domingo, 5 de noviembre de 2017

Kazuo Ishiguro: Pálida luz en las colinas (**/***)

(203 pág.; Anagrama)         (59; octubre de 2017)         (Premio Nobel 2017)
No es habitual, vamos creo que es la segunda vez, que le den el Premio Nobel de Literatura a un autor al que he leído y del cual tengo otro libro por leer, así que nada más concedido lo pongo en la lista de libros pendientes.
En esta novela, en línea con Un artista del mundo flotante, una japonesa residente en Inglaterra nos va contando, parca en detalles, retazos de su vida, sobre todo de la vida en Japón después de la Segunda Guerra Mundial y, en particular, de la relación de tuvo con otra mujer que tenía una hija. Decía esta mujer que se iba a ir a Estados Unidos, pero el momento nunca llegaba. No sabemos qué le había sucedido ni, exactamente, qué le pasa a su hija, que no parece estar bien anímicamente. De la mujer que narra la novela tampoco sabemos por qué se fue de Japón, pero nos habla ligeramente de su actual familia.
Le dije a Marisol que al igual que hay esculturas sin brazos, no porque los hayan perdido sino porque esa fue la intención del escultor, este libro es un boceto de historia, no es que esté inacabada, pero sí que va dando la información de gota en gota y, ni siquiera está toda plasmada, pero el lector puede sacar sus propias conclusiones y, de paso, conocer, más, lo que sintió la población japonesa al darse cuenta que con la pérdida de la guerra sus ancestrales estructuras se quebraron.




“Niki, el nombre que al final le pusimos a mi hija pequeña, no es una abreviatura, fue un acuerdo al que llegué con su padre.”


sábado, 4 de noviembre de 2017

Francisco de Quevedo: Historia de la vida del Buscón (**/***)

(170 pág.; El País)                                          (58; octubre de 2017)
Cuando tenía diez años empecé a comprarme libros con el dinero que me daban mis padres. En aquella época tenía que ver muy bien en qué libro invertía mi capital (pues como nos enseña la economía, este es limitado), así que calculaba el ratio número de hojas entre precio. Libro que compraba, libro que leía inmediatamente. Verne y Dostoyevski eran buenas compras.
Hará unos quince años ya no tenía que calcular ningún cociente y me podía comprar los libros por colecciones (de El País tengo 134 libros), pero entonces no leía ninguno, solo los ponía ordenados por autores en las estanterías. Ahora me alegro, no tanto de haberlos comprado, sino de estar leyéndolos: ya he leído 77 de ellos y, con tiempo, acabaré con el resto.
Y, en relación con mi primer Quevedo y su única novela, quiero comentar que es un libro que refleja la manera de ganarse la vida que tenían en aquel lejano tiempo los que no tenían hacienda, conocimientos o ganas de doblar el espinazo. Salvo una escena al principio de la historia a mi gusto un tanto desagradable, el resto es una serie de situaciones en las que se encuentra un pícaro, al que la vida no le trata como para hacer una carrera más honrada de la que termina haciendo, pero cuyo empeño en sobrevivir y las ganas que pone en aprender cualquier tipo de tretas para ello hace que nosotros nos entretengamos un buen rato.




“Yo, señor, soy de Segovia.”


domingo, 29 de octubre de 2017

Brian B. Greene: El universo elegante (***)

(622 pág.; Booket)                                         (57; octubre de 2017)
Ultimo libro de los que me regalaron por mi cumpleaños y si quedó relegado a este lugar fue por su longitud. Maribel y Pedro fueron los culpables de que me pasara semanas haciéndome cruces con las once dimensiones que tiene nuestro universo, con los tamaños de las cuerdas que componen las antiguas partículas indivisibles como los electrones y con todo lo imposible, que resulta posible, dentro del marco de la teoría de cuerdas.
Es un libro muy bueno, no en vano el autor es un participante activo dentro de esta compleja teoría. Sus ejemplos son brillantes y muy instructivos, hasta divertidos; pero ¡ay!, si no tienes  formación científica y una capacidad importante de credulidad, este libro es un galimatías que no lo desentraña ni el propio Einstein.
Después de leerlo entero, de creerme que los físicos podrán avanzar entre tanta liana suelta en el universo y debido a que también se conoce a esta teoría como la Teoría del Todo, en referencia a que lo explicará todo, me viene a la cabeza el teorema de incompletitud del malogrado matemático Kurt Gödel. Los siglos venideros arrojaran su luz.



