sábado, 7 de mayo de 2011

Cormac McCarthy: No es país para viejos (**)

            (241 pág.; Debolsillo)                                                   (30, julio de 2010)
            No hay que decir que leí esta novela porque la película de los hermanos Coen me gustó mucho y, sobre todo, el personaje interpretado por Bardem.
            La novela parece el guión de la película por la exactitud con la que aquella se ve reflejada en la pantalla, escena por escena. No obstante, y debido a la forma de ir explicando la historia, la novela es mucho más seca y dura que la propia película. No recuerdo otro autor que sea tan duro o áspero en su prosa.
            Sin ánimo de desvelar la intriga, porque vale la pena leer la novela y ver la película, el personaje principal es todo un hallazgo.     (nov-10)




"Mandé a un chico a la cámara de gas en Huntsville."

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domingo, 1 de mayo de 2011

John Le Carré: El hombre más buscado (*)

            (392 pág.; Plaza Janés)                                                 (29, julio de 2010)
            Tenía muchas ganas de volver a leer una novela de Le Carré, pues recuerdo que pasé quince días de las vacaciones de 1984 en Playa de Aro y leí media docena de sus novelas y me gustaron mucho, …, pero han pasado muchos años y esta novela ya no es del nivel de aquellas.
            A pesar de las ganas ya comentadas, tuve que esforzarme para acabarla porque creo que esta es la novela de un escritor con mucha experiencia, es decir, cuatro personajes, una trama actual y el conocimiento de cómo escribir novelas de espías (que es su caso), pero el resultado es anodino e insustancial (ni Marisol ni Jacqueline le tuvieron la compasión que yo le tuve por aquel verano que me hizo pasar: las dos lo dejaron sin acabar). Yo tendría que haber hecho lo de ellas y haber seguido a la siguiente (que es lo que hago con el comentario).     (nov-10)

¨


“Huelga decir que no podemos culpar a un boxeador turco, campeón de los pesos pesados, de no advertir, mientras pasea tranquilamente por una calle de Hamburgo con su madre del brazo, que le sigue los pasos un muchacho flaco envuelto en un abrigo negro.”

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sábado, 30 de abril de 2011

Herta Müller: Tot el que tinc, ho duc al damunt (**)

(262 pág.; Bromera)       (28, junio de 2010 en Noruega)      (Premio Nobel 2009)
            Anna me regala este libro por mi cumpleaños porque me regaló el anterior de la misma autora y sabe que me gustó. Como trata sobre la Segunda Guerra Mundial cuando lo acabo quiere leerlo ella, pero lo comienza y lo deja. Yo le había dicho que no le gustaría.
El libro cuenta la historia de un joven rumano de origen alemán que se prepara para cuando lo vengan a buscar los rusos. Tanto él, como su familia y vecinos lo saben, por lo que le van haciendo regalos que le puedan ser útiles en el campo de concentración. A partir de aquí, es la historia de los años que pasa prisionero, pero la narración viene a ser como de asunción de esa realidad, como si no hubiera podido haber otra posibilidad, lo que va dejando un poso de tristeza, de desesperanza en el lector. Creo que es la manera que tiene esta autora de transmitir el horror de los que han padecido la opresión, sea del signo que sea. Está basado en las experiencias vividas en el lager por un amigo de ella.
“Al passadís de fusta, just on hi ha el comptador del gas, l’àvia em va dir: “Sé que tornaràs”.”
(nov-10)



“O: todo lo mío lo llevo conmigo.”

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martes, 26 de abril de 2011

Miguel de Cervantes: Novelas ejemplares (**/***)

(587 pág.; El País Clásicos Españoles)     (27, junio de 2010 en Noruega)
Después de leer el Quijote y como en sexto de bachillerato ya se mencionaba esta obra y, a pesar de mi mala memoria, la recordaba, tenía muchas ganas de leerla. No puedo decir que me defraudara, pero sí que hay relatos que, bien por trasnochados, bien porque ya parece que los has leído del propio Cervantes, en esta obra o en el Quijote, termina siendo un poco pesada. Me refiero, en concreto, a los relatos de enamoramientos.
No obstante, hay otros que te hacen ver porqué siguen siendo importantes estas “novelas ejemplares”. Por ejemplo: Rinconete y Cortadillo (¡qué maravilla!), El licenciado Vidriera o, por no citar más, El coloquio de los perros.
Sólo por estos tres relatos vale la pena leer todas las novelas por ver si se “descubre” otra tan interesante como estas.     (nov-10, después del cambio de la acentuación en los demostrativos).




