sábado, 29 de abril de 2017

Pär Lagerkvist: Muerte de Ahasverus (**/***)

(117 pág.; Emecé)     (19; abril de 2017; en Huesca)    (Premio Nobel 1951)
¡Qué difícil es encontrar un libro de este autor! Lo que demuestra que ninguna fama es bastante, que el paso del tiempo todo lo borra, pero… ahí está la gente que digitaliza libros y los cuelga en internet. A lo mejor eso es lo que se encontrarán esos seres de otros mundos a los que nos empeñamos en dejarles aquí y allá objetos creados por nosotros. Pero vayamos con Ahasverus.
Un hombre llega a un albergue en el que están alojados muchos peregrinos y allí se encuentra con dos personas muy singulares: un hombre, que dice no ser peregrino; y una mujer, que vive de ellos y que acusa a aquel de haber sido quien la pervirtiera. A la mañana siguiente, cuando los peregrinos se marchan, los tres juntos inician su peregrinaje.
En una pequeña entrada se explica que este relato está exento de artificios retóricos, que muestra la preocupación de Lagerkvist por los temas vinculados al orden metafísico y que, a través del simbolismo del judío errante, el lector descubre el sentido al término del libro. Yo no tuve esa suerte, aunque me gustó.




 “A un albergue para peregrinos que van a Tierra Santa llegó una noche un hombre que parecía perseguido por los relámpagos.”


domingo, 23 de abril de 2017

Camilla Läckberg: La princesa de hielo (**)

(367 pág.; Maeva)                                         (18; abril de 2017)
Cuando le comenté a Marisol que había cogido este libro para leerlo me dijo que era una autora de crímenes para mujeres, y debía saber de qué hablaba pues ha leído ya varios de ella. Una vez leído, confirmo lo anterior y recuerdo que una vez ya hablé al respecto. Esta primera novela es de lectura e intríngulis sencillos, pero entretenida.
La protagonista de la novela (y de las siguientes) es una escritora de biografías de escritoras nórdicas que, debido a que pasa por delante de la casa de una antigua amiga suya, encuentra a dicha persona muerta en la bañera y con las muñecas cortadas con una hoja de afeitar. La madre de la suicida insiste en que su hija nunca lo habría hecho, pero nada parece indicar lo contrario. La familia le pide a la protagonista que escriba un panegírico sobre la difunta, lo que le llevará a investigar y bucear en el pasado de ambas y de la gente que tuvo relación con ellas.




“La casa estaba desierta y vacía.”


sábado, 22 de abril de 2017

Patrick Rothfuss: El nombre del viento (***)

(877 pág.; Plaza & Janés)                              (17; abril de 2017)
Cada cincuenta libros le pido a Anna que me aconseje uno de un autor que yo no haya leído. Cuando estaba cerca de los quinientos Anna me dijo que ya lo tenía y al llegar a esa cifra me suelta este libro. Me asusté: novecientas páginas y de fantasía. Pero ella lee algunos de los que le aconsejo y yo hago lo propio. Y hasta ahora me ha ido muy bien.
Es un libro muy bueno. No voy a negar que se encuentra dentro de la temática de fantasía, pero en absoluto puede considerarse al ciento por ciento. Es más, salvo un par de capítulos en los que aparece un animal fantástico, el resto puede ser leído como una historia intemporal que mezcla conocimientos medievales con otros posteriores, pero suficientemente bien contados como para que su lectura sea agradable y amena, aunque no te gusten los libros de este tenor.
Y ahora un brevísimo resumen de las primeras líneas: en una posada de mala muerte una noche hay más de un cliente habitual y uno de ellos descubre que el posadero no es quien dice ser, sino que tiene un pasado que anda en boca de todos y él quiere escribir su verdadera historia. Convencido el posadero, empieza a explicar su vida desde que era un niño que andaba con la troupe de su padre de pueblo en pueblo representado comedias.