“Durante los últimos treinta años de su vida, Albert Einstein buscó incesantemente lo que se llamaría una teoría unificada de campos, es decir, una teoría capaz de describir las fuerzas de la naturaleza dentro de un marco único, coherente y que lo abarcase todo.”


sábado, 28 de octubre de 2017

Leo Perutz: De noche, bajo el puente de piedra (***)

(283 pág.; Libros del Asteroide)                         (56; septiembre de 2017)
            Aconsejado por Marisol leo este libro de relatos que tienen un denominador común: Praga en el siglo XVI, Rodolfo II su rey y emperador, el rabino Loew, el judío Mordesai y su esposa Esther. Estos personajes van apareciendo en un relato, más adelante en otro, se cuenta algo de ellos en un tercero, y entre todos los relatos se amalgama una historia bellísima, inteligente, bien escrita y mejor tramada. Imprescindible leer Enrique, el del infierno, perfecto paradigma de la línea anterior.
Este escritor está considerado como uno de los mejores escritores de relatos históricos del pasado siglo y está su mejor obra. En su momento no tuvo la suficiente difusión, pero ahora nada nos impide disfrutar de ella.




“En el otoño de 1589, un año en que la muerte hizo grandes estragos entre los niños del barrio judío de Praga, dos pobres cómicos, de cabello ya encanecido, que se ganaban el sustento haciendo reír a los invitados en las bodas, caminaban por la calle de Beleles, la que lleva desde la plaza de San Nicolás al cementerio judío.”
Peste en el barrio judío


domingo, 22 de octubre de 2017

Rodrigo Cortés: Sí importa el modo en que un hombre se hunde (**/***)

(195 pág.; Delirio)                                         (55; septiembre de 2017)
Este libro que me regalaron Hevila y Lorenzo en la cena de mi cumpleaños debía ser el primero en ser leído (debido a que era el de menos páginas, no porque estuviera dedicado por el autor), pero el no encontrarlo en formato digital, estar las vacaciones por medio y los tres monovolúmenes como el anterior que he leído, lo han llevado a ser el penúltimo, pero no por ello menos apreciado.
Lorenzo hace mucho tiempo me recomendó un podcast llamado Todopoderosos en el que cuatro o cinco personas hablan de cine. Tardé en escucharlo, pero disfruté con su primera temporada: eran muy buenas críticas, llenas de conocimiento del tema y gracia. Entre los participantes se encontraba Rodrigo Cortés, un total desconocido para mí y que, en cambio, me pareció que era el que hablaba con mayor profundidad: resulta que ese “desconocido” es el director de Buried y del corto más premiado de la cinematografía española. Soy un completo ignorante… ¡pero ello me permite descubrir tantas cosas!
¿Te alegraría que te tocara en un programa de televisión tres millones de euros repartidos entre casas, coches, avionetas, y demás bienes a los que normalmente no podrías acceder? ¿Y a tu mujer? No creo que nadie diga que no estaría contento. Pues eso es lo que le pasa a un profesor universitario que enseña Historia de la Economía. Y se alegra. Y su mujer también. Y los de Hacienda. ¿Sabes por qué Bob Dylan no quiso el Premio Nobel de Literatura? Porque había leído este libro y se había reído y había aprendido que los premios los otorga el diablo.




“–Enhorabuena –dice el decano Santillana–.”


sábado, 21 de octubre de 2017

Charles Dickens: Casa desolada (***)

(1.137 pág.; Alfaguara)                                   (54; septiembre de 2017)
Hace ya un año o dos que Josep M. comentó que estaba leyendo este libro y que le parecía muy divertido. Yo tomé nota y cuando ha llegado la hora de repetir a Dickens he elegido esta novela a pesar de ser desconocida para mí en relación a Oliver Twist o Grandes esperanzas. Y ha sido todo un hallazgo y me ha gustado tanto que me sorprende que no hay oído hablar más de ella y sólo haya conocido un lector (aunque más de mil cien páginas, que se hacen largas, eche para atrás a más de uno).
En esta novela se encuentra a Víctor Hugo (aunque sin tanto dramatismo), a Wilkie Collins, a Jane Austen y, sobre todo, a quien maneja la pluma que la compuso: Charles Dickens. ¡Impresionante!
Los dos primeros capítulos deberían ser del dominio público (una crítica mordaz al sistema judicial británico de la época o al nuestro de hoy día); hay párrafos que describen a una persona o a una situación que son hilarantes, ingeniosísimos, relojes de precisión hechos de palabras; decenas de personajes a cual más curioso, con las ideas más extrañas pero, en cambio, irrefutables bajo su lógica.
Y ya para terminar, porque hacer un resumen en un párrafo sería vano, explicaré que hay un narrador y que una de las protagonistas es otro. Al principio su voz es cursi e infantil, pero poco a poco va dejándose ir y, sin faltar nunca al respeto debido a las otras personas, expresa su opinión y es lapidaria. ¿Qué más puedo decir para que le dediques quince o veinte días de lectura a una de las mejores obras que he leído en mi vida?




