta no paran de suceder cosas, a cuál más extraña: aquí se trata de una ciudad que se hundió bajo un glaciar y que los habilidosos hombres han podido perforar para acceder a ella, pero deben (lo digo así porque en las casi doscientas páginas que leí no llegué a saber el motivo) haber intereses muy poderosos para que, a punta de pistola, se quieran recuperar objetos que han pasado más de un siglo bajo las nieves.

Tanto Cussler como Kemprecos tienen unas vidas interesantes, pero yo no les leeré nada más que haya salido de su pluma y que sea de ficción.





“Muy por encima de las majestuosas cumbres nevadas, Jules Fauchard luchaba por la vida.”



domingo, 30 de enero de 2022

H.P. Lovecraft: En las montañas de la locura (*)

(152 pág.; Acantildado)                      (3; enero de 2022)

En 2013 elegí de nuestra biblioteca a Loos en lugar de Lovecraft y, como no me gustó, me lamentaba. Seis años más tarde elegí el de Lovecraft y, aunque comenté en este blog que prefería a Poe, me gustó. Ahora, repetiría con gusto a Loos, pues este aún me ha gustado menos.

Vayamos por partes, es decir, desmenucémoslo: si quiero imbuir terror en el ánima de un lector tendré que, subrepticiamente, ir influyendo en él en el sentido de que hay algo que no es bueno, o sobrenatural, o que nos puede ocasionar un daño por encima de los que podamos haber conocido; esto en la literatura. En el cine, la imagen o el sonido añaden facilidad para producir sobresaltos, que no es lo mismo que terror, pero que nos puede llevar a sentir miedo ante el siguiente susto. Aclarado mi punto de vista, poco terror, y ningún miedo, les tendré a unas montañas que son presentadas en la página tres como las “de la locura”, a menos que rápidamente haya algo que pueda asustarme. Si luego no hay nada más que la opinión del autor de que son las “montañas de la locura”, una y otra vez (trece veces), lo que me producen dichos engendros de la naturaleza es tedio.

A Lovecraft le parece que utilizar muchas veces palabras científicas sobre el paso del tiempo, eones (19 veces), glaciación, Pleistoceno y otras muchas de esta índole; o sobre obras que pueden provocar supuestos daños al lector como el Necronomicón (11) y algunas más; e insistir constantemente en que la existencia de unos seres que se deduce de unas borrosas señales en un idioma totalmente desconocido pueden provocar terror está equivocado, por lo menos actualmente, es decir, poco más de ochenta años después de haber escrito esas páginas.

A vuelapluma: me cuesta creer que a la velocidad de una avioneta y en medio de nubes sea fácil ver todo lo que se llega a describir de unas fantásticas construcciones y sus dimensiones a través; y que dentro de estas construcciones, y sin apenas luz, se sepa valorar en cientos de miles de años la existencia de las mismas.

Obviamente, no culpo a Joel del contenido de este libro que lo eligió para que fuera el décimo octavo del CLC, pero lo que es a Lovecraft…





Me veo obligado a hablar, pues los hombres de ciencia se niegan a seguir mi consejo sin saber por qué.”



sábado, 29 de enero de 2022

Leonardo Padura: La novela de mi vida (**/***)

(422 pág.; Tusquets)               (6; enero de 2022)

Marisol me recomendó esta novela hace bastante tiempo y la puse en la lista de los libros a leer. Ya era el segundo libro de este autor que me recomendaba (el anterior fue hace cuatro años) y este mes pasó a ser el primero de la lista y aquí está mi comentario.

“La novela de mi vida” es una supuesta autobiografía que dejó antes de morir el poeta cubano José María Heredia y que, el protagonista de la novela de Padura, intenta encontrar después de solicitar la entrada a Cuba por dos meses porque fue obligado a exiliarse. Padura se basa en la vida de Heredia para crear un personaje paralelo al que le suceden muchas de las mismas circunstancias vitales y crear una historia entre la vida de ambos y la del hijo de Heredia, que también tuvo que ver con la mencionada autobiografía.

Padura es un autor que sabe recrear el ambiente de lo que cuentan sus historias y, de paso, darnos una pequeña lección de historia cubana. Hace exactamente doce años que leí Los detectives salvajes de Bolaño y cuando empecé el libro que hoy nos ocupa me lo trajo a la memoria. Creo que algo hay de similar en este libro, pues en aquel hay literatura y más literatura y también se persigue la búsqueda de algo que, si mal no recuerdo, es encontrar a una poetisa. En cualquier caso, esta novela vale la pena leerla.