“Volvía a ser de noche.”


domingo, 2 de abril de 2017

Hammurabi: Código (***)

(189 + 52 + 249 pág.; Tecnos)                                   (16; marzo de 2017)
Ve a saber de dónde saqué que era interesante leer este libro, pero sí sé que fue hace mucho tiempo, pero mira por dónde, llega al primer lugar, se lo pido a Anna y me lo regala para la Navidad pasada. Lo he ido leyendo poco a poco, pues leerlo seguido como una novela me parecía demasiado absorbente. No obstante, el libro ya está en el anaquel y su lectura sí ha sido muy interesante.
Ante todo hay que mencionar con sus dos apellidos al Profesor Federico Lara Peinado, pues el Código es más de él que del rey que figura como autor. El Código tiene una extensión de 52 páginas nuestras (en realidad, es un pedrusco del tamaño del jugador de baloncesto más alto y labrado por las dos caras con caracteres cuneiformes), pero el Profesor Lara nos hace una introducción de casi doscientas páginas para ponernos en situación y, después de los artículos del Código, nos lo va explicando con doscientas cincuenta páginas más de notas. Además lo ha traducido él mismo. Me he quedado anonadado.
Entre los artículos del Código encontramos del tipo civil (matrimonio, herencias, hijos adoptivos, divorcio); mercantil (precio de las cosas, de los trabajos de artesanos y profesionales, de los animales y esclavos); penal (qué castigos merece el que causa daño a una persona, a un animal, o a un bien, mayormente basados en el “ojo por ojo”); etc.
Hammurabi se despide maldiciendo y pidiendo a los dioses infinitos tormentos a aquel sucesor que no aplique su Código; yo, que soy más humilde, pediré que si alguien me hace caso y lee este libro lo disfrute a pesar de que pueda parecer que no lo es.




“Cuando el sublime Anum, rey de los Anunnaku, (y) Enlil, señor de los cielos y de la tierra, el cual prescribe los destinos del País, determinaron para Marduk, el hijo primogénito de Enki, la divina soberanía sobre la totalidad del género humano, (cuando) le hubieron magnificado entre los Igigu, (cuando) hubieron proclamado el sublime nombre de Babilonia (y) lo hicieron el más poderoso en…”


sábado, 1 de abril de 2017

Christian Jacq: El juez de Egipto (*/**)

(leídas 340 de 972 pág.; Booket)                              (15; marzo de 2017)
Este libro consta de tres libros a su vez y, a pesar de que tenemos varios más, he tardado en cogerlo porque la primera línea de la portada me daba mala espina, y así ha sido.
El autor ganó un premio de la Academia francesa por un libro sobre la historia de Egipto, por lo que me hace pensar que debe saber de lo que habla y que ha ido destilando a lo largo de la novela que he leído, pero eso no quiere decir que la historia que cuenta, o cómo la cuenta, sea buena. A mi gusto es de género juvenil y, a mi edad, ya no interesa tanto. También me ha recordado aquellas novelitas que los hombres llevaban en el bolsillo de atrás y que leían en el metro en los lejanos años setenta (de mi época).
En una pirámide se comete un robo y a causa del mismo mueren varios de sus guardianes. Un joven juez acaba de ser enviado a Menfis y conoce a una mujer que está a punto de acabar sus estudios en medicina. Este juez tendrá que vérselas con un comerciante que cobra tasas injustas, con el jefe de policía que hace la vista gorda, con un militar que hace algo más y, a su paso, todos le pondrán impedimentos. Y de fondo, esas misteriosas muertes.



“Una noche sin luna envolvía la gran pirámide sobre un manto de tinieblas.”


domingo, 26 de marzo de 2017

Rosa Montero: El corazón del Tártaro (***)

(268 pág.; Espasa)                                         (14; marzo de 2017; en Madrid)
Hace más de seis años que leí una obra suya por vez primera y he tenido que esperar tanto para leer otra porque tanto esperan otros autores ser releídos. Es un problema que el tiempo irá paliando. Lo empiezo en el tren de ida a Madrid y lo termino en el de vuelta. Un fin de semana de regalo de Marisol por ser mi santo. Aparte del viaje, el regalo fueron mis hermanos. Son estupendos.
Montero escribe de una manera que me gusta mucho: no es parsimoniosa pero, en cambio, sus frases tienen enjundia. La novela se inicia con el ruido de un despertador y, a renglón seguido, con el de una llamada telefónica que hace que la protagonista salga huyendo de su casa y, a lo largo de las próximas veinticuatro horas, siga huyendo y recordando lo que fue su pasado.
Interesante novela, casi sin altibajos, mezclada con la historia de El caballero de la Rosa de Chrétien de Troyes, considerado el primer novelista de Francia.