“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte.”
La Gitanilla


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lunes, 25 de abril de 2011

Amélie Nothomb: Ni de Eva ni de Adán (**)

            (173 pág.; Anagrama)                               (26, junio de 2010 en Noruega)
            Da la sensación de que esta novela sea autobiográfica, lo que espero que no sea así, pues a pesar de que explica el enamoramiento entre una occidental y un japonés, ya se va viendo, a medida que se avanza en la lectura, que hay un deje de tristeza, sinsabor o miedo a un futuro en común.
            No tiene la opresión de Cosmética del Enemigo, porque se desarrolla a lo largo de más tiempo y en espacios abiertos, pero sí que se percibe que los personajes no son totalmente libres de elegir.
            Como la autora estuvo viviendo en Japón y China hasta los diecisiete años transmite el estilo de vida oriental y, que los que no hemos estado allí, sólo llegamos a suponer.     (nov-10)




“Me pareció que enseñar francés sería el método más eficaz para aprender japonés.”

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domingo, 24 de abril de 2011

Curzio Malaparte: La piel (**)

            (422 pág.; El País Clásicos del siglo XX)                      (25, junio de 2010)
            Desde que conocí el seudónimo de este escritor cuando era adolescente, en realidad se llamaba Kurt Erich Suckert, tuve ganas de leer esta novela, pues el título me producía una sensación de desazón porque me hacía sospechar que lo que en ella se explicaba no parecía que fuera agradable y eso añadido al curioso apellido del autor (que lo eligió porque Bonaparte ya había sido escogido).
            La novela lo tiene a él mismo como narrador de la llegada de los norteamericanos a Sicilia durante la Segunda Guerra Mundial, pues fue adjunto al Alto Mando norteamericano, y la sensación premonitoria que me produjo el apellido del autor y el título de esta obra fue acertada, pues la lectura de cada capítulo tiene un momento desagradable cuando menos, si no terrorífico, como el que describe la comida en la que un soldado pierde su mano al estallarle una granada. Este libro fue incorporado el Indice de libros prohibidos de la Iglesia Católica (creado en 1559 y en vigor hasta 1966).
            Me parece negativo y reiterativa la insistencia en la inocencia norteamericana frente a la experiencia europea de destrucción (que supongo fue la vivencia que él tuvo al ser actor de ese tiempo), pero que creo que rompe un poco la dinámica de la narración por su aspecto filosófico.
A pesar de las consideraciones anteriores, me alegro mucho de haberlo leído, aunque haya sido cuarenta años después de saber de su existencia.      (oct.-10)




"Eran los días de la «peste» de Nápoles."

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jueves, 21 de abril de 2011

Marina Lewycka: Dues rulots (**)

            (373 pág.; La Campana)                                               (24, junio de 2010)
            La novela describe las vicisitudes de unos inmigrantes ucranianos recogiendo fresas en Inglaterra, de cómo son tratados por los que los contratan (más que decir tratados, debería decir explotados y/o ultrajados) y de las dificultades entre los propios inmigrantes.
            Aunque el párrafo anterior da a entender una novela dura o agria no es así, aunque sí que su lectura hace que se piense en la vida de la gente que debe dejar su país para mejorar. Es interesante ver cómo hay personas que fácilmente se decantan por obtener dinero rápidamente y de forma poco escrupulosa, aun a costa de sus propios compatriotas emigrantes.
            Además, para mí, tiene una carga más emotiva por tratarse de gente de Ucrania.     (oct.-10)



martes, 19 de abril de 2011

Herta Müller: En tierras bajas (**)

            (191 pág.; Punto de lectura)   (23, mayo de 2010)    (Premio Nobel 2009)
            Cuando a finales de mayo tuvimos que empaquetar todas las cosas de casa porque tenían que hacer obras en los techos y, además, nos íbamos de vacaciones en veinte días, dejé de escribir estas notas referentes a los libros que leía. Luego fue la pereza de tener que pensar en lo que me había parecido la lectura, pero en octubre descubrí que estas líneas me permitían recordar de lo que trataba el libro, por lo que decidí volver a las andadas. Así que, aunque diferido en el tiempo aquí está lo que recuerdo de las lecturas que van de mayo a octubre.
            Este libro me lo regaló Anna porque la autora había ganado el premio Nobel el año anterior. El motivo por el cual le habían dado dicho premio me hizo pensar que sería mucho más crítica con la situación política que le había tocado vivir, pero no percibí que fuera en este libro.
            Lo que en este libro describe a mi me “recuerda” los años posteriores a la guerra civil española, es decir las décadas de los cuarenta y cincuenta: mucha pobreza, escasez y salir cada uno como pueda de la mejor manera posible. El capítulo dedicado al baño de la familia, con todo el asco que pueda producir, es hilarante. Ojo, que no hay que engañarse, es el único capítulo y eso si se puede resistir una descripción tan detallada de esa costumbre tan similar a la nuestra.      (oct.-10)



“En la estación, los parientes avanzaban junto al tren humeante.”