“—Ponme un café doble, mi hermano.”



domingo, 16 de enero de 2022

Fernando Díaz-Plaja: Otra historia de España (***)

(316 pág.; Círculo de Lectores)                      (5; enero de 2022)

Ayer acabé de leer este libro que me ha parecido muy interesante, pues la historia explicada así es mucho más atractiva que la mera relación de fechas, reyes o batallas.

Claro está que aquí también aparecen los hechos relativos mencionados en la línea anterior, pero explicando las razones por las que se produjeron, lo que lo hace mucho más comprensible y ameno.

Está escrito en 1971 por lo que la “historia” de los últimos treinta años está muy matizada, sin entrar a dar explicaciones ni adjetivar hechos, personas ni situaciones.

En cualquier caso, muy interesante.





“Hay, decía un profesor amigo, dos períodos históricos que me encanta estudiar.”



sábado, 15 de enero de 2022

Fernando Aramburu: Años lentos (***)

(224 pág.; Tusquets)               (4; enero de 2022)

A saber cuándo me la recomendó Marisol, pero lo anotado no se olvida y más cuando se trata del autor de Patria.

Estos años que refleja la novela vienen a ser anteriores a los años en los que suceden los hechos relatados en la última novela mencionada. Algunos personajes serían los que luego aparecerían como principales en la tan renombrada, aunque en algunos casos con variaciones, pero aquí no se llega a la tensión y de lo que trata esta novela es de cómo se vivía en el País Vasco antes de ETA y en sus inicios.

Un descubrimiento del autor es tratar la historia como si a él se la estuviera refiriendo el protagonista a través de unas cartas y Aramburu fuera tomando notas para sí mismo en relación a palabras, expresiones, hechos, lugares, etc., a fin de que cuando fuera a escribir la novela no se le escaparan algunas ideas que ha tenido mientras leía lo que le contaban. Sus notas le dan un toque, sino divertido, sí muy ligero a una historia que no llega a ser dramática, pero lo anticipa. Muy buena.





Yo, señor Aramburu, por las razones que usted conoce, siendo niño pasé nueve años con unos parientes míos de San Sebastián.”



domingo, 9 de enero de 2022

Ricardo Palma: Tradiciones en salsa verde (**/***)

(42 pág.; Createspace)                       (2; enero de 2022)

Se acabó el año de McCullough y comienza el de Palma, aunque por la dificultad de encontrar obras suyas probablemente no llegaremos al año.

Esta pequeña obra la he encontrado en Amazon, lo que no deja de ser sorprendente por muchas razones: el autor desconocido para medio mundo, el tamaño del libro o su contenido, pero a mí me ha hecho muy feliz, aunque esperaba más hojas, pues estoy seguro que D. Ricardo almacenó muchas más historias a lo largo de su vida, pero quizá le pudo el pudor, pues no llevó a la imprenta estas páginas hasta entrado el siglo XX.

Por si no queda claro en el título, en este libro cuenta unas tradiciones en las que hay algo soez, atrevido, de sal gruesa, vamos. La que más me ha gustado es la que aparece al pie de la portada y creo que debería ser paradigma del respeto que se le debe tener a una madre y, llevado al caso concreto, no olvidar que, si alguien cree que su madre era una puta, él es un hijo de.





“Cuando el rey don Juan de Portugal se vio forzado, en los primeros años del siglo XIX, a refugiarse en Brasil, tuvo, pues su majestad fue muy braguetero, por combleza o manfla, querida o menina, a la más linda mulatica de Río de Janeiro, relaciones pecaminosas que, a la larga, dieron por fruto un muchacho, lo que nada tiene de maravilloso, sino de muy natural y corriente.”

Fatuidad humana



sábado, 8 de enero de 2022

Laurie Colwin: Tantos días felices (*/**)

(264 pág.; Libros del Asteroide)                    (1; enero de 2022)

Pocas veces detecto al leer si el autor de un libro es hombre o mujer, con independencia de que no me importa realmente, pero en esta ocasión, y a pesar de que el nombre propio no me indicaba su sexo por mi desconocimiento, sí que me pareció que tenía que ser una mujer la autora de la novela, dada la forma y el detalle mediante los cuales iba describiendo a los personajes y sus sentimientos.