“Lo peor es que las desgracias no suelen anunciarse.”


sábado, 25 de marzo de 2017

Manuel Azaña: La velada en Benicarló (*/**)

(248 pág.; Reino de Cordelia)                                   (13; marzo de 2017)
Quería leer La Corona, pero es inencontrable, así que me conformé con esta velada. Obra de teatro que sólo se ha representado una vez y que supongo un poco tostón, pues la lectura me lo ha parecido, ya que los participantes en la velada pueden soliloquiar tres o cuatro páginas y esto se repite bastante a menudo. Además, hay que estar muy impuesto en la época de la Guerra Civil para entender, ya no entre líneas, sino a lo que se refiere Azaña.
De la historia poco hay que contar: once personas se encuentran una noche de 1937 en un hostal de Benicarló y hablan de la situación en la que se encuentra España. Entre ellas hay un diputado, un médico, un comandante, un abogado, un escritor, un ex ministro, y cada uno ofrece su visión que, según se indica en la introducción, es la opinión que tenía Azaña de los pormenores de lo que había sucedido durante la República y la revuelta militar.




“El auto del doctor Lluch devora la distancia entre Barcelona y Benicarló.”


domingo, 12 de marzo de 2017

Nick Hornby: Cómo ser buenos (**)

(330 pág.; Anagrama)                                               (12; marzo de 2017)
La protagonista de la novela inicia su historia diciéndole a su marido que quiere el divorcio y que acaba de acostarse con un hombre. El marido, columnista de un periódico, se encarga de la casa y de sus dos hijos, pero es un hombre “airado”, como el título de su columna, pero conoce a un curandero que tiene ansias de cambiar el mundo y esto lo convierte en un hombre “bueno” y ella se las ve y se las desea para no parecer una mujer cínica y que no desea lo mejor para los demás.
La novela es para pasar el rato, pero no por ello deja de lanzar al aire la cuestión de porqué no podemos ser más buenos con nuestros semejantes más desfavorecidos, y la tesis la plantea a través de las situaciones en las que se encuentran sus personajes. Agobia pensar en ser uno de ellos, pero divierte verlo desde afuera.




“Estoy en un aparcamiento de Leeds cuando le digo a mi marido que no quiero seguir casada con él.”


domingo, 5 de marzo de 2017

Jonathan Swift: Los viajes de Gulliver (***)

(350 pág.; Club Internacional)                                  (11; marzo de 2017)
La noche de Reyes, en nuestro habitual paseo por las paradas de la Gran Vía, vemos una tienda Re-read y Marisol me hace el regalo de este libro, de edición humilde aunque de ostentosa portada, pero de contenido fabuloso y no lo digo por los tamaños de los seres que lo habitan.
Se dice en la introducción que hay que conocer la época del autor, siglo XVIII, para entender que no es un libro para adolescentes, sino que es una crítica mordaz a lo que sucedía en ese siglo y que Swift lo disfrazó como sucesos en mundos irreales. Así parece en el primer y más conocido viaje del protagonista: Lilliput. Pero ya apunta maneras y no hay que saber mucho del XVIII para darse cuenta de que va dejando caer alguna pulla.
En el siguiente viaje ya se ve más claro, pero hay que estar ciego para no darse cuenta que en el cuarto y último arremete contra todo y contra todos. Tanto es así, que cuando Gulliver vuelve a la civilización no soporta el olor ni la visión de ningún humano, conocidos en este viaje con el nombre de yahoo. ¿Suena verdad? Pues cuando ya nadie se acuerde de qué era yahoo, este libro todavía seguirá leyéndose y sorprendiendo al lector con la crítica tan bien argumentada y divertida a la vez. De lectura inexcusable.




“Me llamo Samuel Gulliver, y soy el tercer hijo de un modesto propietario del condado de Nottingham.”


sábado, 4 de marzo de 2017

Pierre Boulle: El puente sobre el río Kwai (**/***)

(181 pág.; Letra Celeste)                                          (10; febrero de 2017)
Tener la película medianamente presente y leer la introducción es todo un placer, pues se puede comprobar que de una buena novela, y cambiando lo que haga falta, se puede conseguir una película estupenda. Así que no cuento nada de esa introducción, de un puñado de páginas, para que el interesado lector me haga caso. Si quiere, claro.
¿He de explicar de qué va esta novela? ¿He de decir que su autor es el de El planeta de los simios y que sus finales son inesperados? Como la segunda pregunta ya incluye las respuestas diré dos palabras sobre la primera: durante la Segunda Guerra Mundial los japoneses quieren que los prisioneros ingleses construyan un puente, pero también han de participar los oficiales, a lo que se opone el coronel del regimiento. Este hombre es de una fortaleza mental indestructible, por lo que el coronel japonés se las verá y deseará para hacerle cambiar de opinión y…