"Londres."


domingo, 15 de octubre de 2017

Juan C. Onetti: Dejemos hablar al viento (*)

(78 de 312 pág.; El País)      (53; septiembre de 2017; no leído en Agullana)
Creo que Onetti es lo suficientemente conocido como para que se lea un libro suyo y este, escogido por El País, no tenía por qué ser una mala opción, pero no pasé de la cuarta parte. No me gustó su manera de contar una historia que, por mucho que avanzara, cada vez entendía menos.
En la contraportada aclaran que este libro está “escrito con una libertad tan rara, tan radical, que se parece mucho al flujo impremeditado de la imaginación, del capricho y del sueño…”. Lamento no saberlo apreciar.




“El viejo ya estaba podrido y me resultaba extraño que sólo yo le sintiera el agridulce, tenue olor; que ni la hija ni el yerno lo comentaran.”


sábado, 14 de octubre de 2017

Tirso de Molina: El vergonzoso en el palacio (**/***)

(285 pág.; La Biblioteca Digital)                                (52; agosto de 2017)

Obra teatral de enredos palaciegos en la que docena y media de personajes, entre los que se encuentra uno que se cree lo que no es; otros que son acusados de lo que no hicieron, por lo que se cambian de ropa con unos pastores; estos que cambiaron sus ropas son tomados por señores; hijas de las que están acordados sus matrimonios sueñan con desposarse con otros, alguno de ellos siendo un personaje ficticio inventado por otro personaje; y así, torciendo y retorciendo la historia hasta el desenlace a gusto del espectador o del lector.




“DUQUE:
De industria a esta espesura retirado
vengo de mis monteros, que siguiendo
un jabalí ligero, nos han dado
el lugar que pedís; aunque no entiendo
con qué intención, confuso y alterado.”


domingo, 8 de octubre de 2017

Antonio Muñoz Molina: Plenilunio (**/***)

(485 pág.; Alfaguara)                                    (51; agosto de 2017)
Este es un escritor que me gusta, a pesar de que solo había leído una de sus novelas y de eso ya hace siete años, por lo que repetirlo me apetecía. Probablemente haya visto la película que está basada en esta obra, pero dada mi memoria, es como si ni siquiera supiera de su existencia.
El inicio de la historia, un policía paseando por la ciudad buscando la mirada de un asesino se hace un poco lenta, pues aun no sabes de qué va y solo están los pensamientos y sensaciones de este hombre torturado por el asesinato de una menor, pero poco a poco, al entrar más personajes y ampliarse la historia esta se hace más interesante e intensa, pues el inspector estudió en esa ciudad y todavía sigue vivo un cura que le dio clase y que nos lleva a la vida de ambos unas decenas de años antes.
Además de este personaje, está la maestra de la niña asesinada, el forense, la esposa del inspector, y el propio pasado de este. Y la lluvia y la ciudad, que no dejan de estar presentes en los largos párrafos de la novela y que termina cautivando al lector. ¿Cuándo podré volver a leerle?




“De día y de noche iba por la ciudad buscando una mirada.”


sábado, 7 de octubre de 2017

Jo Nesbo: El murciélago (*/**)

(384 pág.; Reservoir Books)                                      (50; agosto de 2017)
Cuando Marisol y yo vimos Headhunters nos pareció tan buena que ella compró varios libros de él y me lo aconsejó. Ahora le llega el turno y elijo el primero de la serie de su policía: Harry Hole, noruego como se puede apreciar (primera rareza). En Australia ha sido asesinada una noruega y lo envían a él como refuerzo (parece ser que allí no resuelven los crímenes: segunda rareza). La historia, que el mes y medio que ha transcurrido desde que la leí, me ha quedado como enrevesada y aburrida no merece que me esmere más, pues estuve a punto de dejar su lectura en varias ocasiones y de ahí mi consejo de poco recomendable.
Cuando le di mi opinión a Marisol me dijo que a ella tampoco le gustaba, pero que como a muchos de sus conocidos les gusta por eso ha leído varios de él. ¡Acabáramos!




“Algo iba mal.”


domingo, 1 de octubre de 2017

Prosper Mérimée: Colomba (**/***)

(172 de 397 pág.; Le Livre de poche)                           (49; agosto de 2017)
Aunque este libro está en francés y tiene otros relatos más que el que figura en el título de esta entrada, lo consigo digitalizado en castellano y lo disfruto, pues su extensión lo acerca a una novela corta y la historia que cuenta se beneficia de ello.
La protagonista que da título al libro es la hermana de un oficial corso. Ya hace tiempo mataron a su padre y, desde entonces, él no ha vuelto a su pueblo. Su hermana, los allegados a su familia e, incluso, la familia que mató a su padre esperan que cuando vuelva cumpla con su obligación: matar al asesino. Y la hermana, a pesar del respeto que debe a su hermano mayor, hará lo imposible porque así sea.
Parece una historia insulsa: la obligación de tener que retar a alguien para vengar un hecho luctuoso, sobre todo si el que tiene que hacerlo cree que no es lo mejor para él y ni su familia. Pero está explicada con muy buen pulso, lleno de detalles que empujan al oficial a tener que enfrentarse a alguien y a algo que no desea, con una hermana que lo conduce, siempre de forma sumisa, hacia donde él no quiere ir. En resumen, una buena historia, contada con tensión creciente y mejor final.