Un lector con buena vista y que se fije en los detalles apreciará en la portada del libro dos pares de zapatos de hombre y dos más de mujer, que son los que corresponden a los protagonistas de la historia: se conocen, se sienten atraídos o no, desean casarse el uno con la otra pero no está segura o seguro; en fin, bien dicho, pero sin mucha más sustancia es de lo que trata el libro.

Aunque puede que tengan alguna gracia los caracteres de los personajes no creo que la historia pueda sustentarse solo por ello, de aquí que mi calificación haya sido de no recomendable.






“Guido Morris y Vincent Cardworthy eran primos terceros.”



sábado, 1 de enero de 2022

Svetlana Alexiévich: La guerra no tiene rostro de mujer (***)

(364 pág.; Debolsillo)       (52; diciembre de 2021)       (Premio Nobel 2015)

Este regalo de Anna para mi cumpleaños ha sido estupendo y, aunque no te deja indiferente ni contento, te muestra aspectos de la guerra, y formas de enfrentarse a ella, que uno no puede ni imaginarse. Aunque no hay que dejar de lado el hecho de que solo hablan las mujeres rusas, por lo que no se habla de lo malo que pudieron hacer los rusos a los alemanes, también es cierto que los invasores fueron los alemanes y que esto hizo, para mi sorpresa por mi desconocimiento, que las mujeres rusas se levantaran en armas contra ellos. También me ha sorprendido que el gobierno ruso aceptara, hace ochenta años, no solo a mujeres sino a adolescentes, pues a partir de los dieciséis años te permitían entrar en el ejército.

Aunque hay comentarios que expresan que les costó mucho el ser admitidas en el ejército, y más en el frente, porque había mandos que no creían que se tuviera que echar mano de ellas, esas mismas personas explican que fue su empecinamiento el que consiguió doblegar el rechazo inicial. Es muy difícil poder leer todos los relatos y no sentir un nudo en el estómago o la garganta, pues Alexiévich consigue transmitir en un par de párrafos (hay participaciones de un par de líneas y alguna de dos o tres hojas, pero la mayoría no ocupan una página) todo un mundo de terribles sensaciones: desde el hambre más atroz; a los diferentes miedos que se pueden sentir en una guerra, miedos por una misma, por sus hijos o padres, por quedar lisiada y no encontrar a nadie para el resto de la vida; por el contrario al miedo, el poder sacar fuerzas como para arrastrar cuerpos que pesan el doble que una, o vencer los diversos temores que toda persona lleva consigo y poder atender a los millones de heridos que hubo; o bien, tener la fuerza interior suficiente de matar a alguien, ya sea a distancia (hubo muchas francotiradoras) o en el cuerpo a cuerpo.

Todo lo anterior y mucho, mucho más se encuentra en este libro, donde las diversas voces de unas mujeres con estudios o sin ellos, con profesiones o solo amas de casa, nos retrotraen a una guerra que, aunque sea de aplicación a todas las guerras, no debiera haberse producido nunca. Su lectura contradice el famoso proverbio de la imagen vs el millar de palabras: yo no he visto nunca una imagen más clara del padecimiento humano como las muchas que se han formado en mi imaginación, a cuál más terrible. A pesar de ello, considero que su lectura es de lo más interesante e imprescindible.





“–Según los estudios históricos, ¿desde cuándo han formado parte las mujeres de ejércitos profesionales?”



domingo, 26 de diciembre de 2021

Friedrich Dürrenmatt: Justicia (*/**)

(214 pág.; Tusquets)               (50; diciembre de 2021)

Marisol elige este libro (que había comprado hace muchos años y del que no había leído nada) y se convierte en el décimo séptimo del CLC. Podría haber permanecido en la más absoluta oscuridad y no se habría perdido nada. De este autor me gusta mucho la historia de la vieja dama, que algún día repetiré o leeré por vez primera, pues no recuerdo si la he visto representada o la leí. Lo que ya es más difícil es que vuelva a leer otro libro de él, pues ha ido a parar al fondo de escritores a repetir (no obstante, Camarasa aconseja La sospecha, ahí queda).