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viernes, 15 de abril de 2011

William Shakespeare: Sonetos de amor (**/***)

            (355 pág.; 9’50 €; Anagrama; edición bilingüe)           (22, mayo de 2010)
            Aunque tengo claro que no soy muy receptivo a la poesía, quiero, de vez en cuando, leer algún libro de un autor que tenga suficiente nombre. No hay que añadir más acerca de porqué elegí este libro.
            No obstante, esperaba otra cosa. Es decir, he leído alguna obra de teatro de Shakespeare y las he visto en teatro y en cine, y siempre me han gustado mucho. Me deja perplejo como describe las pasiones humanas y va haciendo avanzar la historia ¡en verso! Pero en esta ocasión, aunque hay mucho verso, no hay historia y eso es lo que a mí no llega a hacerme vibrar como el teatro en verso.
            Si lo he terminado (lo hubiera dejado en la sesuda introducción del traductor, que supongo que ha realizado un trabajo encomiable, o bien cuando llevaba diez o veinte sonetos) ha sido porque me ha maravillado la capacidad de poder ligar al amor con cualquier concepto u objeto. Por poner algunos ejemplos escogidos abriendo el libro por cualquier página: relaciona el amor con los elementos climatológicos; en varias ocasiones con la economía y la contabilidad; con los trastes de un instrumento de cuerda; y, obviamente, con la belleza, las musas, la muerte, los celos, etc., etc.
            A pesar de todo, creo que hay que leer algún soneto de este libro y no dejarlo mientras se esté disfrutando de él. Sin duda, siempre habrá una ocasión para volver a abrirlo más adelante.




domingo, 10 de abril de 2011

Mariano J. de Larra: Vuelva usted mañana (***)

            (174 pág.; 7’- €; El País Clásicos Españoles)                (21, mayo de 2010)
            De lectura imprescindible, sin lugar a dudas.
            Se suicidó desencantado de su/la vida a los veintiocho años. Muchos de los artículos de este librito están escritos cuando tenía veintitrés años. Son de una clarividencia aplastante y sorprende enormemente la edad del autor. Los artículos del principio tienen un toque satírico o guasón muy divertido. A medida que se acercan al final dejan traslucir el hastío, el desencanto y la desesperación.
            Los que más me han gustado son: Carta a Andrés, Empeños y desempeños, En este país (¿cómo es posible que casi doscientos años después de escrito este artículo yo tuviera compañeros de trabajo que adolecieran de lo que se critica en él?), y La planta nueva o el faccioso.
            Los dos últimos del libro están escritos pocos meses antes del suicidio y también están muy bien, pero el tono, obviamente, es otro totalmente distinto.



“Hay en el lenguaje vulgar frases afortunadas que nacen en buena hora y que se derraman por toda una nación, así como se propagan hasta los términos de un estanque las ondas producidas por la caída de una piedra en medio del agua.”       En este país

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sábado, 9 de abril de 2011

Henry James: Los periódicos (*)

            (142 pág., leídas 84; 8’- €; Alba Editorial)                   (20, mayo de 2010)
            ¡Cuantas horas de sueño robadas leyendo libros ya reseñados y cuánto sueño me ha causado éste! No me había encontrado con una prosa tan compleja de seguir como ésta, ni una historia tan simple, pero contada de forma tan enrevesada que a pesar de tener ganas de saber el desenlace tiré la toalla cuando llevaba leída más de la mitad.
            He leído reseñas sobre James y todas indican la dificultad de leerlo, incluso para los ingleses. Es uno de los escritores importantes que no recibieron el premio Nobel.
            En resumidas cuentas, para mentes poderosas.