“El abismo infranqueable que algunas miradas adivinan entre el alma occidental y el alma oriental tal vez no sea más que el efecto de un espejismo; tal vez se deba únicamente a la representación convencional de un lugar común sin base sólida, a una apariencia pérfidamente disfrazada de intuición penetrante, cuya veracidad primigenia permita siquiera ser invocada para justificar su…”


domingo, 26 de febrero de 2017

Paul Auster: Ciudad de cristal (**)

(163 pág.; Booket)                                         (9; febrero de 2017)
Tengo a Auster en barbecho y lo rescato para leer el primer libro de su conocida Trilogía de Nueva York, y se salva por los pelos y por dos razones concretas:
·       -  me parece gracioso que el personaje principal de la novela sea un escritor que escribe novelas de detectives y que reciba una llamada pidiendo por el detective Paul Auster y eso le haga convertirse en el detective que necesita la persona que le llama
·        -  la disquisición que se encuentra casi al final de la novela sobre quién fue el verdadero autor del Quijote que es una vuelta más a la idea que tuvo Cervantes y que tiene relación con el párrafo anterior.
     Lo mejor de la novela, sin duda, las tres páginas en las que habla de la obra de Cervantes.



“Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él.”


sábado, 25 de febrero de 2017

Charles L. Harness: Los hombres paradójicos (**/***)

(173 pág.; Edhasa)                                         (8; febrero de 2017)
Tengo en la biblioteca un libro con este título y de este autor, pero no me fijo que también es de otros, así que lo busco en formato digital, lo bajo y lo empiezo a leer. Al día siguiente me acuerdo que no he leído las portadas y las páginas anteriores al inicio del libro y lo cojo de la biblioteca y, entonces, me doy cuenta de que es un libro de relatos de varios autores. ¿Qué he bajado? Pues ni más ni menos que el libro que escribió Harness completo y no el capítulo que aparece en el libro impreso y que tiene el mismo título. Me parece que no es de recibo que no se especifique que es un extracto, por muy bien que parezca ciencia ficción, pues no sabes ni de dónde viene ni adónde va.
Historia curiosa que juega con el tiempo como si fuera un acordeón y que yo no he llegado a comprender, ni lo he intentado mucho. Un superordenador, unos ladrones que van contra el dictatorial gobierno y que tienen las normas de no matar a nadie y usar espadas, a pesar de la existencia de armas mucho más poderosas. Entretenidos capítulos cuando aparecen estos ladrones.




“No tenía la menor idea sobre su propia identidad.”


domingo, 19 de febrero de 2017

Winston Churchill: La pintura como pasatiempo (**/***)

(51 pág.; Elba)               (7; febrero de 2017)            (Premio Nobel 1953)
Inicio la sexta centena de libros leídos con ganas, pero no tantas como para embarcarme con los libros de historia que escribió Churchill y, por los que supongo, le otorgaron el Premio Nobel de Literatura. Desconocía la extensión de este, ahora ya para mí, librito, pero como no encontré otro que no tratara de historia fue el que le pedí a Anna que me regalara por Navidad.
El autor tenía más de cuarenta años cuando creyó llegado el momento de dedicarse a algo que no fuera tan cerebral como lo que había hecho hasta entonces y, a pesar de no haber cogido unos pinceles en su vida, se atrevió con el óleo. Entre paréntesis, aunque no los ponga, debía tener traza, pues por mucho que él insista en que hay que probarlo y que con el tiempo ya saldrá aquello que queremos, no me imagino a mí mismo en su gabán y que no me salga una mancha de Rorschach asimétrica. Interesante explicación inicial del porqué se debe dedicar algún esfuerzo a hacer algo totalmente distinto a nuestro quehacer diario, aunque “sería una verdadera lástima desperdiciar el tiempo libre del que disponemos haciendo cerámica”. Para gustos, colores.




“Son muchos los remedios que se recomiendan para el exceso de tensión mental y las preocupaciones que sufren las personas que, durante periodos prolongados de tiempo, deben cargar con obligaciones a gran escala.”


sábado, 18 de febrero de 2017

Mika Waltari: El ángel sombrío (**/***)

(362 pág.; El País)                                          (6; febrero de 2017)
En esta novela se nos cuenta la caída de Constantinopla a través de un personaje que lo ha sido todo en los dos bandos, es decir, llegó a ser consejero del sultán y ahora está con los griegos, venecianos y florentinos, que son los defensores de la ciudad. A través de él y de su esclavo conoceremos las vicisitudes de esta ciudad y sus habitantes en los seis meses anteriores a su toma por el ejército turco.
En la introducción del libro ya se nos advierte de cierta similitud con Sinuhé, pues ambos acceden a las más altas esferas de poder, nos narran sus vidas a través de sus memorias, tienen un esclavo que es un contrapunto de sus caracteres, pero se queda en esa similitud. Lo único que achacaría al autor es el enamoramiento en el inicio de la novela, que le resta, a mi entender, veracidad. No obstante, la novela gana fuerza a medida que avanza.