En los primeros días del mes de octubre de 181.. , el coronel sir Thomas Nevil, irlandés, distinguido oficial del ejército británico, fue a alojarse con su hija al hotel Beauvau, en Marsella, de regreso de un viaje por Italia.”


sábado, 30 de septiembre de 2017

Joan Sales: El vent de la nit (**)

(240 pág.; Club Editor)                                  (48; agosto de 2017)
Cuando tengo un libro en papel no me parece mal buscarlo gratis en forma digital: el autor ya ha cobrado sus derechos y a mí me resulta más cómodo leerlo en ese formato. Así que cuando me regalaron el libro anterior lo busqué en catalán y así lo encontré. Lo que no sabía era que ese libro nació con menos de 400 páginas y llegó a tener 900, debido a la censura, en su momento, y a la propia editorial del autor. Ni tampoco sabía que el libro de esta entrada era la continuación (que también debía ser más larga) del anterior. En el prólogo que figura en la edición digital (que fue la décima de papel) su viuda da una explicación completa del porqué el libro debía salir con esta continuación, pero parece ser que la editorial se lo ha repensado y en la que me regalaron (décimo segunda) no incorpora este título. Sus derechos tendrán.
Después de esta digresión que dejé pendiente, he de confesar que creo que le hace un flaco favor a la historia anterior este largo final en el que el narrador lamenta estar vivo, echa en falta a los amigos que desaparecieron, habla con dios todo lo que no habla con los hombres y termina aburriendo a los que no necesitamos ese tipo de charla. Sí que es cierto que a través suyo y de otro personaje tan pesado como él, aunque de carácter totalmente contrario, se nos amplía algo la historia pasada, pero a mi parecer no tiene fuerza suficiente y el desarrollo del presente no tiene tanto interés. Me quedo con el final de Incerta glòria, aunque quede mucha historia por desvelar.




“Ho vaig saber per atzar, a causa de la meva relació amb un petit grup de monges catalanes que sobrevivien mig clandestinament tot esperant que les embarquessin cap a les Antilles; les enviaven ben lluny del país, les nostres pobres monges, a l’Amèrica, a l’Àfrica, a les Filipines.”


domingo, 24 de septiembre de 2017

Joan Sales: Incerta glòria (**/***)

(541 pág.; Club Editor)                       (47; agosto de 2017; en Suances)
Dijo Cain (el que no llevaba acento) que “el cartero siempre llama dos veces”, y con esta historia así me ha sucedido. Mi jefe fue a ver la película y me la recomendó porque reflejaba muy fielmente lo que sucedió al inicio de la Guerra Civil. Se lo agradecí, pero no hice nada por verla pues estoy cansado de esta guerra, de las mundiales, las actuales y sus efemérides (acaba de publicarse otro libro más sobre nuestra guerra: no debe ser difícil para un autor partir de ese marco y crear una historia, pero ¿añade algo más a todo lo dicho?). Volviendo a mi historia, el día de mi cumpleaños la familia P-B me regaló este libro y me hicieron conocedor de que su autor era el tío de un conocido nuestro. Además me lo regalaron en catalán y me va muy bien leer un libro en la que es mi segunda lengua materna (aunque la aprendí cuando llevaba muchos años destetado).
Con media docena de personajes principales y otra media de secundarios Sales construye una historia en el entorno del frente de Aragón en el inicio de la Guerra Civil. En el primer capítulo, a través de sus cartas un protagonista describe su situación y la de otros compañeros. En el segundo las cartas de su esposa nos ponen al corriente de la vida en común de esos amigos cuando eran universitarios pero, a mi parecer, es un sistema fallido que las cartas dirigidas a alguien relaten con tanto detalle lo que este dijo o hizo en compañía del autor de la carta con el propósito de que el lector se entere. El tercer capítulo es relatado por otro amigo de los dos anteriores y nos pone al corriente de hechos que no se han explicado o posteriores. Este personaje es el narrador de la continuación de esta novela y de la que ya hablaré.
A pesar de mi desinterés por ahondar en el tema no voy a negar que me ha gustado, pues como me dijo mi jefe, y por mis pocos conocimientos de los hechos que se relatan, refleja lo que sucedió. Esto en cuanto al marco en el que transcurre la historia; y en cuanto a esta, hay subhistorias muy interesantes y un par de personajes muy poderosos, de aquellos que apetece conocer su vida al completo. El final, que no lo fue realmente y ya explicaré porqué en el siguiente comentario, sorprende y es muy bueno.