“Durante un lapso de tiempo relativamente largo -la densa duración de un invierno londinense, animado (si es que puede usarse esta palabra) por fogonazos y fulgores eléctricos, por tétricas «incandescencias» eléctricas- se encontraron una y otra vez en una cervecería no muy exquisita, una fonda situada en los aledaños del Strand.”

eBook: sí.                                           mec (uruguay)


domingo, 3 de abril de 2011

A. Bioy Casares y Jorge L. Borges: Los mejores cuentos policiales I (**)

            (329 pág.; 4’90 €; Alianza)                                           (19, mayo de 2010)
            Este libro es una selección de cuentos policiales y aunque no sé si son los mejores (¡pero quién soy yo para llevar la contraria a los que hicieron la selección!), sí es cierto que hay cuentos muy buenos.
            La mayoría de las historias están planteadas como retos a los personajes, pero también al propio lector.
            A resaltar los relatos de Wilkie Collins, G.K. Chesterton, Agatha Christie y Harry Kemelman.



“Del inspector jefe Theakstone, del Departamento de Investigaciones, al sargento Bulmer, de la misma oficina.”

Cazador cazado (Wilkie Collins)


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sábado, 2 de abril de 2011

Margaret Atwood: El asesino ciego (**)

            (627 pág.; 21’- €; Afluentes)                                         (18, abril de 2010)
            Después de que el Sr. Stevens de Ishiguro nos explicara su vida en la novela anterior, ahora le ha tocado el turno a la Sra. Chase. Esta octogenaria señora nos explica las vicisitudes de la saga de su familia que se hizo rica a finales del XIX gracias a una fábrica de botones en un pequeño pueblo de Canadá. Esto podría parecer inocuo, pero el matrimonio de conveniencia de la protagonista cuando tiene dieciocho años hace que su apacible vida deje de serlo a partir de ese momento.
            Al principio me fue difícil de seguir, pues está la historia de la protagonista jalonada de recortes de prensa anunciando eventos sociales que hacen avanzar la narración; la historia de una pareja que se encuentran subrepticiamente y que, a su vez, juegan a crear una historia de ciencia ficción llamada El asesino ciego.
            Las doscientas últimas páginas tienes ganas de leerlas de un tirón pues la historia se va desenmarañando y te das cuenta de todo lo que había debajo de esa vida acomodada: avaricia, amor y venganza.
            Este libro ganó el Premio Booker y la autora ha sido candidata al Premio Nobel.



 “Diez días después de terminar la guerra, mi hermana Laura se despeñó con el coche desde un puente en reparación: se llevó por delante la señal de peligro.”

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domingo, 27 de marzo de 2011

Kazuo Ishiguro: Los restos del día (***)

            (251 pág.; 11’42 €; Anagrama)                                     (17, abril de 2010)
            El hecho de haber visto la película hacía que no me interesara especialmente la novela. Marisol me la aconsejó y ha sido un consejo excelente.
            Lo primero que me ha sorprendido es que el autor tenía menos de 35 años cuando la escribió antes de 1989 y su prosa parece más propia del caballero cincuentón y de principios del siglo XX que son las circunstancias del narrador.
El protagonista y a la vez narrador, va desgranando sus vivencias pasadas en tiempos mejores en un momento de su vida en la que los cambios en su entorno más próximo le hacen perder pie en sus convicciones más básicas, que en este caso se circunscriben a su trabajo, pues es a lo que ha dedicado toda su vida.
A pesar de que esto puede parecer de lectura tediosa, está escrito de tal forma que a las pocas páginas no puedes dejar de leerla, literalmente hablando (y eso que yo recordaba la trama porque la película es fiel reflejo del libro).
            No obstante, también he de decir que a este lector cincuentón alguna línea le ha hecho volver la vista atrás.




Cada vez parece más probable que haga una excursión que desde hace unos días me ronda por la cabeza.

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sábado, 26 de marzo de 2011

Robert Graves: El sello de Antigua (**)

            (331 pág.; 8’95 €; Edhasa)                                            (16, abril de 2010)
            Supe de la existencia de este autor cuando se emitió en televisión Yo, Claudio, que está basado en dos de sus libros. Estuvo viviendo en Mallorca más de cuarenta años y plantó un árbol en la entrada de su casa que, al crecer, provocó la inutilidad de la puerta principal y que todo el que fuera a verle entrara por la cocina. Me parece un gesto muy respetuoso y coherente consigo mismo.
            En cuanto al libro que nos ocupa, he de decir que encuentro en él tres partes: la primera, que es una delicia, y que trata de las guerrillas entre un hermano y su hermana menor por la colección de sellos del primero. Todo aquel que haya tenido una hermana y/o haya coleccionado sellos lo disfrutará mucho. La segunda parte transcurre cuando ya son adultos y siguen sus peleas, pero a mi gusto no tiene el encanto de la primera. Y la última parte, menos divertida que las dos primeras, es un tratado sobre la diferencia entre la propiedad y la posesión, por otro lado muy interesante e instructiva.
            En nuestro acervo cultural hay tríadas de palabras bien conocidas por todos: “vini, vidi, vinci”; y sin tener en cuenta la conjunción, “Santiago y cierra, España” y “Católica, Apostólica y Romana”. Después de leer este libro nadie olvidará “Antigua, penique, burdeos”.