“Hoy os vi y os hablé por vez primera.”


domingo, 5 de febrero de 2017

John Grisham: El testamento (**)

(605 pág.; Biblioteca de bolsillo)                  (5; enero de 2017)
Tenía que elegir entre Haefs y Grisham y me quedé con este último porque sabía que el tono y el tomo iban a ser más ligeros y no he salido defraudado en este sentido. Pero quedo deudor de Haefs.
Novela sencilla en la que se muestra la rapacidad humana a través de los seis herederos de un multimillonario estadounidense y, a través de este último personaje, hasta dónde podemos ser capaces de llegar para causar daño, aunque la persona que lo reciba no sea merecedora de nuestra compasión o piedad. Esperaba más de la novela, pero como pasatiempo creo que es muy correcta.




“Hasta el último día y hasta la última hora.”


sábado, 4 de febrero de 2017

Milan Kundera: La insoportable levedad del ser (***)

(336 pág.; Maxi Tusquets)                 (4; enero de 2017)
En otra mesita de noche, hace unos treinta años, se quedó este libro por leer. En aquella época yo leía muy poco y este libro no era de mi estilo. Y así se quedó: en los inicios.
Por eso lo he querido recuperar y comprobar si me gustaba (ahora) o seguía sin ser de los que aconsejo. Está claro, por las tres estrellitas, que me ha gustado. Pero quizá hay que tener una cierta edad o un sentimiento que yo no tuve (a saber si lo tengo ahora, la edad ya sé que sí) para encontrar la belleza y la profundidad que transmiten sus líneas. Aparte de la lección de historia que apenas recordarán los que no tengan más de sesenta y largos años.
El camino de un médico se cruza con el de una dependienta y la historia con ellos dos: la Primavera de Praga. Kundera nos hace vivir y sentir sus amores, sus desencuentros y sus temores. Y el sentir de un pueblo aplastado por el ejército ruso dirigido por sus intransigentes élites.




“La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito!”


sábado, 28 de enero de 2017

Ramón Gómez de la Serna: Greguerías (**/***)

(282 pág.; El País)                              (3; enero de 2017)
Me gustaría saber cómo se llamaba mi profesora de Literatura de sexto de bachillerato, pues ya no lo recuerdo, y darle las gracias. Sus clases no me hicieron leer más, pero ahora que estoy leyendo como nunca lo había hecho, recuerdo que ella ya nos mencionaba estos libros y, aunque ya no sepa porqué, su lectura me hace comprender que sí estaban los que debían estar.
Hablando en concreto de este título, yo diría que solo figuraba esta obra de este autor, pero creo que con todo merecimiento. Si alguien se molesta en ir al diccionario a buscar qué significa greguería no le va a servir de mucho, pues es una invención de este autor y con ella quiere abarcar las más de dos mil greguerías que tuvo a bien escribir.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, sobre todo si estas son mías, así que dejaremos al autor esbozar qué es una greguería: “repaso estricto y poético de la vida”.
“Como daba besos lentos le duraban más los amores.”
“Es conmovedor en las óperas ver que cuando lloriquea la que canta todo el coro la consuela.”
“El camello tiene cara de cordero jorobado.”






sábado, 21 de enero de 2017

Bob Dylan: Canciones I (**/***)