“La meva salut es excel·lent, però estic carregat de romanços com una criatura malaltissa.”


sábado, 23 de septiembre de 2017

James Clavell: El rey de las ratas (***)

(448 pág.; Plaza & Janés)                  (46; agosto de 2017; en Suances)
He leído la mayoría de libros de este autor, algunos dos veces, y ya tenía ganas de repetir esta historia sobre la que hay una película, pero como en tantas ocasiones, no le hace ninguna justicia a la tensión dramática, por lo que no aconsejo su visión y sí su lectura, aunque es inencontrable en papel.
En un campo de prisioneros japonés en una isla del Pacífico se encuentran recluidos centenares de soldados americanos, británicos y australianos. Allí mandan los japoneses y no se avienen a cumplir con los convenios internacionales de los derechos de los prisioneros, pero no son los más poderosos del campo, sino que el rey del mismo es un simple cabo americano y así es como es conocido: King. El puede conseguir lo que ni el coronel japonés puede y vive mucho mejor que cualquiera que esté confinado en ese campo, incluidos los japoneses. Esta historia es una parábola sobre el poder con un final brillante e inesperado.




“Changi, en la punta este de la isla de Singapur, resplandecía bajó el cuenco de los cielos tropicales.”


domingo, 17 de septiembre de 2017

Borís Pasternak: Relatos (*/**)

(197 pág.; Alfaguara)  (45; agosto de 2017; en Bilbao)  (Premio Nobel 1958)
No pude encontrar en las librerías un libro de Pasternak ni en Amazon uno digital, así que me dediqué a algo que ya hace tiempo que no hago, el pirateo, y conseguí estos relatos que son bien extraños, pues aunque parecen independientes entre sí, luego leí que los escribió queriendo que fueran una unidad, aunque cambió los nombres a los protagonistas y, entre un relato y otro, también cambian algunos personajes. El poeta le pudo al autor y a mí me pudieron los dos con tremendo lío.
Los relatos que componen este volumen digital son: La infancia de Zhennia Liubers (Días largos, El desconocido), un relato sin título, La raya de Apeles y Vías aéreas.





Zhenia Liubers nació y se crió en Perm.”
La infancia de Zhennia Liubers


sábado, 16 de septiembre de 2017

Fernando Marías: Esta noche moriré (**/***)

(163 pág.; Alrevés)                            (44; agosto de 2017; en Huesca)
Me lo aconsejó Marisol e hizo muy bien, pues la frase que figura al pie de la portada es la inicial de la historia, como casi siempre, y no es falsa.
Un policía recibe una carta de un hombre que se suicidó dieciséis años atrás. En ella le explica cómo preparó su venganza contra él y se deleita detallándola, a pesar de que sabe que no la podrá disfrutar.
Si pasamos por alto alguna que otra cuestión organizativa o circunstancial difícil de prever, esta venganza descrita en la carta está muy bien hilvanada, por lo que el lector disfruta (tómese en un sentido restringido) de su lectura y de las dificultades que un plan trazado a tantos años vista pueda ser llevado a la práctica sin la presencia de su creador. El monólogo teatral basado en la novela es una vuelta de tuerca más a la historia y muy imaginativo. En resumen, lectura muy recomendable.




“Me suicidé hace dieciséis años.”


domingo, 10 de septiembre de 2017

Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas, A través del espejo, La caza del Snark (**)

(391 pág.; Penguin Clásicos)                     (43; agosto de 2017; en Huesca)
Es casi imposible no haber oído nada de Carroll y menos de esta Alicia, pero como no lo había leído, y considero que es un clásico, se lo sugerí a Anna como mi regalo de cumpleaños y ella lo añadió al Cyrano. En esta edición no solo estaba la primera y segunda partes de la historia sino que, además, una especia de poema que Carroll escribió después de que se le ocurriera la frase final, es decir, construyó una historia para que finalizara con la frase que le vino a la cabeza en un paseo. El culmen de lo carrolliano.
Como no voy a explicar nada de la historia por su conocimiento general, diré que ya en los primeros capítulos de Alicia me pareció un tostón, que a pesar de leerlo a media mañana me entraba un sueño que no me lo provocan ni las píldoras que tomo para dormir, pero me empeñé en leerlo porque era corto. Luego seguí con el Snark y, como no me desagradó (aunque ya he dicho que todavía es más surrealista que las otras dos historias), seguí con A través del espejo. Creo que son dos historias para leerlas cuando se es adolescente o antes, incluso. He de resaltar su ingenio, su lógica ilógica o viceversa y la capacidad de improvisación del autor, pues fue una historia inventada mientras se iba explicando, y es por eso que la recomiendo a los jóvenes y a los no tan jóvenes si tienen curiosidad por lo que ha llegado hasta nuestros días con tanta fama, después de más de un siglo de haber sido escrito.
Y, con todo respeto, quiero resaltar que al final del libro hay un comentario de la obra de una afamada ensayista literaria, además de frases de otros críticos que ella trae a colación, que me han dejado más perplejo que el hecho de que una niña caiga por un agujero y se encuentre con ese increíble universo: se habla de la búsqueda del yo y el análisis freudiano, de que la historia trata sobre el falo (¿?), de brutalidad encubierta, de canibalismo, de crueldad desenfadada… No sé si tengo que volver a leer estos libros o ¡hacer que los vuelvan a leer estos sesudos críticos!