“«Antigua, penique, burdeos.»”


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domingo, 20 de marzo de 2011

Philip K. Dick: Cuentos completos I (**/***)

            (471 pág.; 19’- €; Minotauro)                                        (15, abril de 2010)
            Ideal para todos aquellos a los que les gusta la ciencia ficción, pues este autor es uno de los grandes maestros del género.
Ideal para todos aquellos a los que no les gusta la ciencia ficción, pues en este libro encontrarán cuentos muy interesantes, inteligentes, simpáticos y antibelicistas que van desde las cinco páginas hasta las treinta y seis. ¿Cuál es la razón para no intentarlo?
La mayoría son muy buenos, pero quiero destacar tres: La calavera, Colonia y La paga. De este último se hizo la película Paycheck.
De una novela suya se hizo el guión para Blade runner.




“Robert Benton desplegó lentamente sus alas, las agitó varias veces y se elevó con majestuosidad desde el tejado hacia las tinieblas.”
Estabilidad

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sábado, 19 de marzo de 2011

Federico García Lorca: La casa de Bernarda Alba (***)

            (126 pág.; 7’- €; El País Clásicos Españoles)                (14, abril de 2010)
            Cuando estudié Literatura en sexto de Bachillerato me presentaron a dos autores como difíciles de leer, entre otras cosas, por sus metáforas: Góngora y García Lorca. Tanto es así, que hasta ahora, y de eso ya han pasado casi cuatro décadas, nunca había leído nada de ellos. Aunque esta obra no es poesía, que es donde debe estar la dificultad, por lo menos he leído algo de uno de los dos.
            Las personas de mi época encontrarán en esta obra un reflejo de la España que nos tocó vivir: por ejemplo, el luto se guardaba durante dos años (en la obra de teatro, que es de la década de los treinta, la madre dice que guardarán luto por su marido durante ocho años), y el respeto y la sumisión a la voluntad de los padres, sobre todo las hijas. Aún no la he visto representada en teatro, pero no sé si los que no vivieron cuando las cosas sólo eran en blanco y negro y ni el aire se movía, pueden llegar a creer que esta obra sea la representación del estrangulamiento de la personalidad de la mujer en aras de una supuesta decencia que durante tanto y tanto tiempo pervivió en España.
            El subtítulo de la obra es bien claro: “Drama de mujeres en los pueblos de España” y, como se dice en la introducción de esta edición, para Lorca “La mujer suele ser en España víctima y verdugo a la vez de su propia condición”. Nada más que añadir.
            De lectura inexcusable, y más si se tiene en cuenta que se tarda menos de dos horas en ello.




"CRIADA. Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes."


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domingo, 13 de marzo de 2011

Leandro Fernández de Moratín: El sí de las niñas (**)

            (126 pág.; 7’- €; El País Clásicos Españoles)                (13, abril de 2010)
            Considerada la mejor obra de teatro del siglo XIX y con gran éxito de público, según se indica en la introducción. Toda la acción transcurre en el pasillo o distribuidor de habitaciones de una pensión, lo que demuestra la pericia del autor.
            La trama versa sobre el matrimonio de conveniencia impuesto por una madre a su hija. En aquel momento esto estaba considerado normal y esta obra representó una lanza en favor de que el matrimonio no fuera decidido por los padres.
            Seguramente en su tiempo sería sorprendente y algo cómica, pero me ha parecido un tanto aburrida, aunque con el mérito de que toda la acción suceda en el mismo lugar.




“DON DIEGO.                         ¿No han venido todavía?”