Supongamos que el billarista de la imagen es la representación de doctor h.c. Kohler, personaje principal de la historia de este libro y, como lo que viene a continuación está en la contraportada y en las primeras páginas del libro, no desvelo nada imprudente: este sujeto acompaña a un ministro al aeropuerto y decide hacer una parada, entrar en un restaurante y pegarle un tiro a uno de los comensales. Luego sigue camino al aeropuerto. Todos los presentes en el restaurante lo han visto y él es conocido por todos, por lo que no hay ninguna duda de quién ha sido el homicida.

Este inicio me parece muy intrigante, ya que debería ser obvio que será declarado culpable y condenado, por lo que algo tendrá el autor en la bocamanga que haga que su historia valga la pena ser leída: pues, lamentablemente, tiene tal profundidad que se me ha escapado y hecho larguísimas sus doscientas páginas (¡qué gran idea tuvo Anna al sugerir que los libros no pasaran de trescientas!). Tiene unos toques de crítica hacia la forma de ser de los suizos y sus costumbres, pero la vuelta de tuerca que fuerza Dürrenmatt sobre si el asesino es el que todo el mundo ha visto u otro, no me ha resultado nada atractiva y me ha parecido, para ser una decena de personajes, muy enmarañada. El formato de epístola tampoco hace más fluida la narración. En resumen, un tostón, aunque lo he acabado.





“Es cierto: escribo este informe por amor al orden, impulsado por cierta pedantería escrupulosa, a fin de que conste en actas.”



domingo, 19 de diciembre de 2021

Jean Echenoz: Correr (**/***)

(140 pág.; Anagrama)            (51; diciembre de 2021)

Compré este libro, junto con otro de este mismo autor que sigue pendiente de lectura, a finales del diecinueve o principios del veinte (me refiero al año de este siglo y no a la centuria) y, una vez bien macerado, lo empecé ayer por la noche y este mediodía lo he acabado. No es ninguna gesta, pues tendría cien páginas si no hubieran usado un tipo de letra grande y los márgenes fueran para aprovechar el papel, pero el mayor motivo para acabar el libro en menos de un día es porque está muy bien escrito y lo que explica es muy interesante.

Emil Zátopek fue un corredor único y en este libro se explica por qué: nadie hubiera apostado nada por él, los entrenadores y entendidos decían que era desgarbado y su manera de correr nada elegante, y los médicos insistían en que terminaría muriendo (obviedad), pero se referían a que lo haría en una carrera, pues llevaba su cuerpo a un extremo que no era soportable (él lo soportó hasta los 78 años). Batió muchos récords y consiguió algo que nadie ha vuelto ha lograr en setenta años: fue medalla de oro en unos Juegos Olímpicos en cinco mil, diez mil y la maratón… en menos de una semana.

Sería muy fácil seguir narrando gestas deportivas o los desprecios a los que se vio sometido por parte de las autoridades comunistas, pero lo mejor es leerlo directamente en el libro de Echenoz, con su entretenida y natural prosa y sus cortos capítulos que sirven para ir separando hazañas y vivencias.





“Los alemanes han entrado en Moravia.”



sábado, 18 de diciembre de 2021

Almudena Grandes: Los pacientes del doctor García (***)

(763 pág.; Tusquets)               (49; diciembre de 2021)

No es la primera vez que me pasa, o que le pasa al autor del libro que estoy leyendo, que este fallece mientras lo leo. Así ha sido con esta autora, que aún era joven. Otra casualidad menos dramática que la anterior, es que haya leído seguidos dos libros de autores españoles en los que los personajes cambian de nombres. El libro me lo recomendó Marisol el pasado año y, aunque es uno intermedio de una serie, se puede leer con independencia de los anteriores.

El doctor García que da título a la novela, personaje de ficción entre una docena de reales y varias más de personajes inventados, es un hombre joven de izquierdas, no adscrito a ningún partido, que tiene la suerte, o desgracia, de estar en el sitio indicado en el momento oportuno, por lo que, aparte de salvar vidas mediante transfusiones de sangre indirectas durante la guerra civil, se verá envuelto en una trama para desactivar una red encargada de ocultar nazis en Argentina y, de paso, provocar la caída del dictador Franco. Al igual que en la foto original de la portada, en la que el hombre que aparece en primer plano no llevaba corbata y la americana estaba arrugada, Grandes mezcla lo real con lo ficticio para crear una historia que se imbrica de tal manera que es difícil creer que no todo puede ser verdad. Muy interesante y, si no fuera porque varios personajes cambian de nombre, de lectura fácil y amena.