“Alicia empezaba ya a cansarse de estar sentada con su hermana a la orilla del río, sin tener nada que hacer: había echado un par de ojeadas al libro que su hermana estaba leyendo, pero no tenía dibujos ni diálogos.”


sábado, 9 de septiembre de 2017

Orhan Pamuk: Estambul (***)

(437 pág.; El País)  (42; agosto de 2017; en Huesca)  (Premio Nobel 2006)
Otra vez Pamuk, el primer libro que tuve de él y, en papel, el último por leer. Tenía ganas de leerlo y, a la vez miedo de que no me gustara, de que fuera todo sobre una ciudad a la que estuve a punto de ir y no pude por los atentados que se produjeron en ella poco antes de mi viaje, en otras palabras, de que me aburriera.
Pero es Pamuk y sabe explicar lo mucho que quiere a su ciudad mezclándolo con retazos de su vida, explicando historias de antes de que él naciera, relatando como era el Bósforo y sus mansiones, y contando pequeñas historias que conforman la Historia de Estambul. Es Pamuk.




“Desde niño me he pasado largos años creyendo en un rincón de la mente que en algún lugar de las calles de Estambul, en una casa parecida a la nuestra, vivía otro Orhan que se me parecía en todo, que era mi gemelo, exactamente igual a mí.”


domingo, 3 de septiembre de 2017

Pío Baroja: La busca (**)

(188 pág.; Salvat)                               (41; julio de 2017; en Huesca)
Me lo encontré en la calle y, como no lo había leído, lo cogí; así que repito autor. Esta colección RTV salió sobre los años setenta. Como siempre me ha gustado coleccionar libros envidiaba a un tío mío que los tenía todos. El no los ha leído y yo, entonces, tampoco lo habría hecho. Mejor así: solo tengo uno, pero está leído.
Esta es la primera parte de una trilogía llamada “La lucha por la vida” (parece ser que era aficionado a escribirlas). Es como el libro de McCourt, pero en Marid a caballo entre los siglos XIX y XX. Parece imposible elegir libros al azar y que tengan temáticas tan similares, es decir, penas y más penas. La diferencia con el que he mencionado es que se empieza a leer sin que sea tan duro y el protagonista es mayor. Baroja nos pasea por todas las calles de Madrid, pues va mencionando los recorridos que realizan sus personajes y, ya mediada la novela, me di cuenta de que los hacían caminando. Más de cien años después cuesta situarse en la realidad del pasado, así como no ir a buscar al diccionario decenas y más decenas de palabras que no sabemos su significado, a pesar de que aparecen en el diccionario.




“Acaban de dar las doce, de una manera pausada, acompasada y respetable, en el reloj del pasillo.”


sábado, 2 de septiembre de 2017

Lorenzo Mediano: El secreto de la diosa (**)

(470 pág.; DeBolsillo)                        (40; julio de 2017; en Huesca)
Cada vez tengo menos autores nuevos entre los que elegir lo que me obliga a leer libros que yo no escogería pero que, a su vez, me permiten leer historias que no leería por mí mismo. Y no es mal sistema.
La historia de este libro sucede hace diez mil años: las mujeres gobiernan el mundo, pues ellas son las que dan la vida y, por ende, las que pueden quitarla. Los hombres, antiguamente tan importantes porque cazaban y llevaban el alimento a la familia, ahora, debido a que la caza ha disminuido no tienen un lugar preponderante y tienen que doblegarse ante el matriarcado reinante, salvo que alguien descubra el secreto de la diosa y se puedan invertir los papeles. Interesante planteamiento que creo que pudo darse en la realidad.