(187 pág.; Espiral)               (2; enero de 2017)             (Premio Nobel 2016)
Desde hace tres o cuatro años sabía que Bob Dylan estaba entre los posibles ganadores del Premio Nobel en las casas de apuestas, único lugar en el que uno puede saber, de forma oficiosa, quién figura entre los candidatos. Al principio me sorprendí, pues aunque no había leído ninguna de sus letras en castellano, me parecía inapropiado que un letrista fuera candidato al premio más prestigioso de la literatura.
Cuando el año pasado lo ganó quise comprender cuáles podían haber sido las razones de los sesudos académicos para darle este galardón, y creo que encontré una razón suficiente, por lo menos para mí: si Tranströmer, último poeta en ganar este premio, cantara sus versos ¿serían éstos menos buenos? Como creo que la respuesta, musicalmente aparte, ha de ser que ese autor se lo hubiera merecido igual, lo que hay que hacer es leer las letras de Dylan y ver qué le parecen a cada uno, porque el Nobel ya se lo han dado (aunque él no lo haya recogido), con independencia de lo que nos parezca a sus lectores u oyentes, al igual que se lo dieron al otro autor.
Y yo he leído la letras de los discos publicados entre 1962 y 1965 y he de decir que las relativas al ámbito social fueron muy valientes, que tiene un sello muy personal y que no todas las he entendido (como habitualmente me pasa con la poesía), por lo que concluyo que era tan nobelable como lo fueron otros, poetas o no, entre los que se encuentran algunos que no me convencieron tanto como él.




“¿Cuántas veces debe un hombre mirar hacia arriba para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre para poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias para que comprenda que ya ha habido demasiados muertos?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.”                             Blowin’ in the wind


sábado, 14 de enero de 2017

José Saramago: El Evangelio según Jesucristo (**/***)

(341 pág.; Seix Barral)            (1; enero de 2017)          (Premio Nobel 1998)
Cuarto libro que leo de este autor y, por no repetirme mucho, sólo diré que es de la misma forma de escribir que los otros tres (ver Ensayo sobre la ceguera) que, aunque sin utilizar el humor, también deja al descubierto debilidades de la religión (ver Memorial del convento) y que me costó avanzar en la historia, aunque por motivos diferentes que en Todos los nombres.
En cualquier caso es Saramago puro, es decir, una persona con un conocimiento exhaustivo de lo que habla y de una clarividencia que ya quisiera tener más de uno que viste hábito.
Obvio es decir que la historia trata de la vida de Cristo, por lo que no hace falta añadir nada más, pero es el detalle con el que la presenta (y por eso se me hizo lenta hasta la mitad, más o menos) lo que le da al lector una visión de la época que no suele tener y, lo mejor de todo, es la cuarta última parte en la que brilla la racionalidad de su autor y te muestra una lectura de la base de la religión cristiana que yo no habría llegado nunca a concebir. Espléndido.




“El sol se muestra en uno de los ángulos superiores del rectángulo, el que está a la izquierda de quien mira, representando el astro rey una cabeza de hombre de la que surgen rayos de aguda luz y sinuosas llamaradas, como una rosa de los vientos indecisa sobre la dirección de los lugares hacia los que quiere apuntar, y esa cabeza tiene un rostro que llora, crispado en un dolor que no cesa, ...”


domingo, 1 de enero de 2017

Andrea Camilleri: La muerte de Amalia Sacerdote (**/***)

(202 pág.; Rba)                                              (77; diciembre de 2016)
Ultimo libro que leo en 2016. Me lo aconsejó Marisol el año anterior, pero la lista sigue siendo larga, aunque yo hago todo lo posible por acortarla.
Curiosa historia negra: el personaje principal es el del director de informativos de la RAI y el que tiene que enfocar cómo dar la noticia de que el hijo de un político ha asesinado a la que da título a la novela, pues las pruebas no son todo lo contundentes que deberían ser. A través de él, y un par de decenas de personajes, se irá desarrollando la acción. Televisión, políticos, banqueros, la mafia, rencores y ambiciones también son protagonistas de esta historia.
Muy interesante, aunque nada fácil para alguien como yo que no tiene memoria, en general, y para los nombres, en concreto.



“–¡Absolutamente no! –exclamó Michele Caruso, el director.”


sábado, 31 de diciembre de 2016

Adelaida García Morales: El Sur – Bene (**/***)

(110 pág.; Anagrama)                                               (76; diciembre de 2016)
Leí este libro en el puente de diciembre yéndome a dormir a las tantas, que es lo que me gusta, pero hasta hoy no he podido escribir estas líneas.
Los dos relatos son similares: narrados por una mujer, recuerdos de la infancia en el primer caso y de la adolescencia en el segundo, relaciones con hombres singulares, tristeza, amor y hasta misterio.
La narración es seca, pero buena.