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sábado, 12 de marzo de 2011

Lawrence Durrell: Justine (**)

(312 pág.; 2’95 €; El País)                                           (12, marzo de 2010)
            Este es el primero de los cuatro libros de este autor que conforman El cuarteto de Alejandría y fue escrito en 1957, dato importante teniendo en cuenta el tono de la narración y la época que describe: unos años antes de la Segunda Guerra Mundial.
La historia versa sobre las relaciones amorosas de media docena de personas en las cuales la mujer está en igualdad con el hombre. Ello se atribuye al influjo de la ciudad que está continuamente presente en la narración: Alejandría. Tanto es así, que hay párrafos enteros en los que se describe el carácter de un personaje en base a la influencia de dicha ciudad o a la superposición del carácter propio de la ciudad con el del personaje.
Estos párrafos, además de otros de corte metafísico, hacen algo tediosa su lectura, pero está bien escrito con un lenguaje muy elegante y florido. Sus descripciones son verdaderamente poéticas. Es muy interesante la imagen que ofrece de Alejandría antes de 1940, tanto a nivel de la gente del pueblo, de sus calles y estado de las mismas, como de la clase adinerada y de la diplomática. Muy buenas descripciones.
En resumen, habrá que buscar el siguiente: Balthazar.




“Otra vez hay mar gruesa, y el viento sopla en ráfagas excitantes: en pleno invierno se sienten ya los anticipos de la primavera.”

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lunes, 7 de marzo de 2011

Julio Cortázar: Rayuela (***)

            (634 pág.; 4’50 €; Seix Barral)                                     (11, marzo de 2010)
            Compré este libro cuando se publicó esta edición en 1984, pero no lo he leído hasta ahora: 26 años después.
            Tal como se indica al principio del mismo, este libro puede leerse de dos maneras bien diferentes: como cualquier otro libro comenzando en la primera página y siguiendo el orden de las páginas, o bien, siguiendo el orden de los capítulos como en ellos se va indicando, es decir, adelantando y retrocediendo capítulos. En el primer caso, se indica que el final del libro es el capítulo 56. No obstante, yo aconsejo leer los ocho capítulos restantes porque terminan de perfilar el final y son capítulos de un par de párrafos cada uno. Yo aconsejo el orden clásico a aquel lector que no tenga ganas de complicarse la vida con muchos capítulos con trasfondo filosófico, en general, y más de uno aburrido, en particular.
            Para los lectores que quieran seguir el orden salteado les aconsejo no desanimarse, porque el primer capítulo, sobre todo, se hace pesado. La mayoría de los capítulos posteriores al 56 son de diversa índole y no siguen necesariamente desarrollando la historia principal que se narra en los primeros 56.
            La historia narrada son las vivencias de un argentino y sus amigos en el París de los años cincuenta, cuando el franco aún no había devaluado su valor a una centésima parte. No sé cuánto puede haber de autobiográfico. Hay capítulos verdaderamente cómicos.
            He leído el libro siguiendo el orden salteado de los capítulos, es decir, todo él. A pesar de que algunos capítulos me han aburrido por no entender el trasfondo (algunos de los numerados más allá del 56) puedo decir que me ha gustado mucho y estoy seguro que cuando se publicó en 1963 debió ser toda una revolución en el panorama literario de aquel momento.



“¿Encontraría a la Maga?”

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domingo, 6 de marzo de 2011

Roberto Bolaño: Una novelita lumpen (*)

            (151 pág.; 15’- €; Anagrama)                                      (10, marzo de 2010)
            Tal como indica su nombre este libro es una novelita y, además, lumpen (he ido a buscar la palabra para saber exactamente su significado: “capa social más baja”).
            Dos hermanos adolescentes se quedan huérfanos y la hermana relata el viaje a ninguna parte que realizan y la caída a su infierno particular.
            Nada que ver con las dos obras ya comentadas de Bolaño y que tanto me gustaron e impresionaron. Totalmente prescindible.




Ahora soy una madre y también una mujer casada, pero no hace mucho fui una delincuente.”

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sábado, 5 de marzo de 2011

Tirso de Molina: El burlador de Sevilla (**)

            (142 pág.; 7’- €; El País Clásicos Españoles)               (9, marzo de 2010)
            La primera aparición escrita del mito de Don Juan.
            Para mi gusto no tiene la fuerza de la obra de Zorrilla, a pesar de que en ella están todas las características del personaje, el ambiente, las formas y los sucesos que acontecen en la historia por todos conocida.
            Quería leerla para ver cuál me gustaba más y creo que bastan estos versos para comparar con lo que transcribí anteriormente:
            Si de mi amor aguardáis                          Adviertan los que de Dios
            señora, de aquesta suerte                         juzgan los castigos grandes,
            el galardón de la muerte,                         que no hay plazo que no llegue
            ¡qué largo me lo fiáis!                              ni deuda que no se pague.






ISABELA: Duque Octavio, por aquí podrás salir más seguro."

eBook: gratis en Amazon, pero de pésima edición.