“–Madre, no quiero morir.”


domingo, 27 de agosto de 2017

Edmond Rostand: Cyrano de Bergerac (***)

(236 pág.; Austral)                             (39; julio de 2017; en Huesca)
He visto la obra de teatro (Flotats), tres de las películas que se han hecho (Ferrer, Martin y Depardieu) y ya había leído el libro, pero como no lo tenía se lo pedí a Anna por mi cumpleaños, y así lo he vuelto a disfrutar.
Será raro que alguien no haya oído hablar de Cyrano, el de la gran nariz, pero a lo mejor también será raro que sepa que este narizotas no fue un personaje de ficción sino que fue un escritor y considerado precursor de la ciencia ficción (Historia cómica de los Estados e imperios de la Luna) de la que Rostand extrajo las ideas de cómo llegar de la Tierra a la Luna que aparecen en su obra de teatro.
Cyrano (el personaje) es un espadachín pendenciero, poeta y soñador que está enamorado de su prima Roxana, pero a la que no se atreve a declarar sus sentimientos debido a la fealdad de su rostro. Roxana está enamorada de Cristian, cadete que va a parar a la compañía de Cyrano, por lo que ella le pide a su primo que cuide de él. Este, enamorado a su vez de ella, le pide a Cyrano que le escriba una carta para ella. El éxito de la carta hará que Cyrano hable a su prima por la boca de Cristian sin que la nariz sea un impedimento visual.




“Portero. (Persiguiéndole.)
            Alto ahí.”


sábado, 26 de agosto de 2017

Frank McCourt: Las cenizas de Angela (**/***)

(396 pág.; Maeva)                              (38; julio de 2017; en Huesca)
Estaba leyendo el primer capítulo y lo único en que pensaba era si podría acabarlo o lo dejaba ahí mismo. Pasado ese capítulo y ya conociendo el tono del libro este mejora a mis ojos. No obstante, y a pesar de que considero que es una buena historia, no se lo aconsejo a las almas sensibles: no hay dónde agarrarse.
Hay muchas familias pobres, dentro de este grupo hay muchas con hijos que, a su vez, han podido perder al padre o tener a un padre que no puede trabajar y, además puede que la madre no sepa cómo sacar a su familia adelante. Incluso, esas familias pueden estar en un entorno pobre que tampoco permite superar los contratiempos. A ese tipo de familia pertenecía el autor de esta historia. No deja de ser notable que llegara a profesor y que, casi septuagenario, ganara el Premio Pulitzer con esta, su primera, novela.




“Mi padre y mi madre debieron haberse quedado en Nueva York, donde se conocieron, donde se casaron y donde nací yo.”


domingo, 20 de agosto de 2017

Robert A. Heinlein: La Luna es una cruel amante (**/***)

(367 pág.; Círculo de Lectores)                     (37; julio de 2017; en Huesca)
Este fue el primer libro que me regaló Marisol. Eso fue hace 22 años. Este año, cuando cumplí los sesenta me lo volvió a regalar porque no encontró el anterior (los libros que me regalan no los tengo con los que compramos nosotros). Como no me desagradó, y apenas recordaba de qué iba la novela, he aprovechado la ocasión para leerlo de nuevo (y Marisol también).
Hacia mediados del siglo XXI los condenados a prisión son enviados a la Luna para que cumplan su castigo. Con el tiempo, también hay nacimientos por lo que, debido a la diferencia de gravedad, ni los primeros ni los lunáticos (de origen) pueden volver a la Tierra a vivir. Es decir, los residentes en la Luna se convierten en proveedores de la Tierra por obligación y sometidos a la legislación terrestre. Pero llega un día que un pequeño grupo de lunáticos (con el sentido actual de la palabra) decide independizar la Luna de la Tierra, a pesar de que puedan ser atacados con armas nucleares.
Imaginativa, divertida, socialmente innovadora y técnicamente avanzada al momento de escribirse. Así es como podría resumirse esta novela. Su único fallo, quizá, sea los poderes que le otorga a un ordenador, pero no por ello deja de ser interesante su lectura.




“Veo en el Lunaya Pravda que el Consejo de Luna City ha pasado en primera lectura un proyecto de ley para inspeccionar, autorizar —y cargar de impuestos— a los vendedores de alimentos que operen dentro de la presión municipal.”


sábado, 19 de agosto de 2017

Ed McBain: Ritual de la sangre (**)

(191 pág.; Ediciones B)                      (36; julio de 2017; en Huesca)
Tenemos varios libros de este autor que yo aún no había leído así que ya le tocaba. Sus novelas tratan de lo que les sucede a los miembros de la comisaría del Distrito 87, es decir, en lugar de ser casos que resuelve un detective, aquí es lo que ahora ya hemos visto en series televisivas, por lo que, teniendo en cuenta que esta novela fue publicada en 1961, es una predecesora de este estilo.
En una librería son asesinadas varias personas, entre ellas la novia de un integrante de la mencionada comisaría. La investigación se pone en marcha, pero no hay pistas suficientes del asesino ni se encuentra un motivo por el que hayan sido asesinadas personas que no tienen ninguna relación entre ellas.