“Mañana, en cuanto amanezca, iré a visitar tu tumba, papá.”      El Sur


domingo, 18 de diciembre de 2016

Nikos Kazantzakis: Alexis Zorba el griego (***)

(384 pág.; Acantilado)                                   (75; diciembre de 2016)
Hay hombres que buscan o persiguen la sabiduría y, si la encuentran o alcanzan, es porque iban a lomos de sus predecesores. Este es el caso del narrador de esta historia: está rodeado de libros y escribe uno sobre Buda.
Otros, iletrados, tienen sus pies enraizados en la tierra y sus poros y sentidos se nutren de lo que sucede a su alrededor y, sin que ellos lo sepan, tienen un conocimiento que podría decirse que es equivalente a la sabiduría canónica. Así es Zorba, un hombre que ha vivido todo lo que el momento le ha exigido y ello le ha hecho sabedor de lo que en los libros le habría costado encontrar.
A lo largo de sus vidas, el primero arrastra sus libros y dudas y el segundo, a duras penas algo más que las ropas que viste y, en el mejor de los casos, un viejo santuri, y esa ingravidez le permite vivir más intensamente.



“Me encontré con él por vez primera en El Pireo.”



sábado, 17 de diciembre de 2016

Ken Follet: En el blanco (**)

(477 pág.; El País)                                          (74; diciembre de 2016)
El puente del 9 de diciembre me ha permitido leer el libro anterior y este yéndome a dormir pasadas las tres de la mañana. Aún me faltan más de cinco años para hacerlo todos los días que yo quiera (si el cuerpo aguanta).
Elegí este libro por el éxito que tiene en los últimos años este autor. No sé si los libros son mucho mejores que este o de lectura tan fácil, pues de ser así tendrán la poca profundidad que tiene el que acabo de leer y, posiblemente, la simpleza del argumento en algunos momentos pero, en cualquier caso, es un libro desengrasante de más altas lecturas.
En la Nochebuena se descubre que un trabajador de un laboratorio de alta seguridad se ha llevado una vacuna que todavía está en estudio. La jefa de seguridad y el propietario del laboratorio se las ven y se las desean para contener a la prensa y a la policía. Parece que todo queda bajo control, pero el hijo del dueño tiene unos planes que van a ocasionar una Navidad inolvidable.




“Dos hombres de aspecto cansado miraban a Antonia Gallo con rencor y hostilidad.”


domingo, 11 de diciembre de 2016

Frederica Sagor Maas: La escandalosa señorita Pilgrim (**)

(400 pág.; Seix Barral)                                              (73; diciembre de 2016)
A esta octogenaria escritora le dijeron que sus memorias serían interesantes y aquí las tenemos. Ella fue escritora de guiones desde los años veinte a los cuarenta, desde el cine mudo al sonoro, y nos describe un Hollywood, desconocido para la mayoría de nosotros, en el que aún no estaban sus famosas letras blancas sobre el monte Lee.
Por sus páginas desfilan nombres gloriosos del cine y otros muchos desconocidos hoy en día. Las pequeñas historias o anécdotas se cuentan por decenas y, a la par, avanza su historia personal y la de su marido, otro guionista como ella.
El libro es recomendable para aquel al que le gusta leer sobre la historia del cine, pues aunque abarca lo sucedido a nivel mundial a lo largo de los primeros cincuenta primeros años del pasado siglo, el tono de la historia es monótono y, por tanto, puede hacerse aburrido a quien no tenga un especial interés en el tema.




“En una fiesta que se celebró en una casa en noviembre de 1988, conocí por casualidad a un joven escritor y entusiasta llamado Sidney D. Kiskpatrick.”


Robertson Davies: Asesinato y ánimas en pena (*/**)

(leídas 85 de 340 pág.; Libros del Astroide)             (72; diciembre de 2016)
Le regalo este libro a Marisol, pues es un autor que nos gusta a los dos y el título y la portada prometen… lo que no cumplen.
En las dos primeras líneas que figuran después de la portada ya se nos ha informado que el narrador ha muerto. Era el director de la sección de cultura de un diario y a muerto a manos de un subalterno suyo que es crítico de cine, pero el espíritu del muerto no ha desaparecido de la Tierra y se va a un festival de cine con su asesino. Pero en lugar de ver las películas que proyectan él ve la historia de antepasados suyos.
Aunque puedan ser interesantes las vivencias de los pro-británicos cuando Estados Unidos se independizó de la metrópoli, esto no es lo que se aventuraba en el inicio del libro. Marisol se lo fue saltando hasta llegar a ver cómo acababa la barbarie (de la novela), pero yo he preferido dejarlo correr.