“El último domingo de marzo de 1947 fui al encuentro de una mujer que conocía mi verdadera identidad.”



domingo, 12 de diciembre de 2021

Didier da Silva: La noche del 4 al 15 (**/***)

(228 pág.; Periférica)             (48; noviembre de 2021)

En La Cultureta hicieron la crítica a este libro y lo pusieron muy bien, por lo que me pareció interesante, así que se lo regalé a Joel y he aprovechado para leerlo yo. Aunque sabía del ajuste entre el calendario gregoriano y el juliano, no caí en la cuenta que entre los dos días del título del libro no pudo suceder nada en el mundo porque se saltaron, y el autor ha decidido “llenarlos” con coincidencias habidas, a lo largo de la historia, en los diferentes días del año.

Es decir, para cada día del año se escribe una reseña de coincidencias de hechos civiles (nacimientos, defunciones), militares o políticos, sociales, culturales y científicos, buscando una unión entre lo que se comenta de ese día. Los hay más afortunados que otros, pero en cualquier caso siempre son interesantes y, la mayoría, curiosos o desconocidos.

Aunque hoy sea muy sencillo obtener información de lo que ocurrió un día concreto del calendario (lo he comprobado con el día de mi nacimiento en Wikipedia y es larguísima la información que ofrece) hay que elegir los hechos más interesantes para un libro de este estilo y redactar más de setecientos párrafos, aproximadamente, para dar consistencia y no ser, exclusivamente, un listado de sucesos. Información y entretenimiento por partes iguales.





“El 8 de septiembre es el día de Año Nuevo o día uno del mes de absoluto en el calendario patafísico.”



sábado, 11 de diciembre de 2021

Javier Marías: Tomás Nevinson (**/***)

(680 pág.; Alfaguara)             (47; noviembre de 2021)

Este libro lo había leído Marisol y le aconsejó a Anna que me lo regalara por el día del padre y me alegro porque Marías es un autor que me gusta, aunque no es fácil de leer si él decide escribir una novela y volcar en ella todo lo que piensa sobre un asunto. Y este libro es un buen ejemplo: casi setecientas páginas que parecen mil.

Según el autor, y debe tener razón pues es su obra, esta novela no es la continuación de Berta Isla, pero lo cierto es que tanto el personaje que da título a la novela, como algunos más, también salen en la primera. El Tomás de la portada, ya retirado del servicio activo, es requerido por su anterior jefe para que localice a una antigua etarra y miembro del IRA también. Esto le da pie a Marías para bucear entre las noticias de atentados entre las décadas de los setenta a noventa e ir presentándolas para ser el andamio sobre el que edifica su historia de ficción.

La ficción de la historia es mucho menor que sus disquisiciones sobre lo sucedido y los atentados, lo que convierte su lectura en algo bastante arduo; quiero decir, que no es una historia que pueda leerse sin más, sino que Marías hace de ella una de sus columnas de El País, dedicada exclusivamente al terrorismo. Algunos de los nombres de los personajes son bastante curiosos, casi diría que inverosímiles. Alguna razón escondida pudiera haber.

Mientras iba leyendo el libro pensaba en Pamuk, sus novelas me gustan y creo que gustan en general, pero no se ahorra ninguna página. Su museo es una buena muestra de ello. Marías acabará ganando el Nobel (que se lo merece), aunque solo sea por similitud con este reconocido autor.





“Yo fui educado a la antigua, y nunca creí que me fueran a ordenar un día que matara a una mujer.”



domingo, 28 de noviembre de 2021

H.G. Welles: La isla del doctor Moreau (**/***)

(192 pág.; Alianza)                 (45; noviembre de 2021)

Anna elige este libro para que sea el que hace dieciséis del CLC y lectura de noviembre. Cuando termino el anterior me sumerjo (curioso verbo elegido hablando de isla) en la obra de Wells, del que aún no había leído nada, y lo recorro de cabo a rabo (no me saco ni la isla ni la portada de la cabeza) en un solo día, pues su lectura es muy entretenida y tan profunda (¡otra vez!) como uno quiera. Muy buena elección.

Un náufrago es recogido por un barco en el que viajan animales que serán desembarcados en una isla. El capitán de este barco, hombre muy áspero y alcohólico, no quiere seguir llevando al náufrago y lo deja en un esquife a su ventura. El doctor Moreau, en contra de lo que desea, lo remolca hasta su isla, dejándole bien claro que no ha sido invitado, sino que las circunstancias humanitarias lo han obligado a hacerlo. Lo que verá y vivirá allí será tan extraordinario que dejará unas memorias explicándolo, pues en vida nadie le creyó.