“Esquemas.”


domingo, 13 de agosto de 2017

Edward Rutherfurd: Rusos (I y II) (**)

(623 + 541 pág.; El País)                                           (35; julio de 2017)
El primer día de vacaciones consigo acabar con este doblete y con la seguridad de que el último libro que tenemos de él en casa (Sarum, 1.200 páginas) no llegaré a leerlo, porque antes que este quiero repetir más de noventa autores; y no me sabe mal, pues este autor se ha dedicado a contarnos la historia de ciudades y naciones a través de unos personajes de ficción y no es que esté mal la idea, pero, en el fondo, leído uno leídos todos.
London, que fue el anterior que leí, es posterior a este y, a mi parecer, la historia inventada es más compleja y densa, lo que hace que estos dos libros de ahora sean más ligeros y fáciles de leer, a pesar de que nos cuentan la historia de una nación tan grande como un continente como es Rusia. En resumen, el primer libro lo leí porque no sabía de qué iba y era el libro más largo que había leído; estos los he leído porque me interesaba conocer más de Rusia, pero sabiendo lo que me iba a encontrar, por lo que mi recomendación a un lector que desconozca a este autor es que elija la ciudad/país que más le guste de todos los que ha dramatizado su historia y que pase a tantos y tantos autores que crean literatura.




“Esa noche de verano, en la estepa reinaba la calma, y el silencio también se había adueñado del bosque.”


sábado, 22 de julio de 2017

Harold Bloom: Shakespeare. La invención de lo humano (**)

(862 pág.; Anagrama)                                               (34; julio de 2017)
Estos dos últimos meses han sido más duros de lo habitual: la renta, el SII (quien sepa de que hablo lo comprenderá), el tocho cuya portada aparece más abajo y el siguiente tocho que le leído conjuntamente, pues uno es un ensayo y no estaba digitalizado y el otro sí.
He leído bastantes obras de Shakespeare, incluso sus afamados sonetos, por lo que tenía verdaderas ganas de leer este libro que regaló Gemma a Marisol. Bloom está considerado uno de los mejores críticos de su momento y ha sido catedrático durante medio siglo, por consiguiente no soy digo ni de comentar que he leído su libro, pero lo voy a hacer.
Si no se repitiera tanto comparando, una y otra vez, los personajes de Shakespeare o sus obras, quitaríamos unos cientos de páginas; si en relación a todos los personajes principales y a la mayoría de obras no nos dijera tantas veces que son nihilistas, un centenar de páginas; las frases en las que aparecen las palabras pathos y ethos, que no digo que no sean necesarias en una crítica literaria tan profunda como esta, otro centenar; y, por último, si quitáramos las repeticiones (ojo, solo las repeticiones) de las veces que compara a Shakespeare con los autores contemporáneos a él o las obras de todos ellos, desparecerían otros cientos más. ¿Seré descendiente del Gran Capitán?



“La respuesta a la pregunta “¿Por qué Shakespeare?” tiene que ser “¿Pues quién más hay?”.


sábado, 1 de julio de 2017

André Kertész: Leer (***)

(75 pág.; Periférica & Errata)                                     (33; junio de 2017)
Sigo aquí, aunque no lo parezca. Estoy liado con dos libros que suman más de dos mil páginas y ya veremos cuándo acabo con ellos, o viceversa. Anna me trae este libro que le regalé en Navidad y me tomo un respiro de tanta letra, aunque leo las dos introducciones.
Mi mala memoria me jugó una pasada, otra vez, y creí que el autor de las fotografías era el ganador del Premio Nobel de Literatura, pero André no es Imre. Pero no me sabe mal el error, pues las fotografías en blanco y negro son bellísimas, con unos claroscuros muy definidos y abarcan desde 1915 hasta 1970. A veces no se aprecia que la persona está leyendo, otras son tiendas o librerías abarrotadas y los ojos se colman de libros y se siente una cierta envidia. En cualquier caso, un gusto haber leído este libro.





domingo, 25 de junio de 2017

Jordi Galceran: El crèdit (***)

(68 pág.; La butxaca)                                     (32; junio de 2017)
Me voy a la playa con Anna e Iván y pienso que este librito hará que me dore, pero que no me queme. Habíamos visto la obra de teatro y nos reímos de principio a fin y, aunque leída no es lo mismo, no tiene desperdicio. He visto y leído muchas de las obras de este autor y creo que es magnífico.
Los señores que aparecen en la portada son el director de una oficina bancaria y un sujeto que va a solicitar un crédito. Este no tiene dónde agarrarse por lo que el crédito le es denegado, pero lo que sí que tiene es un pico de oro y lo usa de tal manera que termina enredando al director hasta llevarlo a una situación que lo deja fuera de juego y al espectador/lector desternillándose.




“DIRECTOR     A veure…”