“Nunca en  mi vida me asombré tanto como cuando el Husmeador sacó el arma escondida de su funda y de un golpe me dejó tendido en el suelo, completamente muerto.”


sábado, 10 de diciembre de 2016

Anónimo: Las mil y una noches (*/**)

(1.468 pág.; Planeta)                                     (71; diciembre de 2016)
Leo en internet que la versión directa del árabe al español de Juan Vernet es la mejor y libre de las cortapisas y censuras que hubo en la época Luis XIV de la traducción al francés y de este al español por Blasco Ibáñez. Y me lanzo a ella, pues ya hacía tiempo que quería leerlo, aunque, a la vista de la longitud y de que no es una historia sino cientos de cuentos, lo separaré como los pollos: por cuartos.
Quince días me ha costado el primer cuarto: muchas historias similares y una enormemente larga, con historias dentro de historias que afloraban otras tantas. Cambio de tercio y ya volveré a él.    
Vuelvo a él y cuando llevo el 29 % leído decido dejar de leerlo, pues no salgo de príncipes y princesas que se desmayan cuando conocen a su media naranja o que no quieren casarse, hasta que conocen a la persona que hace que se desmayen. Entre cuento y cuento no hay nada de la historia entre Sherezade y su califa y las noches son como un acordeón: las hay de una página y de diez (el tiempo es relativo, ¿no?).
Salto a leer los cuentos que Nenángeles nos contaba cuando éramos niños: Aladino y la lámpara maravillosa (muy bueno), Simbad el marino (sorprendente su primer viaje y repetitivos los otros seis) y Alí Babá y los cuarenta ladrones (muy bueno). Y aquí se acaban tantas noches insulsas.




“Se cuenta –pero Dios es más sabio– que en el transcurso de lo más antiguo del tiempo, y en una edad remota, hubo un rey sasánida que dominaba las islas de la India y de China, que era jefe de ejércitos, de auxiliares y de servidores.”

El rey Sahriyar y su hermano Sah Zamán


domingo, 27 de noviembre de 2016

Gerald Durrell: Mi familia y otros animales (**/***)

(374 pág.; Alianza)                                        (70; noviembre de 2016)
Después de leer una cuarta parte de Las mil y una noches, y a fin de respirar un poco otro ambiente, leo este libro. El hermano de Lawrence, autor de un famoso Cuarteto, nos explica los cinco años que pasaron en Corfú sus hermanos y su madre, con muchas anécdotas de ellos y sus caracteres, de los habitantes de la isla y, sobre todo, de la zoología que se puede encontrar en ella. La familia Durrell no es una familia que podríamos encontrar en cualquier escalera de vecinos, pero organizada y bien orientada, a su manera. Hay escenas para troncharse de risa, pero en general el autor describe sus vivencias y sobre todo su ansia de conocimientos por el mundo animal.
Y esto último es lo que puede hacer que más de un lector pueda aburrirse con este libro, pues no todo el mundo siente el mismo interés por tanto bicho como encuentra el pequeño Gerry en Corfú ni, sobre todo, gusto por los insectos y sus costumbres. No deja de impresionar que alguien de diez años de edad pueda ser tan observador y conocedor de un mundo por el que los humanos de a pie pasamos por encima sin apercibirnos… salvo cuando nos pican.




“Esta es la historia de cinco años que mi familia y yo pasamos en la isla griega de Corfú.”


domingo, 6 de noviembre de 2016

Gabriel García Márquez: El general en su laberinto (***)

(285 pág.; Mondadori)      (69; octubre de 2016)         (Premio Nobel 1982)
Quinto libro que leo de este autor desde que escribo algo sobre cada libro que leo, y tenía ganas de que llegara, pues es uno de mis favoritos y, como en casa tenemos bastantes de él, lo repito más a menudo que a otros autores.
No sabía de qué iba el libro y cuando leo el resumen me entero que narra los últimos días de la vida de Simón Bolívar. Pienso: ¿y a mí qué me importa eso? Creía que iba a ser narrativa y no biografía… pero lo empiezo a leer y me cautiva su manera de escribir, lo que cuenta, cómo te lleva hacia adelante en la historia explicándote años y años de la vida del Libertador, de sus cuitas y sus anhelos, de los que lo acompañaron siempre y de los que lo abandonaron a mitad de camino.
Pocas son 285 páginas cuando estás disfrutando de la lectura, como corta fue la vida del biografiado. Gracias, Alvaro Mutis.




“José Palacios, su servidor más antiguo, lo encontró flotando en las aguas depurativas de la bañera, desnudo y con los ojos abiertos, y creyó que se había ahogado.”