“El 1 de febrero de 1887, el Lady Vain naufragó tras colisionar con un pecio cuando navegaba a 1º de latitud sur y 107º de longitud oeste.”



sábado, 27 de noviembre de 2021

Platón: Obras completas - III (**/***)

(leídas 305 de 339 pág.; Aguilar)                  (46; noviembre de 2021)

Tercera parte de las cinco en las que he dividido este volumen de Platón. Aunque solo dejé de leer las últimas treinta y cuatro páginas del Parménides ha sido realmente duro leer tantas ideas que no puedo compartir porque han pasado dos milenios y los planteamientos actuales no son los de la época en que fueron escritos o porque no llego a comprender muchos de los razonamientos utilizados. En el caso concreto del diálogo mencionado, dejé de leerlo porque no entendí desde el principio a qué se refería, aunque sí podía seguir la conversación un jovencísimo Aristóteles.

Es muy impresionante el diálogo llamado La República, que no es diálogo sino un larguísimo monólogo de casi doscientas páginas, en las que se plantea la construcción de un estado cargo a cargo, profesión por profesión, y razonando el porqué de todas y cada una de las decisiones. Curiosamente, a pesar de que siempre se habla en masculino, se contempla el hecho de que hay mujeres tan válidas como los hombres, por lo que también serán como ellos en algunos de los cargos necesarios. También se habla de que los vigilantes de la sociedad compartirán las mujeres que les haya sido asignados, al igual que los hijos y padres, pues de esta manera no tendrán familiares propios, sino que serán de toda la comunidad. Como lectura es muy larga y aburrida en general, pero parece increíble que una sola persona haya podido planificar, nos gusten sus decisiones o no, la organización de un estado dirigida, según su criterio, a la máxima efectividad común.

En el Teeteto, dedicado a la ciencia, Sócrates conoce al muchacho de ese nombre y, como es alabado por su tutor, lo lleva por derroteros lógicos a lo largo de casi cincuenta páginas. Me sorprende que uno se pudiera parar a hablar durante varias horas y sobre temas tan densos como los que tratan los diálogos de Platón. El mundo ha dado muchas vueltas desde entonces y hemos perdido la capacidad, el tiempo y las ganas de pensar. Yo el primero.





“I. En compañía de Glaucón, el hijo de Aristón, bajé ayer al Pireo con objeto de dirigir mis súplicas a la diosa y deseoso de ver así mismo cómo realizaban la fiesta que iba a tener lugar por primera vez.”

La República



sábado, 6 de noviembre de 2021

Colleen McCullough: La huída de Morgan (**/***)

(733 pág.; Ediciones B)                      (44; octubre de 2021)

Décimo libro que leo de esta autora y cuarto a lo largo de este año, aunque este ha costado bastante más que los anteriores, debido, entre otras cosas, a la pésima traducción que hace interrumpir la lectura porque no se termina de entender una frase o porque esta tiene errores de sintaxis. El título original es Morgan’s run que se refiere a un terreno en el que hay una corriente de agua y en el que Morgan construye su casa por lo que un título más cercano sería “El arroyo de Morgan” o similar; además, Morgan no huye de ningún sitio, por lo que el título y, sobre todo la portada, son engañosos.

En cuanto a la historia: un primer capítulo de unas doscientas páginas en la que se nos cuenta, de forma muy bucólica, la vida de Morgan en su ciudad de nacimiento y su vida hasta la edad adulta (se hace largo). Una vez es juzgado y condenado a siete años de reclusión se anima un poco la historia, pero donde gana enteros es cuando llegan a Oceanía, pero el detalle (interesante en cuanto explica a alguien como yo que no se imagina lo que es llegar a un territorio no civilizado) hace que también sea algo tedioso.

En resumen, y teniendo en cuenta que la autora se casó con un tataranieto, o más allá, del protagonista de la historia tiene su gracia, pero le sobra algún centenar de páginas. Ya no me quedan libros de ella en casa por leer y no sé si leeré diez más antes de que se acabe el año. En mes y medio lo sabré y veremos cuál elijo, pues fuera de Roma no es igual de interesante su pluma.





“–¡Estamos en guerra! –gritó el señor James Thistlethwaite.”